Una carta bomba hirió a un gerente de la firma Nestlé

El artefacto estaba dirigido a otra persona. Los expertos de la Brigada de Explosivos revisaron el edificio de Nestlé para descartar un nuevo ataque.

CONTROL. La policía realizó una intensa búsqueda en el edificio de la firma suiza.
CONTROL. La policía realizó una intensa búsqueda en el edificio de la firma suiza.
06 Septiembre 2007
Buenos Aires.- Un directivo de la empresa Nestlé resultó gravemente herido en una mano y sufrió quemaduras cuando abrió una carta-bomba. Se trata del gerente de informática de la firma, Cosme Venecialle, de 47 años. El explosivo había llegado a la sede central de la empresa, ubicada en la localidad bonaerense de Vicente López, dentro un sobre que contenía un libro.
Como consecuencia de la explosión a Venecialle se le desprendió la primera falange de un dedo. Anoche estaba siendo operado en el Centro Médico Integral Fitz Roy, de Villa Crespo, a donde había sido derivado del Vicente López, donde le habían tratado quemaduras en el rostro, en el pecho y en las dos manos.
"No tenemos ninguna hipótesis de por qué ocurrió esto. Nunca tuvimos problemas ni tenemos conflictos gremiales", dijo Hugo Cucarese, gerente de Comunicaciones de Nestlé.
Al parecer, no era Venecialle el destinatario de la correspondencia sino Cristian Antonello, otro empleado del sector de informática. Se trataba de un sobre blanco con dos etiquetas: una con la inscripción "Oxford University Press" y otra con el nombre del ejecutivo. Lo había entregado el martes un cadete.
Antonello abrió el sobre y, al ver que el libro venía envuelto con un papel celofán transparente cerrado al vacío, lo dejó sobre el escritorio de su jefe.
Cuando Venecialle comenzó a sacar el envoltorio, el libro explotó. El ejecutivo salvó su vida porque estaba parado delante del escritorio, y por ello no recibió todo el impacto del estallido.
La explosión dejó un agujero de 20 por 20 centímetros en el escritorio. Además, provocó el desprendimiento de placas de durlock del techo y dejó grandes manchas en las paredes.
Los peritos tratan de determinar qué explosivo se utilizó. Por lo pronto, se pudo comprobar que era un dispositivo casero, armado con una batería de nueve voltios y alambres.
Los trozos de papel que quedaron desparramados, los pesquisas permitieron a los pesquisas determinar que se trataba de un libro sobre la pobreza en países de América Central y hallaron el Número Internacional Normalizado para Libros (ISBN), una especie de huella digital de las publicaciones. Esto permitiría determinar el origen del libro, ya que el paquete no tenía sello postal.
El fiscal John Broyad, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 1 de Vicente López Este, tomaba anoche declaración a varios empleados, entre ellos a Antonello, para intentar identificar posibles sospechosos del atentado. También está tratando de identificar, por medio de testimonios y con los videos de seguridad de la empresa, al motoquero que dejó el sobre con el explosivo. (Télam)

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