07 Octubre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD.- Tal como se esperaba, el gobernante militar de Pakistán, Pervez Musharraf, logró una aplastante victoria en la votación presidencial del Parlamento y de cuatro asambleas provinciales, pero deberá esperar a que la Corte Suprema confirme la legalidad de su candidatura antes de ser declarado ganador.
Musharraf ganó cómodamente, pero su destino no se decidirá hasta el 17, cuando el tribunal retome sus labores para considerar si era un candidato legítimo, puesto que aún es comandante en jefe del Ejército. Las dudas sobre si el resultado será válido avivan la incertidumbre en un país con armas nucleares, mientras la nación de 160 millones de musulmanes avanza hacia la transición que culminará en una elección general programada para mediados de enero.
Hacia un gobierno normal
Además de obtener amplia mayoría de votos en las asambleas provinciales, Musharraf ganó 252 de los 257 votos emitidos. Su mayor rival, Wajihuddin Ahmed, logró dos sufragios, mientras que otros tres votos fueron rechazados. “Este es el primer paso hacia la fase final de una transición que retornará a un sistema de gobierno absolutamente normal”, dijo ayer Musharraf, en referencia a su promesa de renunciar al Ejército en noviembre, para juramentar como un mandatario civil.
En la víspera, Musharraf evitó el retiro de la mayor facción de la oposición, el Partido Popular de Pakistán (PPP), liderado desde el exilio por Benazir Bhutto, al llegar a un acuerdo para que Bhutto regrese al país. Pero los legisladores del PPP abandonaron el recinto antes de la votación. Más de 160 miembros de la alianza opositora liderada por Nawaz Sharif, el premier derrocado por Musharraf en 1999, renunciaron en protesta por la candidatura del militar.
Abogados que en los últimos meses han estado protestando contra la dictadura lideraron protestas de rechazo al gobierno en las cuatro capitales provinciales: Karachi, Lahore, Peshawar y Quetta, donde votaron las asambleas.
No se sabe a cierta cierta cómo podría reaccionar Musharraf si el tribunal rechaza su reelección. El resultado es de sumo interés para EEUU, que necesita el apoyo de Pakistán para enfrentar a Al Qaeda en Afganistán. (Reuter)
Musharraf ganó cómodamente, pero su destino no se decidirá hasta el 17, cuando el tribunal retome sus labores para considerar si era un candidato legítimo, puesto que aún es comandante en jefe del Ejército. Las dudas sobre si el resultado será válido avivan la incertidumbre en un país con armas nucleares, mientras la nación de 160 millones de musulmanes avanza hacia la transición que culminará en una elección general programada para mediados de enero.
Hacia un gobierno normal
Además de obtener amplia mayoría de votos en las asambleas provinciales, Musharraf ganó 252 de los 257 votos emitidos. Su mayor rival, Wajihuddin Ahmed, logró dos sufragios, mientras que otros tres votos fueron rechazados. “Este es el primer paso hacia la fase final de una transición que retornará a un sistema de gobierno absolutamente normal”, dijo ayer Musharraf, en referencia a su promesa de renunciar al Ejército en noviembre, para juramentar como un mandatario civil.
En la víspera, Musharraf evitó el retiro de la mayor facción de la oposición, el Partido Popular de Pakistán (PPP), liderado desde el exilio por Benazir Bhutto, al llegar a un acuerdo para que Bhutto regrese al país. Pero los legisladores del PPP abandonaron el recinto antes de la votación. Más de 160 miembros de la alianza opositora liderada por Nawaz Sharif, el premier derrocado por Musharraf en 1999, renunciaron en protesta por la candidatura del militar.
Abogados que en los últimos meses han estado protestando contra la dictadura lideraron protestas de rechazo al gobierno en las cuatro capitales provinciales: Karachi, Lahore, Peshawar y Quetta, donde votaron las asambleas.
No se sabe a cierta cierta cómo podría reaccionar Musharraf si el tribunal rechaza su reelección. El resultado es de sumo interés para EEUU, que necesita el apoyo de Pakistán para enfrentar a Al Qaeda en Afganistán. (Reuter)







