Crece en Irak el escándalo de los mercenarios

Los civiles estadounidenses no salen a la calle.

20 Septiembre 2007
BAGDAD.- El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, contradijo la versión de la principal empresa de seguridad privada estadounidense sobre cómo fue que sus miembros mataron a 11 civiles cuando protegían a un convoy diplomático, y agregó que no podía tolerar el asesinato a sangre fría de sus compatriotas por parte de mercenarios.
Desde que ocurrió la matanza de civiles por guardias de la empresa Blackwater, el domingo, el debate sobre quién controla a las compañías de seguridad privada que custodian a diplomáticos y contratistas occidentales en Irak opacó cualquier otro tema, incluyendo la violencia y la ocupación militar estadounidense.
En medio del creciente escándalo, Washington anunció ayer que acordó con Bagdad la formación de una comisión binacional para investigar el hecho, llegar a una conclusión común y elevar recomendaciones a la embajada estadounidense y a las compañías sobre cómo manejar la seguridad.
Blackwater, la principal proveedora de guardaespaldas y escoltas armados para el personal civil del gobierno estadounidense en Irak, recibió la orden del gobierno iraquí de suspender sus servicios mientras se investiga la masacre. En consecuecia, los viajes por tierra de diplomáticos y de otros empleados civiles estadounidenses por la capital iraquí quedaron suspendidos. Nadie sale de la superprotegida “zona verde” de Bagdad, donde se hallan las embajadas y el cuartel general estadounidense.
La empresa aseguró en un comunicado que sus empleados habían respondido a un ataque insurgente en el hecho ocurrido en Al Mansur, un barrio bagdadí. Los civiles que supuestamente dispararon contra sus empleados “eran en realidad enemigos armados, y el personal actuó en defensa propia”, dijo en un comunicado. Pero Al Maliki desmintió la versión y responsabilizó a Blackwater por las 11 muertes y por las heridas que causó a otras diez personas. (Télam)

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