23 Septiembre 2007 Seguir en 
Es una prueba determinante para saber quién mató a Lucas Córdoba, hecho que generó graves incidentes en el barrio San Cayetano. Según los resultados que arrojó el dermotest al que fueron sometidos, el autor del disparo habría sido Juan Dante Arévalo y no su hijo Carlos, como sospechan los familiares de la víctima.
El viernes, el niño, de 7 años, se encontraba parado en la esquina de pasaje Fanley y Eugenio Méndez. Según los testigos, desde el interior del domicilio de Arévalo se produjo un disparo. El proyectil atravesó al pequeño, que murió minutos después.
Ayer, cuando se habían calmado los ánimos, la Policía realizó una intensa búsqueda para tratar de dar con el arma que habría utilizado el principal sospechoso. Pero el trabajo no tuvo sus frutos. Los investigadores piensan que el sospechoso, después de haberla disparado, la ocultó en algún lugar.
La fiscal Teresita Marnero, que investiga el caso, interrogaba a los dos sospechosos. Los investigadores especulaban con que, al mostrarle el resultado de dermotest, Arévalo reconociera ser el autor del hecho para desvincular a su hijo de la causa.
Dudas
"En un primer momento todos pensamos que el que había disparado había sido el padre. Pero un remisero, que se ofreció a testificar, nos dijo que vio al hijo salir de la casa acompañado por cuatro personas. Ahora creemos era él quien estaba adentro cuando mataron a Lucas y que no fue el padre", dijo Angel Gerardo Serra, tío de Lucas Córdoba.
El tío del menor dijo que con Juan Dante Arévalo, de 72 años, la familia mantenía muy buena relación. "Nosotros le cuidábamos la huerta que tenía en el terreno. En cambio, al hijo (Carlos Alberto Arévalo) todos lo conocemos como un violento", agregó el hombre. "Estamos seguros de que la madre de Arévalo está dando pistas contra su ex marido para proteger a su hijo", afirmó.
Los familiares del chico muerto están esperando la llegada de algunos parientes de Buenos Aires para nombrar un abogado. "Nosotros tenemos mucho miedo de que esta causa quede impune. El viernes la Policía no actuó como debía y no queremos que sean apañados. Queremos que reciban el castigo que corresponda", dijo Serra.
Un menor de 12 años, que era amigo del niño, contó que el viernes por la tarde, el niño había estado con él en la casa de un amigo, a menos de 50 metros de su casa. Habían decidido ir al centro y Lucas fue a pedirle permiso a su mamá. "Se escuchó un disparo y lo vimos salir corriendo. De pronto se detuvo, hizo una seña con la cabeza y se cayó al suelo", relató el chico.
El viernes, el niño, de 7 años, se encontraba parado en la esquina de pasaje Fanley y Eugenio Méndez. Según los testigos, desde el interior del domicilio de Arévalo se produjo un disparo. El proyectil atravesó al pequeño, que murió minutos después.
Ayer, cuando se habían calmado los ánimos, la Policía realizó una intensa búsqueda para tratar de dar con el arma que habría utilizado el principal sospechoso. Pero el trabajo no tuvo sus frutos. Los investigadores piensan que el sospechoso, después de haberla disparado, la ocultó en algún lugar.
La fiscal Teresita Marnero, que investiga el caso, interrogaba a los dos sospechosos. Los investigadores especulaban con que, al mostrarle el resultado de dermotest, Arévalo reconociera ser el autor del hecho para desvincular a su hijo de la causa.
Dudas
"En un primer momento todos pensamos que el que había disparado había sido el padre. Pero un remisero, que se ofreció a testificar, nos dijo que vio al hijo salir de la casa acompañado por cuatro personas. Ahora creemos era él quien estaba adentro cuando mataron a Lucas y que no fue el padre", dijo Angel Gerardo Serra, tío de Lucas Córdoba.
El tío del menor dijo que con Juan Dante Arévalo, de 72 años, la familia mantenía muy buena relación. "Nosotros le cuidábamos la huerta que tenía en el terreno. En cambio, al hijo (Carlos Alberto Arévalo) todos lo conocemos como un violento", agregó el hombre. "Estamos seguros de que la madre de Arévalo está dando pistas contra su ex marido para proteger a su hijo", afirmó.
Los familiares del chico muerto están esperando la llegada de algunos parientes de Buenos Aires para nombrar un abogado. "Nosotros tenemos mucho miedo de que esta causa quede impune. El viernes la Policía no actuó como debía y no queremos que sean apañados. Queremos que reciban el castigo que corresponda", dijo Serra.
Un menor de 12 años, que era amigo del niño, contó que el viernes por la tarde, el niño había estado con él en la casa de un amigo, a menos de 50 metros de su casa. Habían decidido ir al centro y Lucas fue a pedirle permiso a su mamá. "Se escuchó un disparo y lo vimos salir corriendo. De pronto se detuvo, hizo una seña con la cabeza y se cayó al suelo", relató el chico.
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