Bajo el paraguas de la realidad

Entre los hechos exorbitantes de la semana, la corporación empresarial evitó hablar de inflación y el gremio de los valijeros hizo un paro por el caso del robo de U$S 80.000. Por Angel Anaya - Columnista.

06 Octubre 2007
BUENOS AIRES.- El alto grado de irregularidades que jalona al actual proceso electoral permite que todos los días se produzca alguna sorpresa, hasta para los observadores más calificados. La de esta ocasión corresponde a la dócil corporación empresarial que de tanto en tanto expresa su adhesión al Gobierno, como la UIA, Adeba, CAME, Cera y alguna central más, cuyos voceros han coincidido en apreciaciones gemelas al manifestar que la inflación no es un tema político y el debate electoral la está politizando.
"La medición del Indec es perfecta", expresaba a la vez el presidente Kirchner, mientras el candidato a vice de la primera dama, Julio Cobos, anunciaba que el santacruceño le había dicho que en noviembre se cambiaría de sistema en el organismo. ¿Qué es lo político y debe debatirse en las competencias por el poder? Tal vez Guillermo Moreno piense que debe eliminarse a Aristóteles de esa ciencia milenaria en la que pugnan los individuos -y las individuas-.
Todo ello al tiempo que la encuesta mensual de inflación oficial reanudaba su guerra con la realidad de las góndolas. El criterio sobre la politización de la inflación sugeriría por otra parte que todo lo concomitante con ella también debe ser excluido del debate electoral, en cuyo caso habría que recurrir a cuestiones que nada tienen que ver con los intereses comunes; algo así como los juegos florales.

La muestra de Ezeiza
Nuestra realidad genera no sólo esas manifestaciones exorbitantes, sino que hasta pueden parecer lógicos los episodios de Ezeiza, a propósito de los U$S 80.000 sustraídos de una valija oficial de la Reserva Federal de EEUU, con destino al Banco Central. La inmediata búsqueda por la Policía Aeroportuaria en los casilleros del personal de la empresa estatal Intercargo, responsable de la operación de descarga del avión de United Airlines, permitió descubrir en varios de ellos, efectos de otros robos o coimas a viajeros que, al parecer, son frecuentes.
Colofón de nuestra realidad singular fue que el sindicato de esos trabajadores dispusiera un paro de inmediato, bloqueando a centenares de pasajeros. Esa clase de solidaridad frente a la investigación de los responsables fue otro testimonio del ocaso de valores que afectó a la dignidad sindical. La Policía Aeroportuaria actuó como debía ante una evidencia tan concluyente, pero la actitud mafiosa de solidaridad delictiva quedará seguramente sin réplica del Estado para no agravar la realidad.
Los funcionarios, desde los más elevados hasta los más dependientes, deben recurrir al uso de matafuegos para evitar el incendio, evidenciando con ello que el principio de autoridad se encuentra en crisis. Curiosamente, quien tiene a su cargo la seguridad aeroportuaria, el interventor Nicolás Rodríguez Games, procedió con energía, pero aclarando que si bien es justicialista, no acepta hechos de corrupción, acotación necesaria seguramente por la índole estatal de la empresa Intercargo. (De nuestra Sucursal)

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