06 Septiembre 2007 Seguir en 
Frank Cordell (Morgan Freeman) es un asesino profesional que finalmente parece haber caído en las garras de la ley. Cuando es trasladado en un camión blindado por el FBI, sus asociados intentan rescatarlo, pero el vehículo cae a un río.
Cordell es llevado por la corriente río abajo hacia el pequeño pueblo de Blue Montain, esposado junto a un agonizante oficial de policía. Allí lo encuentra y lo rescata Ray Keene (John Cusack), un entrenador de básquetbol, leñador dotado, y ex policía.
El oficial interrumpe la salida de camping que Ray tenía programada con su hijo Chris y su suegro Jack pidiéndole que traslade a Cordell. Este debe ser llevado a la justicia por los crímenes atroces que cometió; la última vez había atentado contra la vida del Presidente de los Estados Unidos.
Pero Frank Cordell es también un profesional. El siempre cumple con su contrato, y nunca abandona su objetivo. Esta vez, fue interrumpido en la mitad de su trabajo pero no tiene ninguna intención de abandonarlo.
En la trama del filme, el viudo y su hijo adolescente tratan de reconstruir el vínculo que los une cuando deben involucrarse en la captura del asesino por encargo y ayudar al oficial del FBI que lo custodia. Padre, hijo y policía deciden llevar al asesino ante la ley, pero otros agentes y un grupo de criminales tratarán de impedirlo.
La película tiene tanto de policial como de western, y la acción se desarrolla en nuestros días. Según declaró el mismo Freeman, la película se propone hacer hincapié entre las relaciones entre personajes muy diferente entre sí.
"Esto nos permitió crear un fuerte lazo de empatía entre nosotros", dijo. Así, los protagonistas están ubicados en una zona gris, ya que tanto Freeman (el malo bien malo) como Cusack (el bueno, convencido de que debe cumplir con su obligación ciudadana de ayudar a la justicia) no se muestran tan puros y manifiestan actitudes dispares.
Cordell es llevado por la corriente río abajo hacia el pequeño pueblo de Blue Montain, esposado junto a un agonizante oficial de policía. Allí lo encuentra y lo rescata Ray Keene (John Cusack), un entrenador de básquetbol, leñador dotado, y ex policía.
El oficial interrumpe la salida de camping que Ray tenía programada con su hijo Chris y su suegro Jack pidiéndole que traslade a Cordell. Este debe ser llevado a la justicia por los crímenes atroces que cometió; la última vez había atentado contra la vida del Presidente de los Estados Unidos.
Pero Frank Cordell es también un profesional. El siempre cumple con su contrato, y nunca abandona su objetivo. Esta vez, fue interrumpido en la mitad de su trabajo pero no tiene ninguna intención de abandonarlo.
En la trama del filme, el viudo y su hijo adolescente tratan de reconstruir el vínculo que los une cuando deben involucrarse en la captura del asesino por encargo y ayudar al oficial del FBI que lo custodia. Padre, hijo y policía deciden llevar al asesino ante la ley, pero otros agentes y un grupo de criminales tratarán de impedirlo.
La película tiene tanto de policial como de western, y la acción se desarrolla en nuestros días. Según declaró el mismo Freeman, la película se propone hacer hincapié entre las relaciones entre personajes muy diferente entre sí.
"Esto nos permitió crear un fuerte lazo de empatía entre nosotros", dijo. Así, los protagonistas están ubicados en una zona gris, ya que tanto Freeman (el malo bien malo) como Cusack (el bueno, convencido de que debe cumplir con su obligación ciudadana de ayudar a la justicia) no se muestran tan puros y manifiestan actitudes dispares.







