20 Agosto 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- El grupo Las Pelotas celebró su nueva masividad venciendo al frío junto a unas 15.000 personas que se reunieron en la cancha auxiliar de Ferro Carril Oeste para recibir las canciones de "Basta", el nuevo álbum de la banda.
El sábado por la noche tuvo picos de frío, pero el ritual "pelotero" no podía ceder ante la madre naturaleza, y el público, abrigado con pulóveres, cuellos polares, pañuelos palestinos, gorritos de lana, calzas cálidas y sensuales para las chicas, no le falló a la banda liderada por Germán Daffunchio y Alejandro Sokol.
Formados de las cenizas de Sumo, Las Pelotas fue la primera banda alternativa de la Argentina y todavía mantiene esa estirpe, ya que sigue trabajando de manera independiente.
De la mano de Timmy Mckern, histórico manager de Sumo, con el sello Silly como estandarte, Las Pelotas forjó en sus más de 17 años de carrera un camino atípico, difícil, que le permitió reunir un público transversal que unifica a fans de otras vertientes estilísticas.
Con buenas y malas, con bajones y súbitos ascensos, Sokol, Daffunchio, la bajista Gabriela Martínez, el baterista Gustavo Jove, el guitarrista Tomás Sussmann y el tecladista Sebastián Schachtel sobrevivieron a crisis propias y ajenas.
Y el sábado, las pantallas de la cancha auxiliar de Ferro y la puesta en escena mostraban al grupo pero en especial a Daffunchio como si se tratara de sobrevivientes de un naufragio.
Náufragos que se alejaron del marketing, de los asesores de vestuario y hasta de imagen, y que decidieron seguir el camino del rock aferrados a sus principios.
La banda sacó patente de masiva con "Esperando el milagro" (2003), pero el trabajo de siembra llevó casi 20 años y la cosecha fue buena gracias a los festivales, encuentros a los que el grupo solía huirles. Pero el camino los encontró bien parados como lo demuestra "Basta", su nuevo álbum, en el que se vuelven a mostrar eclécticos y con la actitud de hacer lo que se les viene en gana, una característica del grupo.
Para confirmar eso, Las Pelotas abrió el show con una trilogía de canciones de su última producción:"Basta", "Como un buey" y "Siento, luego existo".
Y "Como un buey" resume un poco la actitud del grupo de trabajar, de seguir adelante persiguiendo un objetivo, alejado de lo que manda el mercado.
El público de Las Pelotas es igual: soportó como un buey, la helada y con ropa de antihéroe produjo el pogo en el hitazo "Un día feliz" para calentar los cuerpos. La hermosa "Ya no estás", también del álbum "Basta" abrió el set más new-wave del show, más vinculado a las influencias que llevaron a la conformación de Sumo y a pesar de los problemas de sonido, la gente respondió a "Donde te escondés", "Como se curan las heridas", "Mareada", "Será" y el himno "Bombachitas rosas", que produjo otro pogo.
El cierre vino con un frenético homenaje a Sumo con versiones de "Los 5 magníficos" y "Debede", que agotaron a la gente, que llevaba casi dos horas y media de pie. (Telam)
El sábado por la noche tuvo picos de frío, pero el ritual "pelotero" no podía ceder ante la madre naturaleza, y el público, abrigado con pulóveres, cuellos polares, pañuelos palestinos, gorritos de lana, calzas cálidas y sensuales para las chicas, no le falló a la banda liderada por Germán Daffunchio y Alejandro Sokol.
Formados de las cenizas de Sumo, Las Pelotas fue la primera banda alternativa de la Argentina y todavía mantiene esa estirpe, ya que sigue trabajando de manera independiente.
De la mano de Timmy Mckern, histórico manager de Sumo, con el sello Silly como estandarte, Las Pelotas forjó en sus más de 17 años de carrera un camino atípico, difícil, que le permitió reunir un público transversal que unifica a fans de otras vertientes estilísticas.
Con buenas y malas, con bajones y súbitos ascensos, Sokol, Daffunchio, la bajista Gabriela Martínez, el baterista Gustavo Jove, el guitarrista Tomás Sussmann y el tecladista Sebastián Schachtel sobrevivieron a crisis propias y ajenas.
Y el sábado, las pantallas de la cancha auxiliar de Ferro y la puesta en escena mostraban al grupo pero en especial a Daffunchio como si se tratara de sobrevivientes de un naufragio.
Náufragos que se alejaron del marketing, de los asesores de vestuario y hasta de imagen, y que decidieron seguir el camino del rock aferrados a sus principios.
La banda sacó patente de masiva con "Esperando el milagro" (2003), pero el trabajo de siembra llevó casi 20 años y la cosecha fue buena gracias a los festivales, encuentros a los que el grupo solía huirles. Pero el camino los encontró bien parados como lo demuestra "Basta", su nuevo álbum, en el que se vuelven a mostrar eclécticos y con la actitud de hacer lo que se les viene en gana, una característica del grupo.
Para confirmar eso, Las Pelotas abrió el show con una trilogía de canciones de su última producción:"Basta", "Como un buey" y "Siento, luego existo".
Y "Como un buey" resume un poco la actitud del grupo de trabajar, de seguir adelante persiguiendo un objetivo, alejado de lo que manda el mercado.
El público de Las Pelotas es igual: soportó como un buey, la helada y con ropa de antihéroe produjo el pogo en el hitazo "Un día feliz" para calentar los cuerpos. La hermosa "Ya no estás", también del álbum "Basta" abrió el set más new-wave del show, más vinculado a las influencias que llevaron a la conformación de Sumo y a pesar de los problemas de sonido, la gente respondió a "Donde te escondés", "Como se curan las heridas", "Mareada", "Será" y el himno "Bombachitas rosas", que produjo otro pogo.
El cierre vino con un frenético homenaje a Sumo con versiones de "Los 5 magníficos" y "Debede", que agotaron a la gente, que llevaba casi dos horas y media de pie. (Telam)







