10 Abril 2002 Seguir en 
JENIN.- Trece soldados israelíes murieron ayer en una emboscada en el campo de refugiados de Jenín, Cisjordania, en el ataque más mortífero perpetrado contra el ejército israelí en 18 meses de conflicto. La muerte de tantos soldados en un solo día estremeció a los israelíes, que ya se hallaban de ánimo sombrío al conmemorar el Día de Recordación del Holocausto. En él se honra a los seis millones de judíos muertos en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Los trece reservistas israelíes fallecieron en dos ataques casi simultáneos ocurridos en dos lugares muy cercanos. Según fuentes israelíes, los dos grupos de soldados avanzaban con varias calles de distancia entre sí cuando uno de ellos cayó en una zona minada con artefactos explosivos. "Simultáneamente, el otro grupo fue blanco de disparos desde varios lugares, sobre todo desde tejados de casas cercanas", añaden las fuentes. Otros siete reservistas resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.
Según el ejército, sólo quedan algunas decenas de hombres armados en el campo de Jenín, en comparación con los varios cientos que había a la llegada del Ejército hace cuatro días. De todos modos, anoche continuaron los ataques con helicópteros artillados sobre el campo de refugiados.
Bush insiste
Este duro golpe dado al ejército se produjo horas después de que las tropas israelíes se retiraron de las ciudades cisjordanas de Tulkarem y Kalkylia, que sin embargo quedaron rodeadas por tanques blindados. El presidente de EE.UU., George W. Bush, demandó que el Ejército se retire de todas las ciudades ocupadas desde el pasado 29. Bush redobló la presión sobre el premier israelí, Ariel Sharon, al decir que la responsabilidad de Israel es retirarse sin tardanza, y que todavía está esperando resultados.
Sin embargo, Sharon dijo que la operación militar continuará hasta que destruya todos los reductos terroristas palestinos. "Esta es una batalla que seguiremos librando hasta que culminemos la decisión del gobierno, que es desmantelar la infraestructura terrorista para dirigirnos después a un proceso político, que esperamos conduzca a un acuerdo para la paz", dijo. Anoche hubo nuevas incursiones en poblados palestinos y en Ramallah, donde se halla sitiado el presidente palestino Yasser Arafat.
En Belén
La situación en Belén continuaba ayer en zona crítica, aunque fuentes franciscanas dijeron que existe un plan que permitiría resolver el asedio de la Basílica de la Natividad, donde desde hace siete días están atrincherados unos 200 combatientes palestinos y civiles rodeados por el Ejército israelí. El plan prevé que un contingente internacional o de un país neutral acompañe a los asediados desde la puerta del santuario hasta el territorio palestino autónomo de Gaza. El sacerdote David Jaeger, vocero de la custodia franciscana en Tierra Santa, no precisó quién elaboró dicha propuesta. Según el religioso, el plan fue analizado por israelíes y palestinos y permite poner fin a una situación intolerable. "Queremos restaurar el carácter sagrado del santuario antes de que la situación sea explosiva", añadió. Hace ocho días que el Ejército israelí asedia la Basílica y los edificios del complejo religioso, donde también se encuentran civiles palestinos y unos 30 franciscanos, entre ellos dos argentinos. (AFP/Reuter)
Los trece reservistas israelíes fallecieron en dos ataques casi simultáneos ocurridos en dos lugares muy cercanos. Según fuentes israelíes, los dos grupos de soldados avanzaban con varias calles de distancia entre sí cuando uno de ellos cayó en una zona minada con artefactos explosivos. "Simultáneamente, el otro grupo fue blanco de disparos desde varios lugares, sobre todo desde tejados de casas cercanas", añaden las fuentes. Otros siete reservistas resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.
Según el ejército, sólo quedan algunas decenas de hombres armados en el campo de Jenín, en comparación con los varios cientos que había a la llegada del Ejército hace cuatro días. De todos modos, anoche continuaron los ataques con helicópteros artillados sobre el campo de refugiados.
Bush insiste
Este duro golpe dado al ejército se produjo horas después de que las tropas israelíes se retiraron de las ciudades cisjordanas de Tulkarem y Kalkylia, que sin embargo quedaron rodeadas por tanques blindados. El presidente de EE.UU., George W. Bush, demandó que el Ejército se retire de todas las ciudades ocupadas desde el pasado 29. Bush redobló la presión sobre el premier israelí, Ariel Sharon, al decir que la responsabilidad de Israel es retirarse sin tardanza, y que todavía está esperando resultados.
Sin embargo, Sharon dijo que la operación militar continuará hasta que destruya todos los reductos terroristas palestinos. "Esta es una batalla que seguiremos librando hasta que culminemos la decisión del gobierno, que es desmantelar la infraestructura terrorista para dirigirnos después a un proceso político, que esperamos conduzca a un acuerdo para la paz", dijo. Anoche hubo nuevas incursiones en poblados palestinos y en Ramallah, donde se halla sitiado el presidente palestino Yasser Arafat.
En Belén
La situación en Belén continuaba ayer en zona crítica, aunque fuentes franciscanas dijeron que existe un plan que permitiría resolver el asedio de la Basílica de la Natividad, donde desde hace siete días están atrincherados unos 200 combatientes palestinos y civiles rodeados por el Ejército israelí. El plan prevé que un contingente internacional o de un país neutral acompañe a los asediados desde la puerta del santuario hasta el territorio palestino autónomo de Gaza. El sacerdote David Jaeger, vocero de la custodia franciscana en Tierra Santa, no precisó quién elaboró dicha propuesta. Según el religioso, el plan fue analizado por israelíes y palestinos y permite poner fin a una situación intolerable. "Queremos restaurar el carácter sagrado del santuario antes de que la situación sea explosiva", añadió. Hace ocho días que el Ejército israelí asedia la Basílica y los edificios del complejo religioso, donde también se encuentran civiles palestinos y unos 30 franciscanos, entre ellos dos argentinos. (AFP/Reuter)







