Vendían drogas en una casa, como si fuera un quiosco

La Policía Federal allanó una casa en Villa Alem. En el lugar se requisó un ladrillo de más de un kilo de marihuana; unos 20 porros; instrumentos para fraccionar la sustancia y cerca de $ 50 en billetes de baja denominación.

SECUESTRO. Porros, un ladrillo e instrumentos para fraccionar la droga. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
SECUESTRO. Porros, un ladrillo e instrumentos para fraccionar la droga. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
17 Agosto 2007
La adolescente de pelo colorado se acercó con paso tranquilo, aunque con cierta cautela. Se dio cuenta de que algo raro pasaba; pero ni el amontonamiento de gente, ni las cámaras, ni el evidente aspecto de policía (con gorra y campera, con la sigla PFA inscripta en el brazo) de uno de los hombres de la puerta fueron suficientes para que se diera de que su lugar habitual para comprar "porro", en Ayacucho 1.269, estaba siendo allanado.
- "¿Qué buscás?", le preguntó la policía de civil.
- "Quiero comprar", contestó, ya entrando en sospechas.
- "¿Comprar qué?", fue la respuesta.
- "Y, faso...", dijo en voz bajita, y se encogió de hombros, como diciendo "¿qué más?".
- "La señorita quiere comprar faso", disparó, en voz alta, la mujer. Los demás efectivos que estaban en el lugar le advirtieron: "Policía Federal, nena. Andate a la casa si no querés más problemas".
La chica, que no tendría más de 15 años, blanqueó los ojos, dio media vuelta y se fue rapidito por donde había venido.
Eran las 18 de ayer, y dentro de la casa personal de la Sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal requisaba un ladrillo de más de un kilo de marihuana; unos 20 porros; instrumentos para fraccionar la sustancia y cerca de $ 50 en billetes de baja denominación. También había pasto seco, aparentemente destinado a estirar la marihuana.
Dos individuos, de entre 25 y 30 años, quedaron detenidos por infracción a la Ley 23.737, de tráfico de estupefacientes. Uno de ellos, conocido como "Cebollón", ya había sido apresado en 2003 por el mismo delito. Un tercer sospechoso se escapó saltando la tapia del fondo de la casa.
El operativo, según informó el comisario principal Carlos Nickler, se lanzó ayer a las 14, pero la investigación empezó hace dos semanas, a partir de una denuncia anónima. Tras recibir una orden de allanamiento del Juzgado Federal Nº I, los policías forzaron la puerta de la casa de Villa Alem.
La chica de pelo colorado no fue la única cliente sorprendida. Algunas personas llegaban a pocos metros de la puerta y se volvían sobre sus pasos. Otras cruzaban de vereda y observaban con disimulo lo que pasaba dentro de la vivienda. "Parecía un quiosco. La gente hacía cola en la puerta para comprar", contó uno de los policías que participó del operativo.

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