"Ellas mataron a mi hija", dijo el padre de Carla
Familiares y vecinos de la víctima manifestaron en Tribunales. Exigen que no liberen a las sospechosas de haber empujado a la menor. "Carlita no era su amiga. Dios quiera que se resuelva su caso", rogó José Ortega. Pesquisas indagan el entorno familiar de J. y L.
05 Septiembre 2007 Seguir en 
"¡Justicia, justicia, justicia!", pedían a viva voz. Desde las 10, familiares y vecinos de Carla Romina Ortega manifestaron frente a Tribunales para exigir el esclarecimiento de la muerte de la joven. "No queremos que liberan a las detenidas. Ellas mataron a mi hija", aseveró José Ortega, padre de la víctima.
"Si deciden soltarlas, se perderá todo lo investigado hasta ahora", añadió el hombre, en declaraciones radiales. Don José -como todos lo llaman en la cuadra de Bulnes al 700, donde vive- sostuvo una vez más que a la menor la asesinaron por celos o por envidia.
"Carlita no era su amiga; ellas no dirán nada porque tienen un pacto de silencio. Dios quiera que se resuelva el caso", rogó Ortega. En los afiches y carteles que los manifestantes mantenían en alto podía leerse "Carla, tu caso no quedará impune".
Ayer, por primera vez desde que fueron detenidas, las sospechosas fueron trasladadas juntas a Tribunales.Tanto L., de 16 años, como J., de 15, se entrevistaron con el psicólogo designado por la jueza de Menores Nora Wexler, a fin de que sean sometidas a diversas pericias.
Según confirmó una fuente de Tribunales, el profesional mantendrá varias entrevistas con las sospechosas y luego elaborará un informe sobre la personalidad y la conducta de las adolescentes. El trabajo, según trascendió, puede demorar varios días, por lo que se descuenta que las menores no recuperarán la libertad rápidamente.
La víctima fue encontrada sin vida la noche del domingo 26 de agosto en el fondo de un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338, en la subida a San Javier. Según determinaron los forenses, no había sido golpeada. Sólo presentaba una lesión en la cabeza, producto de la caída. Agonizó allí al menos una hora y luego falleció asfixiada al haber sufrido un edema pulmonar.
Las hipótesis que manejan los policías de la Dirección de Investigaciones -comandados por el oficial Miguel Frías y por los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre- indican que las dos detenidas discutieron con Carla y una de ellas la empujó. Las tres chicas habrían llegado hasta el lugar en el que cayó el cuerpo en la moto que manejaba L.
Una mujer que reside en cercanías de la rotonda del pie del cerro reconoció a esta joven como la persona que había ingresado a su comercio el sábado a la tarde. Otros testigos, del barrio Nicolás Avellaneda IV, dijeron haber visto a las tres adolescentes en la moto, con Carla sentada en el medio.
Algunos testigos situaron a las tres jóvenes en cercanías del cerro San Javier poco después de las 20. En consecuencia, la presunta pelea habría surgido cuando ya era de noche.
El hecho de que hayan dejado herida a Carla en vez de prestarle auxilio habilita a la Justicia a acusarlas al menos por abandono de persona, un delito que prevé penas que van de los cinco a los quince años de prisión, por lo que no es excarcelable. LA GACETA ©
"Si deciden soltarlas, se perderá todo lo investigado hasta ahora", añadió el hombre, en declaraciones radiales. Don José -como todos lo llaman en la cuadra de Bulnes al 700, donde vive- sostuvo una vez más que a la menor la asesinaron por celos o por envidia.
"Carlita no era su amiga; ellas no dirán nada porque tienen un pacto de silencio. Dios quiera que se resuelva el caso", rogó Ortega. En los afiches y carteles que los manifestantes mantenían en alto podía leerse "Carla, tu caso no quedará impune".
Ayer, por primera vez desde que fueron detenidas, las sospechosas fueron trasladadas juntas a Tribunales.Tanto L., de 16 años, como J., de 15, se entrevistaron con el psicólogo designado por la jueza de Menores Nora Wexler, a fin de que sean sometidas a diversas pericias.
Según confirmó una fuente de Tribunales, el profesional mantendrá varias entrevistas con las sospechosas y luego elaborará un informe sobre la personalidad y la conducta de las adolescentes. El trabajo, según trascendió, puede demorar varios días, por lo que se descuenta que las menores no recuperarán la libertad rápidamente.
La víctima fue encontrada sin vida la noche del domingo 26 de agosto en el fondo de un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338, en la subida a San Javier. Según determinaron los forenses, no había sido golpeada. Sólo presentaba una lesión en la cabeza, producto de la caída. Agonizó allí al menos una hora y luego falleció asfixiada al haber sufrido un edema pulmonar.
Las hipótesis que manejan los policías de la Dirección de Investigaciones -comandados por el oficial Miguel Frías y por los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre- indican que las dos detenidas discutieron con Carla y una de ellas la empujó. Las tres chicas habrían llegado hasta el lugar en el que cayó el cuerpo en la moto que manejaba L.
Una mujer que reside en cercanías de la rotonda del pie del cerro reconoció a esta joven como la persona que había ingresado a su comercio el sábado a la tarde. Otros testigos, del barrio Nicolás Avellaneda IV, dijeron haber visto a las tres adolescentes en la moto, con Carla sentada en el medio.
Algunos testigos situaron a las tres jóvenes en cercanías del cerro San Javier poco después de las 20. En consecuencia, la presunta pelea habría surgido cuando ya era de noche.
El hecho de que hayan dejado herida a Carla en vez de prestarle auxilio habilita a la Justicia a acusarlas al menos por abandono de persona, un delito que prevé penas que van de los cinco a los quince años de prisión, por lo que no es excarcelable. LA GACETA ©







