08 Octubre 2007 Seguir en 
Luis Fernández, la tercera persona imputada por el homicidio de la docente Angela Beatriz Argañaraz, fue llevado esta mañana a Tribunales, donde respondió por primera vez las preguntas de la fiscal que investiga el caso, Adriana Giannoni.
Desde que se entregó a la Justicia hace 10 días, después de haber estado un año prófugo, Fernández sólo había acudido a Tribunales para exponer pormenorizadamente qué hizo entre el 31 de julio y el 3 de agosto del año pasado, cuando desapareció Betty y se llevó a cabo el primer allanamiento en el departamento de las otras dos imputadas: su hermana Nélida y Susana Acosta.
Durante el monólogo del sospechoso, la fiscal tomó nota de los detalles que le parecieron extraños y sobre los que realizó el cuestionario. Está segura de que Fernández colaboró para que las mujeres imputadas pudieran deshacerse del cuerpo de Argañaraz, que hasta el momento no fue encontrado.
Sostiene que ese 31 de julio, a Betty la golpearon en el interior del departamento, la sacaron de allí desvanecida o muerta, y la llevaron en el auto de las imputadas, un Ford Orion, a algún lugar aún no identificado. Por eso ataca el relato de Fernández, sobre todo en lo referido a las actividades que el remisero dice haber realizado ese día.
Una remera con sangre
Está previsto que hoy también declare la abogada que el año pasado acompañó a Tribunales a Verónica Wiernes, quien en el momento en el que mataron a Betty era la empleada doméstica de Fernández. La mujer aseguró que el 1 de agosto el remisero le entregó una remera manchada con sangre y le pidió que la lavara, y ratificó la semana pasada sus dichos.
Fernández insiste en que la mujer atestiguó coaccionada. Giannoni llamó a declarar a la abogada para que indique si en algún momento alguien la presionó para que relatara el episodio. LA GACETA ©
Desde que se entregó a la Justicia hace 10 días, después de haber estado un año prófugo, Fernández sólo había acudido a Tribunales para exponer pormenorizadamente qué hizo entre el 31 de julio y el 3 de agosto del año pasado, cuando desapareció Betty y se llevó a cabo el primer allanamiento en el departamento de las otras dos imputadas: su hermana Nélida y Susana Acosta.
Durante el monólogo del sospechoso, la fiscal tomó nota de los detalles que le parecieron extraños y sobre los que realizó el cuestionario. Está segura de que Fernández colaboró para que las mujeres imputadas pudieran deshacerse del cuerpo de Argañaraz, que hasta el momento no fue encontrado.
Sostiene que ese 31 de julio, a Betty la golpearon en el interior del departamento, la sacaron de allí desvanecida o muerta, y la llevaron en el auto de las imputadas, un Ford Orion, a algún lugar aún no identificado. Por eso ataca el relato de Fernández, sobre todo en lo referido a las actividades que el remisero dice haber realizado ese día.
Una remera con sangre
Está previsto que hoy también declare la abogada que el año pasado acompañó a Tribunales a Verónica Wiernes, quien en el momento en el que mataron a Betty era la empleada doméstica de Fernández. La mujer aseguró que el 1 de agosto el remisero le entregó una remera manchada con sangre y le pidió que la lavara, y ratificó la semana pasada sus dichos.
Fernández insiste en que la mujer atestiguó coaccionada. Giannoni llamó a declarar a la abogada para que indique si en algún momento alguien la presionó para que relatara el episodio. LA GACETA ©







