Multitudinario homenaje póstumo a la reina madre en Londres

Profundas muestras de cariño por parte del público en el funeral de "la abuela favorita del país"

09 Abril 2002
LONDRES.- Gran Bretaña se paralizó para rendir póstumo homenaje a la Reina Madre, en unos funerales donde se mezclaron reyes con ciudadanos de la calle para despedir a una mujer cuya muerte demostró que aún le queda vida a la monarquía.
Pese a la tristeza por su muerte, en la calle se sentía un ambiente de optimismo y el poema escogido por ella misma para sus funerales estableció el tono en su despedida: "Puedes limpiarte las lágrimas porque se ha ido o puedes sonreir porque haya vivido".
Mientras que la muerte de la madre de 101 años de la reina Isabel no sorprendió a nadie, las profundas muestras de cariño manifestadas por el público han asombrados a muchos.
Millares de británicos desafiaron el frío de la noche para acampar en Londres y asegurarse un lugar para presenciar un poco de historia, haciendo del funeral una especie de celebración para honrar a una matriarca cuya sonrisa brilló en una vida de profundos cambios.
La ceremonia de los funerales de la Reina Madre de Gran Bretaña, "la abuela favorita del país" y símbolo británico durante el período de guerras del siglo pasado, fue algo no visto desde la muerte, en 1965, del político Winston Churchill.
Miles de británicos anónimos se unieron a la Reina y a la familia real para presentar sus últimos respetos a la Reina Madre, la matriarca de la Casa de Windsor, que falleció el pasado Sábado Santo a los 101 años.La Reina Madre recibió un homenaje, en un servicio que reflejó a la sociedad británica, con lecturas de los jefes de la Iglesia católica, la Iglesia de Escocia y el arzobispo de Canterbury.Al comenzar el servicio, la campana de la abadía repicó una vez por cada uno de los 101 años de una vida que recorrió el Siglo Veinte, dos guerras mundiales y la transformación del Reino Unido desde el tradicionalismo victoriano a la modernidad.La silenciosa reacción pública al fallecimiento de la Reina Madre contrastó con la efusión de dolor que provocó la muerte, en 1997, de la princesa Diana.
Buena parte del país se paralizó durante la ceremonia, ya que los ayuntamientos, el aeropuerto londinense de Heathrow, los principales supermercados y la bolsa cerrarán o permanecerán en silencio.
El desplazamiento hacia su última morada, junto a su marido, el rey Jorge VI, en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, recorrerá muchos de los lugares históricos de la capital. (Reuter)

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