BUENOS AIRES.- Primero el problema fue su hija Marcela; más tarde su fallecido hijo Daniel, y ahora su nieta Juanita. Lo cierto es que Mirtha Legrand, la diva de los almuerzos y uno de los mitos vivientes del espectáculo argentino, no tiene una vejez tranquila.
El escándalo que generó la detención de su yerno, el ex banquero Marcos Gastaldi, esposo de su hija Marcela Tinayre, ha puesto a Mirtha al borde de la depresión. Para colmo de males, su nieta Juanita Viale del Carril fue filmada en plena crisis mientras profería gritos e insultos a los periodistas, luego de transportar a escondidas a Gastaldi en su auto, momentos antes de ser interceptados por la Policía.
Semejante situación habría provocado primero el derrumbe emocional de Mirtha (sufrió varias crisis de llanto frente a la imagen congelada de su nieta en el televisor) y luego la bronca. Es que la diva, celosa del apellido y del prestigio de la familia, ya le había advertido a su hija que Gastaldi no le convenía como marido. Cuando estalló el escándalo, la conductora se llamó a silencio y sólo hizo un par de llamadas para recriminar a su hija la exposición de su nieta ante las cámaras. Sin embargo, en la intimidad, Mirtha no para de llorar y suspendió todos sus compromisos laborales para este año. Incluso, por estos días, tenía previsto reunirse con Adrián Suar, quien le había propuesto regresar a la actuación en una telenovela que saldría al aire a partir de setiembre por la pantalla de Canal 13.
A la conductora le agradaba la idea de retomar su vieja profesión, pero no quería dejar de lado los famosos almuerzos. Por eso, también tenía previsto comenzar con un ciclo semanal a partir de julio, también por Canal 13. Sin embargo, la diva decidió suspender todo y refugiarse en su casa de Punta del Este, a la espera de que los tiempos mejoren. (Especial)
El escándalo que generó la detención de su yerno, el ex banquero Marcos Gastaldi, esposo de su hija Marcela Tinayre, ha puesto a Mirtha al borde de la depresión. Para colmo de males, su nieta Juanita Viale del Carril fue filmada en plena crisis mientras profería gritos e insultos a los periodistas, luego de transportar a escondidas a Gastaldi en su auto, momentos antes de ser interceptados por la Policía.
Semejante situación habría provocado primero el derrumbe emocional de Mirtha (sufrió varias crisis de llanto frente a la imagen congelada de su nieta en el televisor) y luego la bronca. Es que la diva, celosa del apellido y del prestigio de la familia, ya le había advertido a su hija que Gastaldi no le convenía como marido. Cuando estalló el escándalo, la conductora se llamó a silencio y sólo hizo un par de llamadas para recriminar a su hija la exposición de su nieta ante las cámaras. Sin embargo, en la intimidad, Mirtha no para de llorar y suspendió todos sus compromisos laborales para este año. Incluso, por estos días, tenía previsto reunirse con Adrián Suar, quien le había propuesto regresar a la actuación en una telenovela que saldría al aire a partir de setiembre por la pantalla de Canal 13.
A la conductora le agradaba la idea de retomar su vieja profesión, pero no quería dejar de lado los famosos almuerzos. Por eso, también tenía previsto comenzar con un ciclo semanal a partir de julio, también por Canal 13. Sin embargo, la diva decidió suspender todo y refugiarse en su casa de Punta del Este, a la espera de que los tiempos mejoren. (Especial)
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