En la cuenta de González se depositó el cheque de un muerto

La investigación. Confirmaron que el desaparecido operó la caja de ahorro que tenía con un comerciante. Ya son tres las personas vinculadas con los fondos que se depositaban a su nombre. Esperan más informes bancarios. Otro enigma se suma al del desaparecido.

EN TRIBUNALES.  Agustina Carranza -junto al abogado Carlos Picón- dijo que no tenía vínculos con el desaparecido.LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EN TRIBUNALES. Agustina Carranza -junto al abogado Carlos Picón- dijo que no tenía vínculos con el desaparecido.LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
18 Agosto 2007
En la cuenta que compartía José Ignacio González con un comerciante se depositó en abril un cheque librado por un hombre que murió en 2005, según pudo determinar la fiscal Adriana Giannoni. Y, con la declaración que realizó ayer un hombre, son tres las personas interrogadas por estar vinculadas con las cuentas que tenía el empleado de la Secretaría de Educación, cuya desaparición se investiga.
El jueves, durante la inspección de la fiscal en el banco de Galicia, los empleados de la entidad crediticia informaron, según dijo una fuente judicial- que el 29 de junio, días antes de que fuera visto por última vez, González transfirió por lo menos $ 10.000 de la cuenta que compartía con Julio César Pavón a otra, a nombre de Agustina Carranza, socia del último, y de Raúl Martín Garrido, empleado de una citrícola, que ayer declaró ante la Justicia.
La fiscal Giannoni estableció que un vínculo entre Pavón, Carranza y Garrido es su pertenencia a un culto evangélico pentecostal, la Iglesia Universal del Reino de Dios, cuyo templo principal se encuentra al frente de la plaza Independencia, sobre calle San martín, en el ex cine Plaza, a escasos metros de la Casa de Gobierno.
Además, dos de los tres hijos del primero son pastores. Uno de ellos se encuentra en Mendoza y el otro, según confirmaron fuentes policiales, en San Carlos de Bariloche.
De los tres, Pavón fue el único que reconoció haber conocido a González, pero negó tener alguna relación comercial, a pesar de que poseían una caja de ahorro en común.
Los otros dos, de acuerdo con versiones de Tribunales, negaron haber conocido al empleado de Educación y, mucho más aún, haber realizado algún tipo de negocio con él. Carranza también desmintió haber firmado cheques.
A los investigadores les llamó la atención el dato de la transacción del 29 de junio. Saben que González no tenía el respaldo financiero para realizar operaciones financieras de esos montos. El elemento más importante con el que cuenta la fiscal es que el desaparecido no sólo operaba con esa cuenta, sino que además realizaba transacciones con otras en las que habrían estado involucrados Pavón y su socia. Y este trámite, por las imágenes que observaron en la entidad crediticia, lo realizaba personalmente. Tanto Pavón como Carranza deberán responder nuevas preguntas para aclarar su situación. Carlos Picón, representante legal de los socios, le explicó a LA GACETA que no había nada extraño en esta relación comercial y que habían cumplido con todos los requisitos legales para concretar su creación.
En esa cuenta, según lo investigado por la fiscal Giannoni, se depositaban cheques de entre $ 300 y $1.500, librados por personas y empresas de distintos puntos del país y de esta provincia.
Aparentemente, de esa caja de ahorro se transferían a otras cuentas. Los nombres de los titulares de esas cuentas, por el momento, no trascendieron, pero serían citados a declarar para que expliquen si tenían algún vínculo con el empleado de Educación.
Los pesquisas esperan que los otros bancos que operan en la provincia envíen los informes para determinar si González operaba en esas entidades crediticias. Hasta ahora se detectaron dos cuentas: una en el Galicia y otra en un banco de origen extranjero, donde se realizaban depósitos de hasta $ 600.000 casi diarios. Sobre esta última, la fiscal espera más detalles para avanzar en la investigación.

Se cree que alguien usó el DNI de un jubilado fallecido
La fiscal Adriana Giannoni buscaba a Juan Carlos Medina para constatar si este mantenía algún vínculo con José Ignacio González porque él era uno de los pocos tucumanos que en abril pasado había librado un cheque depositado en la cuenta del desaparecido. Sin embargo, sus familiares confirmaron que esto era imposible, ya que Medina murió hace ya más de dos años.
En el informe recibido por la Justicia se estableció que en la caja de ahorros que el empleado compartía con Julio César Pavón ingresó hace pocos meses un cheque de $ 1.500 a nombre de Medina.
La fiscal ordenó a la Policía que lo ubicara, tal como se procedió con un empresario taficeño. Personal de Seguridad Personal, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreyra y René Aguirre, después de varios días, se entrevistó con sus familiares. Se estableció que el hombre había muerto el 20 de febrero de 2005 como consecuencia de una afección cardíaca.
Los allegados también desmintieron que Medina haya sido propietario de una empresa y explicaron que era jubilado. Relataron además que había trabajado durante varios años en Dipos. Los familiares negaron que el supuesto librador del cheque haya sido integrante de tenido vínculos o compartido culto con Pavón, Carranza o Garrido. Sí confirmaron que, semanas antes de morir, había extraviado el DNI. Se sospecha que alguien lo utilizó para abrir una cuenta a su nombre.

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