El milagro estadístico del país de las maravillas
Si fuera por el Gobierno, plancharía la difusión de informes socioeconómicos hasta después del 28 de octubre. Los errores de cálculo que afectan a la provincia. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
21 Septiembre 2007 Seguir en 
La niña espera sentada que pasen las horas y que llegue el 28 de octubre. Cerca de su casa, se producen algunos desbordes que hacen peligrar el rumbo. Un cortocircuito genera un principio de incendio en el Banco Central y algunos de los empleados evacuados ironizaban sobre la verdadera causa del siniestro sofocado: se recalentó la maquinita de emitir billetes. En otro lado, otra entidad vive un verdadero infierno, en su interior, porque las cifras que proporciona están fuera de la lógica. A juzgar por el uso que se hace de las estadísticas oficiales, la Argentina se convirtió en el país de las maravillas, tal como lo describió -hace 142 años- el escritor británico Lewis Caroll. La economía preeleccionaria muestra signos de recalentamiento, aunque eso no se refleja en los indicadores socioeconómicos. El milagro estadístico lleva al Gobierno a sostener que la inflación en el país está controlada y que la que se mide en el Gran Buenos Aires es la que vale para todo el país. De esa manera puede explicarse la estrepitosa caída en los índices de pobreza, como lo informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos, con 825.000 personas que abandonaron la pobreza durante el primer semestre del año. Claro que son los pobres que residen en los aglomerados urbanos, ya que la medición oficial no abarca a los habitantes de las zonas rurales (un 40% de la población argentina).
La realidad argentina se contrapone con aquella necesidad del Gobierno de centralizar las mediciones. Así, puede decirse que los $ 950 que una familia tipo requiere para cubrir sus necesidades básicas de alimentos y de servicios resultan insuficientes para sobrevivir en esta alocada carrera de los precios, donde las verduras van convirtiéndose en artículos de lujo. Y, en el Indice de Precios al Consumidor, los claros reajustes de precios pasan inadvertidos. El objetivo oficial es cerrar el año con una inflación de un dígito, más allá de que las verduras, los lácteos o el pollo suban a razón de un 15%. Los acuerdos de precios van agotándose más rápido que los plazos pactados.
El anticipado
A los técnicos que sobreviven en el Indec cada vez le cuesta más elaborar los informes. Como sucedió ayer con el de pobreza que demoró más de tres horas en ser difundido, pese a que bien temprano el presidente Néstor Kirchner había anticipado una caída al 23,4% durante el primer semestre del año.
Lamentablemente, los informes que, día tras día, van perdiendo credibilidad entre la sociedad argentina y en la comunidad internacional. Aun más, los últimos datos registran una serie de errores que, en algunos casos, perjudicaron a Tucumán. Un ejemplo de ello es el indicador sobre el trabajo no registrado. Por segundo semestre consecutivo, el índice publicado fue mayor que los datos relevados en la provincia. En Tucumán nadie saldrá a aclarar nada, sencillamente porque no es el momento oportuno y porque no están dispuestos a recibir una filípica desde la Casa Rosada. Sin embargo, varios funcionarios creen que en las estadísticas se aplican las reglas de al compensación, tal como sucede en el fútbol. Y que, en ese contexto, el principal aglomerado urbano de la provincia registra fuertes descensos del nivel de pobreza. El milagro también es tucumano: en un año el índice de pobreza descendió de un 47,9% al 35,4%. Esto quiere decir, según datos oficiales, que al menos 90.000 tucumanos mejoraron su condición de ingresos, de tal modo que abandonaron la condición de pobreza.
En la Argentina 2007, los políticos están más interesados en las cuasicertezas que pueden traducirse en las encuestas electorales, que en las estadísticas que marcan el destino del país y de sus habitantes. La pobreza mostrará verdaderos signos de reducción en la medida que se produzca la redistribución de la riqueza porque, según los propios datos oficiales, la diferencia de ingresos entre el sector más rico de la población y el más pobre es de 30 veces. Entonces Alicia, la niña, despertará de su sueño y dejará de vivir en el país de las maravillas.







