Una de las menores ya había golpeado a Carla
El fiscal Pedro Gallo recibió testimonios que indican que hace dos meses, durante una fiesta, se había desencadenado una pelea. Según los testigos, por una cuestión de celos, L. había increpado a la adolescente. Creen que la obligaron a subir al cerro. Denegación.
05 Septiembre 2007 Seguir en 
El fiscal Pedro Gallo, después de haber escuchado varios testimonios, confirmó que Carla Romina Ortega había sido agredida hace dos meses por L., una de las dos menores que actualmente se encuentran detenidas por su muerte.
Según confirmaron fuentes judiciales a LA GACETA, el ataque se habría producido el 3 de junio, en la casa de un tal “Pulga”, ubicada en el barrio Oeste II. Aparentemente, la pelea se habría desencadenado por celos, ya que, según relataron los testigos, Carla se habría transformado en la “estrella” de la reunión y la mayoría de los varones quería bailar con ella. J., la otra menor que se encuentra detenida por el caso y que tiene 15 años, al declarar ante la Policía, ya había relatado el incidente, aunque en ese momento se apresuró en aclarar que L. solamente la había insultado.
L., de 16 años, prestó testimonio el sábado ante el fiscal Gallo y le explicó que ella había conocido a Carla durante esa fiesta, que se había desarrollado en la casa de “Pulga”, aunque en ningún momento dijo haber mantenido una pelea con la adolescente. Los testimonios de varios amigos que estuvieron presentes en la reunión complicaron la situación procesal de la mayor de las acusadas.
Más indicios
“Este no es un dato menor. Entendemos que ahí comenzó el odio hacia Carlita. Es una prueba más de que había motivos para que ellas la mataran. Es tal como lo sostuvimos desde el principio”, explicó Mónica Beatriz López, representante legal de la familia Ortega. Este es el diálogo que mantuvo con LA GACETA:
- ¿Carla era amiga de ellas?
- No, para nada. Las conoció en esa fiesta. Ahí tuvo problemas; creemos que la golpearon y nunca más las vio, por lo menos hasta el día en el que desapareció.
- ¿Por qué fue con ellas al cerro?
- En realidad sospechamos que la obligaron a ir. Creemos que bajo amenazas la hicieron ir en la moto.
- ¿Qué elementos encontró para manejar esta hipótesis?
- Todos los testigos coincidieron en señalar que Carla iba entre L. y J. en una moto. Cuando bajaron a comprar golosinas, en la zona de la rotonda del pie del cerro, se bajó L., que manejaba la moto, y J. no dejó que Carla se moviera.
Con computadora
López afirmó que en las próximas horas, cuando tenga en su poder copias de los estudios planimétricos del lugar donde encontraron el cuerpo de Carla, presentará un informe realizado con un programa de computación para demostrar que a la joven la arrojaron al vacío en un precipicio que está a la vera del camino que conduce a San Javier, y que no se cayó accidentalmente. El cuerpo de la adolescente fue visto por una mujer en la tarde del domingo 26 de agosto. Estaba en el fondo de un precipicio, a unos 10 metros de la ruta 338, a 400 metros de la gruta de la Virgen. Los forenses determinaron que la adolescente no había sido golpeada, que no había mantenido relaciones sexuales y que había fallecido al menos 24 horas antes de encontrarla, es decir el sábado a la tarde. Algunos testigos dijeron haber visto a las tres jóvenes subiendo a San Javier después de las 18. Los policías, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, creen que L. tiene un fuerte carácter y que incluso por eso amenazó a J. para que no dijera nada del caso, tal como lo admitió esta joven al declarar.
Los abogados Roberto Flores, defensor de L., y Clara Amado, de J., ya solicitaron que ambas sean puestas en libertad y entregadas a sus madres, sobre todo en el caso de la más chica de las sospechosas que, por su edad, es inimputable. Por el momento el pedido fue denegado.
Según confirmaron fuentes judiciales a LA GACETA, el ataque se habría producido el 3 de junio, en la casa de un tal “Pulga”, ubicada en el barrio Oeste II. Aparentemente, la pelea se habría desencadenado por celos, ya que, según relataron los testigos, Carla se habría transformado en la “estrella” de la reunión y la mayoría de los varones quería bailar con ella. J., la otra menor que se encuentra detenida por el caso y que tiene 15 años, al declarar ante la Policía, ya había relatado el incidente, aunque en ese momento se apresuró en aclarar que L. solamente la había insultado.
L., de 16 años, prestó testimonio el sábado ante el fiscal Gallo y le explicó que ella había conocido a Carla durante esa fiesta, que se había desarrollado en la casa de “Pulga”, aunque en ningún momento dijo haber mantenido una pelea con la adolescente. Los testimonios de varios amigos que estuvieron presentes en la reunión complicaron la situación procesal de la mayor de las acusadas.
Más indicios
“Este no es un dato menor. Entendemos que ahí comenzó el odio hacia Carlita. Es una prueba más de que había motivos para que ellas la mataran. Es tal como lo sostuvimos desde el principio”, explicó Mónica Beatriz López, representante legal de la familia Ortega. Este es el diálogo que mantuvo con LA GACETA:
- ¿Carla era amiga de ellas?
- No, para nada. Las conoció en esa fiesta. Ahí tuvo problemas; creemos que la golpearon y nunca más las vio, por lo menos hasta el día en el que desapareció.
- ¿Por qué fue con ellas al cerro?
- En realidad sospechamos que la obligaron a ir. Creemos que bajo amenazas la hicieron ir en la moto.
- ¿Qué elementos encontró para manejar esta hipótesis?
- Todos los testigos coincidieron en señalar que Carla iba entre L. y J. en una moto. Cuando bajaron a comprar golosinas, en la zona de la rotonda del pie del cerro, se bajó L., que manejaba la moto, y J. no dejó que Carla se moviera.
Con computadora
López afirmó que en las próximas horas, cuando tenga en su poder copias de los estudios planimétricos del lugar donde encontraron el cuerpo de Carla, presentará un informe realizado con un programa de computación para demostrar que a la joven la arrojaron al vacío en un precipicio que está a la vera del camino que conduce a San Javier, y que no se cayó accidentalmente. El cuerpo de la adolescente fue visto por una mujer en la tarde del domingo 26 de agosto. Estaba en el fondo de un precipicio, a unos 10 metros de la ruta 338, a 400 metros de la gruta de la Virgen. Los forenses determinaron que la adolescente no había sido golpeada, que no había mantenido relaciones sexuales y que había fallecido al menos 24 horas antes de encontrarla, es decir el sábado a la tarde. Algunos testigos dijeron haber visto a las tres jóvenes subiendo a San Javier después de las 18. Los policías, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, creen que L. tiene un fuerte carácter y que incluso por eso amenazó a J. para que no dijera nada del caso, tal como lo admitió esta joven al declarar.
Los abogados Roberto Flores, defensor de L., y Clara Amado, de J., ya solicitaron que ambas sean puestas en libertad y entregadas a sus madres, sobre todo en el caso de la más chica de las sospechosas que, por su edad, es inimputable. Por el momento el pedido fue denegado.







