Las horas de la verdad
Lo que ocurre en la elección cordobesa es la señal más elocuente del panorama de incertidumbre sobre la transparencia de lo que ocurrirá con las urnas de ahora en más. Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.
Por Angel Anaya, columnista LA GACETA. BUENOS AIRES.- Por lo menos tres encuestadoras que habitualmente trabajan para el Gobierno federal o la oposición han coincidido al estimar que más del 60% de los cordobeses consideran que en la elección de gobernador hubo fraude.
Simultáneamente, la Justicia Electoral provincial se expidió con un extenso fallo donde niega la revisión de urnas y deja mal parado al denunciante Luis Juez. Esta circunstancia modelo que cuestiona a priori la legitimidad del futuro mandato, es la señal más elocuente del panorama de incertidumbre sobre la transparencia de lo que ocurra con las urnas de ahora en más.
No se recuerda en nuestra historia electoral, desde la Ley Sáenz Peña, una situación semejante ni desorientación mayor que la observada en la reunión de jueces electorales de todo el país, reunidos el jueves, para terminar afirmando que la reglamentación argentina no acepta veedores y tan sólo son posibles observadores a distancia de lo que ocurre en los colegios. Se los vio muy preocupados a los magistrados reunidos pero, en verdad, sería del todo imposible que llegasen observadores foráneos hasta las 75.000 mesas de votación en tan corto plazo como el actual.
El problema no es menudo, pero acaso lo sea tanto o más la falta de interés demostrada por el mismo fuero electoral y federal en el espectacular derroche que la candidata presidencial oficialista y su esposo realizan con los fondos y medios públicos, llevando consigo equipos de trabajo de los respectivos ministerios y dependencias.
Sin otro remedio
Tal es el cuadro de expectativas con que el 29 de octubre se aguarda entre la ciudadanía argentina. Ante él, no es imaginable un acto de saneamiento que pueda partir del propio Gobierno nacional, tratando de despejar el horizonte mediante alguna relación o compromiso con la oposición. Los pecados ya han sido cometidos, luego sólo queda el remedio de la penitencia, algo que en política es muy difícil, por no decir imposible, como se vislumbra en los comicios de Córdoba y con menos tensiones en el de Chaco por la prudencia del eventual ganador.
De todas maneras, siempre existe el milagro posible, tal cual lo demuestra la nueva situación del Indec, donde la comisión integrada por personal, la Jefatura del Gabinete y la cartera de Economía, acordó que Beatriz Paglieri, cuestionada por la manipulación de datos referidos a la inflación y peón de Guillermo Moreno, resolvió echarla. Curiosamente, mientras eso ocurría, el presidente Néstor Kirchner se jactaba del índice de pobreza e indigencia, dependiente del inflacionario, imputado de manipulación por carecer de informes sobre el método de investigación.
Son muchas las cuestiones, claro, que deben atenderse cuando todo se maneja por un grupo tan reducido de poder como el que integran el Presidente, su esposa y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, cuya teoría sobre la medición de precios tiene más de expectativas que de seriedad técnica. Si no se especulara tanto, eso no ocurriría, ha llegado a sostener el funcionario, después del adiós a cuestionada Paglieri. (De nuestra Sucursal)







