Un ataque suicida causó 30 muertos en una mezquita iraquí

Líderes sunnitas y chiítas, entre las víctimas. Los comandantes de Estados Unidos dicen que los operativos ayudaron a mejorar la seguridad, pese a que los ataques continúan.

CUMBRE FALLIDA. Las víctimas trataban de detener la guerra interreligiosa. REUTERS
CUMBRE FALLIDA. Las víctimas trataban de detener la guerra interreligiosa. REUTERS
25 Septiembre 2007
BAGDAD.- Un suicida con bomba provocó ayer la muerte de 30 personas, incluyendo el jefe de la policía de la ciudad iraquí de Baquba, en el complejo de una mezquita donde facciones chiítas y sunnitas locales estaban manteniendo negociaciones de reconciliación. Otros dos oficiales de alto rango de la fuerza murieron, y figuran líderes tribales entre las 50 personas heridas en el ataque en la capital local de la provincia de Diyala. La policía dijo que hay informaciones que indican que el gobernador provincial también sufrió heridas. El atacante ingresó al complejo, mientras líderes tribales participaban de las negociaciones de reconciliación y asistían a una comida que interrumpe el ayuno diario durante el mes santo de Ramadán. Las negociaciones apuntaban a aliviar las tensiones en la ciudad ubicada 65 kilómetros al norte de Bagdad. La Policía identificó al jefe policial muerto en Baquba como el brigadier general Ali Dulayyan. También murieron otros dos brigadieres generales de la fuerza. Diyala es escenario de recientes ofensivas estadounidenses e iraquíes por combatir a militantes de Al Qaeda en Irak, quienes habían invadido partes de la provincia.

Camión con explosivos
Por otra parte, un suicida que guiaba un camión bomba provocó la muerte de seis personas en una carretera entre Tal Afar, en el noroeste, y Mosul, en el norte. El Estado Islámico en Irak, una organización sunnita que opera en la órbita de Al Qaeda, ha dicho que lanzaría una nueva ronda de ataques para conmemorar el Ramadán. Una oleada de violencia sostenida socavaría las afirmaciones estadounidenses e iraquíes, respecto de que una campaña de seguridad de siete meses interrumpió la red de operaciones de los islámicos sunnitas, en y alrededor de Bagdad, al tiempo que ha reducido los ataques de otros grupos.
Por otra parte, Irak dijo que no se tomaría ninguna acción contra la firma privada de seguridad estadounidense Blackwater, por un tiroteo en el que murieron 11 personas, hasta después de una investigación conjunta con funcionarios de Estados Unidos. El primer ministro, Nuri al-Maliki, ha prometido detener el trabajo de Blackwater, que custodia la embajada estadounidense en Bagdad, y procesar a su personal por el tiroteo de hace ocho días, al que describió como un crimen, pero desde entonces Irak pareció suavizar su postura. El episodio ocurrido la semana pasada en el oeste de Bagdad ha indignado a muchos iraquíes, que consideran a los miles de empleados de compañías de seguridad trabajando en el país como ejércitos privados que actúan con impunidad, inmunes a las leyes del país bajo una orden elaborada luego de la invasión del 2003. (Reuter)

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