04 Septiembre 2007 Seguir en 
LONDRES, Inglaterra.- Cuando ya parecía sospechoso que la diosa fortuna haya propiciado un descuido tan gratificante a la salud de los hombres, la verdad salió disparada como un flash: Wendy, la "rubita" despistada que había olvidado su cámara fotográfica en una playa británica, era finalmente la protagonista de una estrategia de marketing on line tan desvergonzada como original.
Sucedió así: durante el fin de semana, la página web Facebook.com sorprendió a sus usuarios contándoles que una pulposa joven había abandonado sin querer a su cámara y que, en un arrebato de solidaridad, el afortunado que la había descubierto subió las imágenes a ese portal para hallar a la dueña.
De esta manera, miles de registrados conocieron a Wendy, que aparecía tomándose fotos a sí misma frente al espejo, en poses muy hot y libre de ropas y prejuicios. No sólo eso: 17.000 personas se suscribieron al sitio para echarle un vistazo a la rubia. Tanto éxito tuvo el descuido, que los retratos contabilizaron un promedio de cinco clicks cada cinco segundos y fueron curioseados hasta por gente de Zimbabwe.
Ahora, el diario The Sun, de Gran Bretaña, destapó la verdad de la milanesa: ni Wendy era una turista, ni su descuido una obra del despiste de las rubias. La joven es, en realidad, una modelo profesional que ya anduvo posando en páginas con contenidos para adultos y el olvido de la cámara fue una descarada estrategia para promocionarla. La estafa más disfrutada de los últimos tiempos. (Especial)
Sucedió así: durante el fin de semana, la página web Facebook.com sorprendió a sus usuarios contándoles que una pulposa joven había abandonado sin querer a su cámara y que, en un arrebato de solidaridad, el afortunado que la había descubierto subió las imágenes a ese portal para hallar a la dueña.
De esta manera, miles de registrados conocieron a Wendy, que aparecía tomándose fotos a sí misma frente al espejo, en poses muy hot y libre de ropas y prejuicios. No sólo eso: 17.000 personas se suscribieron al sitio para echarle un vistazo a la rubia. Tanto éxito tuvo el descuido, que los retratos contabilizaron un promedio de cinco clicks cada cinco segundos y fueron curioseados hasta por gente de Zimbabwe.
Ahora, el diario The Sun, de Gran Bretaña, destapó la verdad de la milanesa: ni Wendy era una turista, ni su descuido una obra del despiste de las rubias. La joven es, en realidad, una modelo profesional que ya anduvo posando en páginas con contenidos para adultos y el olvido de la cámara fue una descarada estrategia para promocionarla. La estafa más disfrutada de los últimos tiempos. (Especial)







