Llevaron a Tribunales a las dos chicas imputadas de empujar a Carla
Pese a que aseguran ser inocentes, siguen detenidas. El fiscal sostiene que las adolescentes dejaron abandonada a su víctima. Estiman que hay un pacto de silencio entre ellas y serán sometidas a pericias psicológicas. "¿Cuándo me van a dejar ir a mi casa?". Galería de Imágenes.
03 Septiembre 2007 Seguir en 
Las dos jóvenes que están detenidas por la muerte de Carla Romina Ortega fueron trasladadas esta mañana a Tribunales, tras pasar la noche en el Instituto Gorretti. Según trascendió, el juez de Menores Raúl Oscar Ruiz se entrevistará con ambas.
Las amigas de la menor que fue encontrada muerta la semana pasada en San Javier son las principales sospechosas del caso, a raíz de los testimonios que en las últimas horas recibieron los investigadores. Las adolescentes, una de 16 y otra de 17 años, incurrieron en omisiones y contradicciones.
Además, su situación procesal se complicó luego de que los testigos relataron que ambas fueron vistas el sábado a la tarde en una motocicleta con quien aparecería muerta 24 horas después. Estas chicas fueron quienes dieron la versión de un adolescente junto a la víctima. Ahora se cree que ese rumor sería falso y que lo hicieron para despistar.
Los pesquisas sospechan que las chicas subieron en ese rodado por la ruta 338. Que se detuvieron a la altura de la gruta de la Virgen, a siete kilómetros de la rotonda del pie del cerro, y que en circunstancias desconocidas, Carla cayó al precipicio.
Las imputadas -identificadas como J. y L.- se encuentran alojadas en distintos sectores del Gorretti, por expreso pedido del juez. "¿Cuándo me van a dejar ir a mi casa? No sé qué van a pensar mis compañeros de mí. Capaz que no me dejan entrar de nuevo", contaron que dijo L.
El fiscal Pedro Gallo decidió acusar a las jóvenes de haber empujado a Carla al vacío y de haberla abandonado a su suerte.
Agonizó durante horas
La víctima murió asfixiada a raíz de un edema pulmonar horas después de haber caído en un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338. Las circunstancias en las que la joven de 17 años halló la muerte son confusas. El cuerpo fue rescatado el domingo a la noche.
Carla fue vista por última vez el viernes. Llegó a su casa poco después de las 18.30, luego de salir de clases en la escuela Marcos Paz, donde cursaba noveno año.
Se cambió de ropa y avisó a sus padres que iría a la casa de su amiga Tania, en calle San Juan al 3.300, donde habitualmente se queda a dormir cada vez que sale. Pero luego se comprobó que jamás había estado allí. El sábado por la tarde José Manuel Ortega, padre de la menor, se preocupó porque no regresaba.
Habló con la amiga y ella le confirmó que no había visto a Carla. Entonces Ortega comenzó a recorrer las casas de sus otras compañeras y de la del novio de su hija, Iván Javier Brito. Como no la encontró, denunció su desaparición en la División Trata de Personas de la Policía, en calle Don Bosco al 1.800.
El domingo a la siesta, una mujer vio un cuerpo cerca de la zona de La Gruta de la Virgen, en la subida a San Javier. Por la descripción que habían hecho sus familiares (calzado, vestimenta y características físicas), sospecharon que se trataba de la menor. Sin embargo, esto se confirmó ayer a la mañana, cuando la madre y una de las hermanas reconocieron su cuerpo en la morgue judicial.
Los investigadores, a las órdenes de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreyra y René Aguirre, tratan de descifrar qué pasó en las últimas horas de vida de Carla. A través de la autopsia se descartó que haya sido víctima de un abuso sexual. Los médicos confirmaron que el cuerpo de la adolescente presentaba las lesiones características de una caída de 10 metros, pero que estas no fueron la causa de la muerte. Según trascendió, la joven agonizó durante varias horas en el fondo del precipicio.
Incluso, se cree que intentó salir arrastrándose; en una mano le encontraron ramas, como si hubiera intentado agarrarse de ellas para levantarse. Los forenses le informaron al fiscal Pedro Gallo que la menor falleció a causa de un edema pulmonar provocado por las bajas temperaturas que se registraron entre el sábado a la noche y el domingo a la mañana, cuando se estima que se produjo el deceso.
Todavía hay interrogantes que no tienen respuesta: ¿Cómo terminó en el fondo del precipicio? LA GACETA (C)
Las amigas de la menor que fue encontrada muerta la semana pasada en San Javier son las principales sospechosas del caso, a raíz de los testimonios que en las últimas horas recibieron los investigadores. Las adolescentes, una de 16 y otra de 17 años, incurrieron en omisiones y contradicciones.
Además, su situación procesal se complicó luego de que los testigos relataron que ambas fueron vistas el sábado a la tarde en una motocicleta con quien aparecería muerta 24 horas después. Estas chicas fueron quienes dieron la versión de un adolescente junto a la víctima. Ahora se cree que ese rumor sería falso y que lo hicieron para despistar.
Los pesquisas sospechan que las chicas subieron en ese rodado por la ruta 338. Que se detuvieron a la altura de la gruta de la Virgen, a siete kilómetros de la rotonda del pie del cerro, y que en circunstancias desconocidas, Carla cayó al precipicio.
Las imputadas -identificadas como J. y L.- se encuentran alojadas en distintos sectores del Gorretti, por expreso pedido del juez. "¿Cuándo me van a dejar ir a mi casa? No sé qué van a pensar mis compañeros de mí. Capaz que no me dejan entrar de nuevo", contaron que dijo L.
El fiscal Pedro Gallo decidió acusar a las jóvenes de haber empujado a Carla al vacío y de haberla abandonado a su suerte.
Agonizó durante horas
La víctima murió asfixiada a raíz de un edema pulmonar horas después de haber caído en un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338. Las circunstancias en las que la joven de 17 años halló la muerte son confusas. El cuerpo fue rescatado el domingo a la noche.
Carla fue vista por última vez el viernes. Llegó a su casa poco después de las 18.30, luego de salir de clases en la escuela Marcos Paz, donde cursaba noveno año.
Se cambió de ropa y avisó a sus padres que iría a la casa de su amiga Tania, en calle San Juan al 3.300, donde habitualmente se queda a dormir cada vez que sale. Pero luego se comprobó que jamás había estado allí. El sábado por la tarde José Manuel Ortega, padre de la menor, se preocupó porque no regresaba.
Habló con la amiga y ella le confirmó que no había visto a Carla. Entonces Ortega comenzó a recorrer las casas de sus otras compañeras y de la del novio de su hija, Iván Javier Brito. Como no la encontró, denunció su desaparición en la División Trata de Personas de la Policía, en calle Don Bosco al 1.800.
El domingo a la siesta, una mujer vio un cuerpo cerca de la zona de La Gruta de la Virgen, en la subida a San Javier. Por la descripción que habían hecho sus familiares (calzado, vestimenta y características físicas), sospecharon que se trataba de la menor. Sin embargo, esto se confirmó ayer a la mañana, cuando la madre y una de las hermanas reconocieron su cuerpo en la morgue judicial.
Los investigadores, a las órdenes de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreyra y René Aguirre, tratan de descifrar qué pasó en las últimas horas de vida de Carla. A través de la autopsia se descartó que haya sido víctima de un abuso sexual. Los médicos confirmaron que el cuerpo de la adolescente presentaba las lesiones características de una caída de 10 metros, pero que estas no fueron la causa de la muerte. Según trascendió, la joven agonizó durante varias horas en el fondo del precipicio.
Incluso, se cree que intentó salir arrastrándose; en una mano le encontraron ramas, como si hubiera intentado agarrarse de ellas para levantarse. Los forenses le informaron al fiscal Pedro Gallo que la menor falleció a causa de un edema pulmonar provocado por las bajas temperaturas que se registraron entre el sábado a la noche y el domingo a la mañana, cuando se estima que se produjo el deceso.
Todavía hay interrogantes que no tienen respuesta: ¿Cómo terminó en el fondo del precipicio? LA GACETA (C)







