Las menores acusadas de la muerte de Carla serían puestas en libertad
Investigación. Los médicos no pudieron determinar con certeza si a la jovencita fue golpeada antes de que cayera al precipicio. Una de las sospechosas amplió su declaración y aseguró que no tiene nada que ver con el caso. Los dichos de los testigos.
20 Septiembre 2007 Seguir en 
La jueza de Menores Nora Wexler ya tiene en su poder el expediente sobre la muerte de Carla Romina Ortega y debe decidir qué hará con las dos adolescentes que están detenidas. Según confirmaron fuentes judiciales, estudia qué medidas tutelares les impondrá a L., de 16 años, y J., de 15, tras lo cual , en principio, ordenará que queden en libertad.
A la jueza le entregaron la documentación ayer al mediodía, después de que L. amplió su declaración y de que el fiscal Pedro Gallo recibió el informe de la autopsia que le practicaron al cuerpo de la joven, que fue hallado el domingo 26 de agosto en el fondo de un precipicio, a la vera de la ruta 338, que conduce a San Javier. Gallo le envió también los resultados de los últimos avances en la investigación. Según fuentes de Tribunales, varias personas confirmaron que Carla fue vista con las dos acusadas en las inmediaciones del barrio Nicolás Avellaneda IV el sábado 25 de agosto, cuando paseaban en moto. Pero todavía hay ninguna prueba de la presencia de las sospechosas en el lugar de la tragedia. Además, en los últimos días la magistrada recibió dos informes que resultaron favorables para ambas. Por un lado, el psicólogo que trabaja en el juzgado opinó que las dos menores no sufren anormalidades de conducta. Y tres estudios socioambientales arrojaron como resultado que las adolescentes, según sus vecinos, son menores normales, que no tuvieron problemas en el barrio y nunca se comportaron en forma violenta.
La jueza de Menores espera ahora que el personal del Instituto Goretti envíe un informe sobre el comportamiento de las adolescentes. Según confirmaron varias fuentes, L. y J. no tuvieron inconvenientes desde que están internadas. Incluso pidieron asistir a las clases que allí se dictan para continuar con sus estudios. Las leyes vigentes establecen que Wexler puede ordenar la libertad de las jóvenes imponiéndoles medidas tutelares, que deberán cumplir si es que no quieren volver a ser internadas. O, si lo considera prudente, puede buscarles un hogar sustituto para que no tengan contactos con sus padres.
Según los forenses, Carla murió ahogada por su propio vómito. El cuerpo de la menor presentaba un golpe en la cabeza aplicado antes de morir. Pero los facultativos no pudieron establecer en forma fehaciente si sufrió la lesión durante la caída o si la agredieron con un objeto contundente antes de arrojarla al vacío. La familia descree de la primera de las versiones, ya que la adolescente no tenía lastimadas las manos, lo que habría sucedido si hubiera extendido los brazos instintivamente para protegerse durante la caída. "Esto es clave para nosotros. Si hubiera estado consciente, como cualquier otra persona hubiera intentado protegerse. Pero ello no ocurrió, lo que confirma nuestra versión de que la arrojaron", aseguró Mónica Beatriz López.
Los médicos también encontraron escoriaciones en la cara de Carla, que se condicen con las que produciría una caída, y estimaron que la muerte se habría producido el sábado por la noche. López aseguró que, a su entender, ninguna de las dos sospechosas debería quedar en libertad.
Asistida por Roberto Flores, L, amplió ayer su declaración ante el fiscal Gallo y negó su participación en el hecho.Tal como lo había hecho J. en una primera oportunidad, dijo que el sábado por la tarde había visto a Carla junto a un joven en la zona de la rotonda de la avenida Presidente Perón. Reconoció además que estuvo con la otra detenida, pero sostuvo que en ningún momento paseó en motocicleta con Ortega. "Está claro que J. miente. Ella dio una versión ante la Policía y otra en la Justicia. Evidentemente, esa es una estrategia defensiva", sostuvo Flores. El profesional informó además que su defendida aclaró ante el fiscal Gallo que conoció a Carla en la fiesta que se desarrolló el 3 de junio en la casa de un tal "Pulga". "Ella estuvo con un grupo en el que también estaba la hermana de Carla. En ningún momento se produjo una pelea", aseguró Flores.
A la jueza le entregaron la documentación ayer al mediodía, después de que L. amplió su declaración y de que el fiscal Pedro Gallo recibió el informe de la autopsia que le practicaron al cuerpo de la joven, que fue hallado el domingo 26 de agosto en el fondo de un precipicio, a la vera de la ruta 338, que conduce a San Javier. Gallo le envió también los resultados de los últimos avances en la investigación. Según fuentes de Tribunales, varias personas confirmaron que Carla fue vista con las dos acusadas en las inmediaciones del barrio Nicolás Avellaneda IV el sábado 25 de agosto, cuando paseaban en moto. Pero todavía hay ninguna prueba de la presencia de las sospechosas en el lugar de la tragedia. Además, en los últimos días la magistrada recibió dos informes que resultaron favorables para ambas. Por un lado, el psicólogo que trabaja en el juzgado opinó que las dos menores no sufren anormalidades de conducta. Y tres estudios socioambientales arrojaron como resultado que las adolescentes, según sus vecinos, son menores normales, que no tuvieron problemas en el barrio y nunca se comportaron en forma violenta.
La jueza de Menores espera ahora que el personal del Instituto Goretti envíe un informe sobre el comportamiento de las adolescentes. Según confirmaron varias fuentes, L. y J. no tuvieron inconvenientes desde que están internadas. Incluso pidieron asistir a las clases que allí se dictan para continuar con sus estudios. Las leyes vigentes establecen que Wexler puede ordenar la libertad de las jóvenes imponiéndoles medidas tutelares, que deberán cumplir si es que no quieren volver a ser internadas. O, si lo considera prudente, puede buscarles un hogar sustituto para que no tengan contactos con sus padres.
Según los forenses, Carla murió ahogada por su propio vómito. El cuerpo de la menor presentaba un golpe en la cabeza aplicado antes de morir. Pero los facultativos no pudieron establecer en forma fehaciente si sufrió la lesión durante la caída o si la agredieron con un objeto contundente antes de arrojarla al vacío. La familia descree de la primera de las versiones, ya que la adolescente no tenía lastimadas las manos, lo que habría sucedido si hubiera extendido los brazos instintivamente para protegerse durante la caída. "Esto es clave para nosotros. Si hubiera estado consciente, como cualquier otra persona hubiera intentado protegerse. Pero ello no ocurrió, lo que confirma nuestra versión de que la arrojaron", aseguró Mónica Beatriz López.
Los médicos también encontraron escoriaciones en la cara de Carla, que se condicen con las que produciría una caída, y estimaron que la muerte se habría producido el sábado por la noche. López aseguró que, a su entender, ninguna de las dos sospechosas debería quedar en libertad.
Asistida por Roberto Flores, L, amplió ayer su declaración ante el fiscal Gallo y negó su participación en el hecho.Tal como lo había hecho J. en una primera oportunidad, dijo que el sábado por la tarde había visto a Carla junto a un joven en la zona de la rotonda de la avenida Presidente Perón. Reconoció además que estuvo con la otra detenida, pero sostuvo que en ningún momento paseó en motocicleta con Ortega. "Está claro que J. miente. Ella dio una versión ante la Policía y otra en la Justicia. Evidentemente, esa es una estrategia defensiva", sostuvo Flores. El profesional informó además que su defendida aclaró ante el fiscal Gallo que conoció a Carla en la fiesta que se desarrolló el 3 de junio en la casa de un tal "Pulga". "Ella estuvo con un grupo en el que también estaba la hermana de Carla. En ningún momento se produjo una pelea", aseguró Flores.







