17 Noviembre 2002 Seguir en 
Liliana Villa vivió a los 23 años la experiencia más terrible para una madre: su hijo Brian Jesús Herrera, de un año y 9 meses, murió en sus brazos 20 horas después de haber presentado síntomas de padecer de parasitosis.
Cuando el 9 de noviembre murió, a la 1.30, Brian tenía un peso aparentemente normal y no parecía estar desnutrido. Sus hermanos Lucas (3) y Cristian Herrera (4) tampoco, pero, como él, están afectados por la parasitosis. La falta de agua potable es el problema más grave que enfrenta la familia que vive en Monte Grande, Famaillá, es que el problema es la falta de agua potable.
"Hace 32 años que vivo acá y nunca tuvimos agua. Desde hace algunos años la traen en una cisterna los de la citrícola (ubicada a menos de 2 kilómetros, sobre la ruta 38), pero no sabemos de dónde la sacan", comentó Dorila Scarolla, la abuela de Brian.
En la casa de la familia hay tres gallinas y seis pollitos, y una pequeña huerta de hortalizas. Allí vivían 8 personas; la única entrada es de $ 200 de la pensión de Dorila. El padre de Brian, Raúl Herrera (28), y su hermano son cosecheros de limón pero desde setiembre no tienen trabajo.
"Ese día a las 5 de la mañana se despertó diciendo:?papá, caca?, y me di cuenta de que estaba con desarreglo. Lo llevamos ahí nomás al hospital de Famaillá, y el médico dijo que tenía angina y bichos. Le dio remedios y dijo que a la semana siguiente iba a hacer un tratamiento", comentó Liliana, aferrándose a sus hijos mayores. "Pero esa noche se despertó llorando, y cuando revisé el pañal tenía caca negra y sangre. Salimos, y mientras mi marido le pedía la moto a un vecino, se le soltó el cuerpito y se cortó", contó la joven madre.
Cuando el 9 de noviembre murió, a la 1.30, Brian tenía un peso aparentemente normal y no parecía estar desnutrido. Sus hermanos Lucas (3) y Cristian Herrera (4) tampoco, pero, como él, están afectados por la parasitosis. La falta de agua potable es el problema más grave que enfrenta la familia que vive en Monte Grande, Famaillá, es que el problema es la falta de agua potable.
"Hace 32 años que vivo acá y nunca tuvimos agua. Desde hace algunos años la traen en una cisterna los de la citrícola (ubicada a menos de 2 kilómetros, sobre la ruta 38), pero no sabemos de dónde la sacan", comentó Dorila Scarolla, la abuela de Brian.
En la casa de la familia hay tres gallinas y seis pollitos, y una pequeña huerta de hortalizas. Allí vivían 8 personas; la única entrada es de $ 200 de la pensión de Dorila. El padre de Brian, Raúl Herrera (28), y su hermano son cosecheros de limón pero desde setiembre no tienen trabajo.
"Ese día a las 5 de la mañana se despertó diciendo:?papá, caca?, y me di cuenta de que estaba con desarreglo. Lo llevamos ahí nomás al hospital de Famaillá, y el médico dijo que tenía angina y bichos. Le dio remedios y dijo que a la semana siguiente iba a hacer un tratamiento", comentó Liliana, aferrándose a sus hijos mayores. "Pero esa noche se despertó llorando, y cuando revisé el pañal tenía caca negra y sangre. Salimos, y mientras mi marido le pedía la moto a un vecino, se le soltó el cuerpito y se cortó", contó la joven madre.







