El cuestionario girará en torno de la coartada de Fernández
Luego de varias jornadas de declaración, la fiscal Giannoni comenzará a hacer preguntas. El sospechoso dio una versión pormenorizada de qué hizo el día que desapareció la maestra. Además, hoy prestará testimonio la abogada de una testigo clave. Denuncias.
08 Octubre 2007 Seguir en 
Luego de cuatro días completos en el penal de Villa Urquiza, Luis Fernández, la tercera persona a la que se le imputa el homicidio de la docente Angela Beatriz Argañaraz (las otras dos son su hermana Nélida y Susana Acosta), será llevado hoy nuevamente a Tribunales para que siga declarando ante la fiscal Adriana Giannoni.
Fernández se entregó a la Justicia hace 10 días, luego de haber estado un año prófugo, y ya insumió la jornada del viernes 28 de setiembre y las del lunes 4, el martes 5 y el miércoles 6 (en doble turno) para detallar pormenorizadamente qué hizo entre el 31 de julio y el 3 de agosto del año pasado, cuando desapareció Betty y cuando se llevó a cabo el primer allanamiento en el departamento de su hermana, en calle Catamarca 30, respectivamente.
Aparentemente hoy Giannoni comenzará a indagarlo; hasta el momento sólo escuchó un monólogo del sospechoso, durante el cual tomó nota de los detalles que le parecieron extraños y sobre los que realizará el cuestionario. Giannoni está segura de que Fernández colaboró para que las otras imputadas pudieran deshacerse del cuerpo de Argañaraz, que hasta el momento no fue encontrado. La fiscal sostiene que ese 31 de julio, a Betty la golpearon en el interior del departamento, la sacaron de allí desvanecida o ya muerta, y la llevaron en el auto de las mujeres, un Ford Orion, a algún lugar aún no identificado. Por eso ataca el relato de Fernández, sobre todo en lo referido a las actividades que el remisero dice haber realizado ese lunes.
Los dichos de la empleada
Hoy también declarará la abogada que el año pasado acompañó hasta tribunales a Verónica Wiernes, quien en el momento en el que mataron a Betty era la empleada doméstica de Luis Fernández.
La mujer aseguró que el 1 de agosto el remisero le entregó una remera manchada con sangre y le pidió que la lavara, y ratificó la semana pasada sus dichos, también en tribunales. Fernández insiste en que la mujer atestiguó coaccionada. Giannoni llamó a declarar a la abogada de Wiernes para que la letrada indique si en algún momento alguien la presionó para que relatara el episodio.
En tanto, esta semana Carlos Picón y Leonardo Coria, abogados de Liliana Argañaraz, la hermana de Betty, pedirán que se investigue la actuación del defensor Gustavo Morales en el proceso de entrega de Fernández. Giannoni le había pedido al ministro fiscal, Luis de Mitri, que designe a un fiscal para que investigue si el letrado cometió algún delito al presentar al remisero en su estudio jurídico.
Fernández se entregó a la Justicia hace 10 días, luego de haber estado un año prófugo, y ya insumió la jornada del viernes 28 de setiembre y las del lunes 4, el martes 5 y el miércoles 6 (en doble turno) para detallar pormenorizadamente qué hizo entre el 31 de julio y el 3 de agosto del año pasado, cuando desapareció Betty y cuando se llevó a cabo el primer allanamiento en el departamento de su hermana, en calle Catamarca 30, respectivamente.
Aparentemente hoy Giannoni comenzará a indagarlo; hasta el momento sólo escuchó un monólogo del sospechoso, durante el cual tomó nota de los detalles que le parecieron extraños y sobre los que realizará el cuestionario. Giannoni está segura de que Fernández colaboró para que las otras imputadas pudieran deshacerse del cuerpo de Argañaraz, que hasta el momento no fue encontrado. La fiscal sostiene que ese 31 de julio, a Betty la golpearon en el interior del departamento, la sacaron de allí desvanecida o ya muerta, y la llevaron en el auto de las mujeres, un Ford Orion, a algún lugar aún no identificado. Por eso ataca el relato de Fernández, sobre todo en lo referido a las actividades que el remisero dice haber realizado ese lunes.
Los dichos de la empleada
Hoy también declarará la abogada que el año pasado acompañó hasta tribunales a Verónica Wiernes, quien en el momento en el que mataron a Betty era la empleada doméstica de Luis Fernández.
La mujer aseguró que el 1 de agosto el remisero le entregó una remera manchada con sangre y le pidió que la lavara, y ratificó la semana pasada sus dichos, también en tribunales. Fernández insiste en que la mujer atestiguó coaccionada. Giannoni llamó a declarar a la abogada de Wiernes para que la letrada indique si en algún momento alguien la presionó para que relatara el episodio.
En tanto, esta semana Carlos Picón y Leonardo Coria, abogados de Liliana Argañaraz, la hermana de Betty, pedirán que se investigue la actuación del defensor Gustavo Morales en el proceso de entrega de Fernández. Giannoni le había pedido al ministro fiscal, Luis de Mitri, que designe a un fiscal para que investigue si el letrado cometió algún delito al presentar al remisero en su estudio jurídico.







