Estrechan filas en el País Vasco

Las detenciones de miembros de Batasuna enardecen a los independentistas radicales. Denuncia del vocero del brazo político de ETA.

REUTERS
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07 Octubre 2007
MADRID.- El ilegalizado partido independetista vasco Batasuna consideró una declaración de guerra la detención, el jueves, de varios de sus dirigentes. "Esta operación policial deja más al descubierto que nunca la decisión tomada por el gobierno español de declarar la guerra al independentismo vasco", afirmó ayer el vocero de la agrupación, Pernando Barrena.
Las detenciones ordenadas por el juez Baltasar Garzón suponen una negativa del gobierno a la propuesta para un marco democrático, agregó Barrena, que compareció ante la prensa en Bilbao flanqueado por más de 80 dirigentes y ex dirigentes de los últimos 25 años.

Contra los nacionalistas
El vocero de Batasuna, brazo político de ETA, incluyó en sus críticas al gobernante Partido Nacionalista Vasco (PNV), "cuyo único objetivo es mantener las cotas de poder para salvar su propio negocio", afirmó. "El PNV necesita renovar su pacto con el Estado y, a cambio, ofrece cerrar las puertas a la independencia de este país", dijo. En tanto, la izquierda vasca radical respondió con actos de violencia callejera a la detención de la cúpula de Batasuna. Cuatro individuos encapuchados incendiaron la oficina de Correos de la localidad guipuzcoana de Lezo, tras hacer salir a un empleado que se encontraba allí. El ataque obligó a desalojar a los vecinos de los pisos superiores del edificio donde se encuentra la oficina postal. Además, la policía autonómica ("Ertzaintza") pudo evitar la quema de un ómnibus en Markina (Vizcaya).

Cinco años en la mira
Por orden del juez Garzón, la policía española detuvo en la noche del jueves a 23 militantes, entre ellos todos los integrantes de la cúpula. El juez tiene un sumario abierto contra el grupo desde hace cinco años, en el que investiga la subordinación del partido a la organización separatista armada ETA. El jueves, Garzón ordenó el operativo con el argumento de que los detenidos realizaban una asamblea clandestina e ilegal, que podría suponer "reiteración delictiva" para algunos de sus participantes, como Joseba Permach, número uno de la organización desde que su líder, Arnaldo Otegi, está en prisión. Dada la gravedad de los cargos, Garzón envió a prisión a Permach y a Oihana Agirre, de la organización pro Amnistía Askatasuna. (Télam-DPA)

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