17 Agosto 2007 Seguir en 
Con su aspecto y, por su edad, asombró a todos. Una joven de 23 años reconoció que es socia del comerciante que compartía una cuenta bancaria con José Ignacio González, el empleado de la Secretaría de Educación que desapareció hace casi dos meses. "A ese señor no lo conozco; nunca tuve trato con él y tampoco realicé operación alguna", aseguró mientras su abogado Carlos Picón le pedía que se llamara a silencio.
Agustina Carranza respondió durante más de dos horas cada una de las preguntas que le formularon la fiscal Adriana Giannoni y sus colaboradores. Entre otros detalles, confirmó la relación comercial con Julio Cesar Pavón y reconoció que ella era la persona que generalmente hacía los depósitos en la cuenta en la que se movieron por lo menos $ 600.000 en pocos meses.
Otro de los detalles que aportó, según confirmaron fuentes cercanas a la investigación, es que ella depositaba únicamente cheques y no efectivo. De esta manera, se desligó de otra cuenta en la que se habrían realizado movimientos, casi a diario, de $ 600.000 en otra entidad crediticia.
Giannoni citó a declarar a la joven tras haber recibido información de que los depósitos eran realizados por una mujer. Sospecha además que varios de los documentos encontrados tenían la firma de González habrían sido falsificados. La rasgos de esas rúbricas, según la versión de los investigadores, eran femeninos, por lo que pensó que la socia de Pavón podría ser la responsable de esas firmas.
"Nunca firmé ningún cheque de nadie y, mucho menos, para depositarlo en la cuenta", expresó la testigo mientras su representante legal insistía en que no hiciera declaraciones a la prensa.
Carranza habría conocido a Pavón hace ya varios años, en una reunión de una iglesia evangélica. El comerciante, según se confirmó ayer, es un hombre muy religioso e, inclusive, dos de sus tres hijos son pastores.
La joven no es tucumana, y se radicó en la provincia luego de que Pavón le ofreció trabajar en uno de sus negocios, que está ubicado en plena City.
Carranza demostró ser una persona de confianza y fue escalando posiciones hasta que el comerciante decidió nombrarla socia de uno de sus negocios.
"No hay nada raro en esta sociedad. Tienen todos los documentos que se necesitan para establecer una SRL. Desmiento categóricamente que él esté vinculado a actividades en el sistema financiero paralelo", aseguró Picón.
Los empleados del banco Galicia confirmaron la versión que dio la joven. Según explicaron, ella la que realizaba las operaciones que poseía Gonzalez y Pavón en esa entidad crediticia y que nunca hizo depósitos en efectivo.
Agustina Carranza respondió durante más de dos horas cada una de las preguntas que le formularon la fiscal Adriana Giannoni y sus colaboradores. Entre otros detalles, confirmó la relación comercial con Julio Cesar Pavón y reconoció que ella era la persona que generalmente hacía los depósitos en la cuenta en la que se movieron por lo menos $ 600.000 en pocos meses.
Otro de los detalles que aportó, según confirmaron fuentes cercanas a la investigación, es que ella depositaba únicamente cheques y no efectivo. De esta manera, se desligó de otra cuenta en la que se habrían realizado movimientos, casi a diario, de $ 600.000 en otra entidad crediticia.
Giannoni citó a declarar a la joven tras haber recibido información de que los depósitos eran realizados por una mujer. Sospecha además que varios de los documentos encontrados tenían la firma de González habrían sido falsificados. La rasgos de esas rúbricas, según la versión de los investigadores, eran femeninos, por lo que pensó que la socia de Pavón podría ser la responsable de esas firmas.
"Nunca firmé ningún cheque de nadie y, mucho menos, para depositarlo en la cuenta", expresó la testigo mientras su representante legal insistía en que no hiciera declaraciones a la prensa.
Carranza habría conocido a Pavón hace ya varios años, en una reunión de una iglesia evangélica. El comerciante, según se confirmó ayer, es un hombre muy religioso e, inclusive, dos de sus tres hijos son pastores.
La joven no es tucumana, y se radicó en la provincia luego de que Pavón le ofreció trabajar en uno de sus negocios, que está ubicado en plena City.
Carranza demostró ser una persona de confianza y fue escalando posiciones hasta que el comerciante decidió nombrarla socia de uno de sus negocios.
"No hay nada raro en esta sociedad. Tienen todos los documentos que se necesitan para establecer una SRL. Desmiento categóricamente que él esté vinculado a actividades en el sistema financiero paralelo", aseguró Picón.
Los empleados del banco Galicia confirmaron la versión que dio la joven. Según explicaron, ella la que realizaba las operaciones que poseía Gonzalez y Pavón en esa entidad crediticia y que nunca hizo depósitos en efectivo.
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