Vicisitudes en el mercado del azúcar
En almacenes y supermercados afirman que no abunda el producto, mientras que los azucareros hablan de que la oferta se adecuó al consumo. Mejoran las previsiones. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
20 Agosto 2007 Seguir en 
En los últimos días, comerciantes del rubro alimenticio de Tucumán comenzaron a manifestar que se percibe una restricción en la oferta de azúcar por parte de los distribuidores. O sea, hay menos azúcar en las góndolas, afirman; en parte, porque hubo un cambio en la estrategia comercial de los tenedores del producto (industriales y cañeros), por efecto de las heladas, y porque muchos de los que abastecían generosamente al mercado interno de pronto se vieron con poca mercadería para vender, también como consecuencia de las heladas. En el fárrago en que se sumió la actividad azucarera después de las gélidas temperaturas de julio, que asestaron un golpe durísimo a las buenas perspectivas con que había iniciado la zafra 2007 -con quemas de caña incluidas-, las expectativas del sector quedaron circunscriptas a una actitud prudente tendiente a que la mayoría gane lo mejor posible, en un escenario generalizado de pérdidas.
Como era de esperarse, la sola certeza de que la de este año no iba a ser una superzafra como pronosticaba la Estación Experimental, con una producción récord estimada en un principio en 1,7 millón de toneladas de azúcar, llevó a que el mercado se reacomodara. De esta forma, se equilibraron la oferta y la demanda del producto y subió el precio interno, de los escasos $ 51 a que vendían la bolsa de 50 kilos los cañeros en junio, a los actuales $ 55 a que se comercializa por estos días. Este valor se aproxima al techo que fijó el Gobierno nacional en el acuerdo de precios firmado con las principales empresas azucareras del país.
Los industriales aseguran que en realidad no hay faltante de azúcar en el mercado interno, sino que el abastecimiento es razonable, acorde con el consumo. Así, se resguardan ante los reclamos de los supermercadistas y almaceneros, que creen que los productores están guardando azúcar para venderlo luego a precios superiores a los actuales. Los empresarios azucareros también argumentan que no hay mucho margen para la especulación, por los límites oficiales al precio interno, y porque el valor del azúcar en los países limítrofes también establece condicionantes ante posibles subas.
"En realidad, los que se quejan son aquellos que estaban acostumbrados a vender un azúcar regalado; ahora, el precio es razonable", dijo un industrial, al evaluar la evolución de la situación del mercado nacional.
Lo cierto es que todavía no queda muy claro qué nivel de pérdidas deberá soportar el sector azucarero por las heladas. Tras el fenómeno climático, la Experimental hizo un reajuste y aventuró que la producción de azúcar rondará el 1,35 millón de toneladas. Pero los industriales piensan que la variedad LCP 85-384 -la más extendida en la provincia, y de la cual se desconoce aún cómo reaccionará ante heladas intensas- todavía puede dar resultados favorables inesperados. "Abajo de las hojas, aparentemente, los tallos en la LCP están verdes. Las cañas están vivas", deslizó, esperanzado, un azucarero. Algunos creen, entonces, que la producción de azúcar estará más cerca del resultado de la campaña 2006 -1,52 millón de toneladas-, que del último pronóstico de la Experimental.
En los ingenios afirman que la caña más dañada por las heladas ya fue molida en su mayor parte, pero los cañeros no piensan igual, y sienten que serán los principales perjudicados en un escenario de crisis en el que los industriales -afirman- ya se salvaron.







