18 Agosto 2007 Seguir en 
CONCEPCION.- Jorge Orlando Vera, el triple homicida de Los Pizarro, sigue burlando a sus perseguidores. El sábado pasado, la Policía tenía la certeza de que finalmente atraparía al criminal, que está prófugo desde hace más de dos meses. Un dato proporcionado a la Justicia por un vecino de La Cocha lo ubicaba en el paraje conocido como Monte Grande, al oeste de ese municipio. El informante había asegurado haberlo visto en una casa precaria en la periferia del caserío y rodeada de montes.
La fiscalía de la I Nominación, a cargo de Cecilia Tasquer, pidió al juez de Instrucción de turno autorización para realizar un allanamiento. El procedimiento se realizó con un amplio despliegue de agentes. Pero, al final, el operativo quedó como una anécdota más entre muchas que viene generando uno de los hombres más buscados por la Justicia. En el sitio no había ni rastros del homicida.
"En el caso se está trabajando como desde el primer día pero con más organización. Hay un grupo dedicado a recoger informaciones e investigar los posibles paraderos, y otro que lo sigue rastreando en diversos sectores de esta provincia y en otras. Al mismo tiempo, unos 25 agentes siguen custodiando a familias que fueron amenazadas por el delincuente y que son de Los Pizarro y La Cocha", dijo el comisario Antonio Quinteros, jefe de la Brigada de Investigaciones de la Regional Sur. Después de que el Ministerio del Interior dispuso pagar una recompensa de $ 100.000 a quien brindara datos precisos que ayudaran a la captura del asesino, casi todos los días la Fiscalía de la I Nominación acumula llamados telefónicos desde los lugares más recónditos del país. "Hubo llamadas hasta desde La Quiaca y otras de pueblos perdidos de Buenos Aires. Hay que chequear todas, porque la más impensada nos puede llevar a su captura", dijo un allegado a la Fiscalía.
El lunes se cumplieron dos meses de la noche en que Vera retornó a su casa de Los Pizarro, y ejecutó a su esposa, Olga Zamudio, y a sus hijos Gustavo Antonio (22 años) y Jorge Luis (18 años), con un cuchillo y una pistola 9 milímetros. Dos días antes del hecho, Vera se había fugado de la cárcel de Concepción, donde purgaba una condena de nueve años de prisión por haber violado a dos de sus hijas. Debía presentarse el 11 de junio, luego de beneficiarse con una licencia excepcional de 48 horas.
Vera había jurado que iba a matar a varios parientes que habían atestiguado en su contra durante el juicio que determinó su condena. Por ello tenía prohibido acercarse a su casa. Sus otros parientes, aterrorizados ante la posibilidad de que Vera continuara con su obra de venganza, pidieron custodia a la Policía. Es por eso que hay un vigilante apostado a la puerta de cada casa. (C)
La fiscalía de la I Nominación, a cargo de Cecilia Tasquer, pidió al juez de Instrucción de turno autorización para realizar un allanamiento. El procedimiento se realizó con un amplio despliegue de agentes. Pero, al final, el operativo quedó como una anécdota más entre muchas que viene generando uno de los hombres más buscados por la Justicia. En el sitio no había ni rastros del homicida.
"En el caso se está trabajando como desde el primer día pero con más organización. Hay un grupo dedicado a recoger informaciones e investigar los posibles paraderos, y otro que lo sigue rastreando en diversos sectores de esta provincia y en otras. Al mismo tiempo, unos 25 agentes siguen custodiando a familias que fueron amenazadas por el delincuente y que son de Los Pizarro y La Cocha", dijo el comisario Antonio Quinteros, jefe de la Brigada de Investigaciones de la Regional Sur. Después de que el Ministerio del Interior dispuso pagar una recompensa de $ 100.000 a quien brindara datos precisos que ayudaran a la captura del asesino, casi todos los días la Fiscalía de la I Nominación acumula llamados telefónicos desde los lugares más recónditos del país. "Hubo llamadas hasta desde La Quiaca y otras de pueblos perdidos de Buenos Aires. Hay que chequear todas, porque la más impensada nos puede llevar a su captura", dijo un allegado a la Fiscalía.
El lunes se cumplieron dos meses de la noche en que Vera retornó a su casa de Los Pizarro, y ejecutó a su esposa, Olga Zamudio, y a sus hijos Gustavo Antonio (22 años) y Jorge Luis (18 años), con un cuchillo y una pistola 9 milímetros. Dos días antes del hecho, Vera se había fugado de la cárcel de Concepción, donde purgaba una condena de nueve años de prisión por haber violado a dos de sus hijas. Debía presentarse el 11 de junio, luego de beneficiarse con una licencia excepcional de 48 horas.
Vera había jurado que iba a matar a varios parientes que habían atestiguado en su contra durante el juicio que determinó su condena. Por ello tenía prohibido acercarse a su casa. Sus otros parientes, aterrorizados ante la posibilidad de que Vera continuara con su obra de venganza, pidieron custodia a la Policía. Es por eso que hay un vigilante apostado a la puerta de cada casa. (C)







