21 Septiembre 2007 Seguir en 
PEKIN, China.- Con la bendición del papa Benedicto XVI, la Iglesia estatal china consagró hoy como nuevo obispo de Pekín a Joseph Li Shan, durante una ceremonia en la catedral de la Inmaculada Concepción a la que asistieron 3.000 representantes del Gobierno y de la Iglesia. Se trata del primer prelado en recibir el aval del Papado en 50 años.
El nombramiento de obispos es uno de los principales litigios entre el Vaticano y la Iglesia estatal china, que no reconoce al Papa como la máxima autoridad de la Iglesia Católica. Aun así, Benedicto XVI dejó en claro que Li Shan cuenta con su bendición.
En agosto, el nuevo obispo de Pekín, de 42 años, había sido nombrado sucesor del fallecido obispo Fu Tieshan por la Asociación Patriótica. Su consagración es la primera desde que Benedicto XVI envió una misiva a los católicos chinos en la que hizo un llamamiento a favor de la reconciliación entre la Iglesia estatal y la Iglesia clandestina. Esta última es leal al Papa y, por eso, es perseguida en China.
La Iglesia Católica está dividida en ese país desde que el gobierno comunista rompió relaciones con el Vaticano en 1951, porque la Santa Sede reconoció a Taiwan, considerada por Pekín como una provincia separatista.
Según datos oficiales, la Iglesia estatal china cuenta con cinco millones de fieles. En cambio, se calcula que 10 millones de creyentes son leales a la Iglesia clandestina. (DPA)
El nombramiento de obispos es uno de los principales litigios entre el Vaticano y la Iglesia estatal china, que no reconoce al Papa como la máxima autoridad de la Iglesia Católica. Aun así, Benedicto XVI dejó en claro que Li Shan cuenta con su bendición.
En agosto, el nuevo obispo de Pekín, de 42 años, había sido nombrado sucesor del fallecido obispo Fu Tieshan por la Asociación Patriótica. Su consagración es la primera desde que Benedicto XVI envió una misiva a los católicos chinos en la que hizo un llamamiento a favor de la reconciliación entre la Iglesia estatal y la Iglesia clandestina. Esta última es leal al Papa y, por eso, es perseguida en China.
La Iglesia Católica está dividida en ese país desde que el gobierno comunista rompió relaciones con el Vaticano en 1951, porque la Santa Sede reconoció a Taiwan, considerada por Pekín como una provincia separatista.
Según datos oficiales, la Iglesia estatal china cuenta con cinco millones de fieles. En cambio, se calcula que 10 millones de creyentes son leales a la Iglesia clandestina. (DPA)







