"El Tucu no se va"

Héctor Bulacio, integrante de Los Tucu Tucu fallecido el domingo en un accidente automovilístico, fue despedido por una multitud en un conmovedor acto que se desarrolló al frente del teatro San Martín, donde ayer fueron velados sus restos.

LA GACETA FRANCO VERA
LA GACETA FRANCO VERA
11 Septiembre 2007
Una multitud despidió ayer los restos del músico Héctor Bulacio, cantando la "Luna tucumana", arrojándole flores a su féretro, agitando pañuelos y al grito de "El tucu no se va". La emotiva despedida superó todas las previsiones, por lo que no faltaron los momentos de tensión entre los policías y la gente y los apretujamientos durante el mismo velatorio.
Desde tempranas horas la gente concurrió incesantemente a la capilla ardiente armada en el teatro San Martín; y por la tarde, cuando se acercaba la hora en que partiría el cortejo fúnebre, centenares de personas se apostaron en las escalinatas del coliseo y ocuparon parte de la avenida Sarmiento, por lo que la Policía debió cortar el tránsito.
A las 17.30, no cabía ya más gente en el hall central del teatro, y a pesar de que se había establecido un sistema de vallado para organizar un rápido recorrido, muchos no pudieron ingresar ni acercarse al cajón cerrado. Fotografías, flores y cartas dejaron los visitantes sobre él, y el pesar se expresaba a cada momento; muchos se acercaban a besar el féretro con sus ojos enrojecidos.

Con zambas y vidalas
A las 18.20 se abrieron las puertas del teatro, pero el cajón y su acompañamiento debieron permanecer allí durante más de 15 minutos, ya que un grupo de folcloristas se había organizado para despedir a Bulacio al ritmo de vidalas y zambas. José María Montini, "El Chango" Paliza, "Mono" Villafañe, "El Colorao" Herrera, Lucho Hoyos, Ceclia Paliza, José Miranda Villagra, Santiago Jerez y Noralía Villafañe, acompañados por alumnos de una academia, y miembros de la Escuela de Folclore y de la Agrupación Gaucha (vistiendo los clásicos atuendos), interpretaron "Luna tucumana" y distintas canciones de Los Tucu Tucu, que fueron coreados por toda la multitud.
En ese momento, todos agitaron los pañuelos y varias mujeres arrojaron pétalos amarillos sobre el cajón, creando emotivas imágenes. "Me pasé toda la siesta recogiendo estas florcitas de la plaza", comentaba Luisa Pedraza, un tanto molesta cuando alguien le pedía que las compartiera. Luis Acosta contó que venía desde San Pablo en su bicicleta: "para mí, Los Tucu Tucu siempre fueron los ídolos más grandes. Yo lo recuerdo al "Gringo" con mucho cariño, porque era un tipo recto, además de excelente músico" agregó.
Tanto fue el fervor que se produjo en esos momentos, que el tiempo de la despedida se extendió mucho más de lo previsto. Los músicos tenían pensado cantar únicamente "Luna tucumana", pero después de repetirla un par de veces, comenzaron a interpretar otras zambas y vidalas ante el aliento de toda la gente. Como si se tratara de un espectáculo más, muchos querían conservar un recuerdo del momento que vivían, por lo que no fueron pocos los que sacaban fotos desde sus celulares.
La salida de los coches fúnebres del teatro se complicó en demasía, porque la multitud pugnaba por acercarse a tocar el vehículo que transportaba los restos de Bulacio.
En tanto, en Buenos Aires, los restos de Ricardo Romero fueron velados a partir de ayer al mediodía en la calle O'Higgins 2800 del barrio porteño de Núñez y luego fueron llevados al Panteón de Sadaic en el cementerio de la Chacarita.