"No concibo mi vida lejos de la política, porque esa es mi misión"

Entrevista a José Manuel Páez. El candidato de la Democracia Cristiana dice que duerme poco porque es hiperactivo.

DIRIGENTE POR MAS DE CUATRO DECADAS. A Páez le hubiera gustado tener una mayor influencia en la política.  LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
DIRIGENTE POR MAS DE CUATRO DECADAS. A Páez le hubiera gustado tener una mayor influencia en la política. LA GACETA/ INES QUINTEROS ORIO
17 Agosto 2007
José Manuel Páez tiene sus afectos muy cerca, tanto físicamente como en la memoria. El candidato a gobernador por la Democracia Cristiana (DC) vive, junto con su familia, en el primer piso de un monoblock ubicado en el Barrio Juan B. Terán; como desde hace 28 años cuando se inauguró el lugar, dice su esposa, Silvia. A pocas cuadras, residen dos de sus hermanos (María Eugenia y Prudencio), y sobre un mueble ubicado cerca de la puerta de entrada están las fotografías de otros dos ya fallecidos (Oscar y Rafael), justo al lado de la imagen del papa Juan Pablo II. En el departamento de los Páez se respira un ambiente familiar. Mientras transcurre la entrevista con LA GACETA, Benicio hace sentir su presencia y le grita, a cada instante, al "abu Páez". Con esa frase lo identifica cada vez que sale a la calle y lo ve en un afiche que promociona su candidatura.

-Generalmente, la población tiene la sensación de que cuando un vecino se transforma en político, lo primero que hace es cambiar de casa, de auto...
-Vivo en el barrio porque tengo cerca a mis hermanos. Muy probablemente también tenga que ver con situaciones económicas. No tengo opulencia. De este barrio se fueron muchos que hoy ejercen cargos políticos; pasaron a mejor fortuna. A mí me gusta vivir aquí, con esta vida de barrio.

-¿Cómo es un día en la vida de José Páez?
-Es medio complicada. Normalmente enseño en el secundario; otro día en la Unsta y otro en la UNT. Además litigo; soy asesor de varias entidades y me dedico a la política. Soy medio hiperactivo.

-¿Duerme?
-Poco y es una modalidad en mi vida. Tal vez cuatro y hasta cinco horas por jornada. El otro día lo hice tan sólo durante una hora y media porque la campaña me complica un poco más las cosas. Tenía que contestar una demanda y tuve que quedarme en vela toda la noche para redactarla.

-¿Cómo fue su ingreso a la actividad política?
-Cuando terminé la secundaria. Entonces hubo una combinación de factores en un año muy politizado (1958) cuando asistía a la Escuela Normal, épocas de luchas entre libres y laicos. Debo decir que tenía 18 años y llevo 43 de actividad política continuada, como pocos dirigentes lo hicieron; Gumersindo Parajón es uno de ellos, por citar un ejemplo.

-¿Por qué eligió la Democracia Cristiana y no militar en otro partido tradicional, como el peronismo o el radicalismo?
-Respondo mucho a la doctrina social de la Iglesia. Mi hermano Oscar me involucró en la política y llevo un camino recorrido en forma ininterrumpida. Recorrí todos los escalafones de la DC desde mi juventud. Mi padre me decía que había dos valores que debían marcarse a fuego: el sentido de la palabra y la honestidad. Desde muy joven, en la DC teníamos esa prédica. Del cristianismo deviene el sentido de la vocación de servicio y uno de esos servicios es la política.

-¿Hay algún hecho que lo marcó en su vida o algo que considere como algo pendiente?
-Siempre he sido de pensar que por mis actividades laborales y políticas no le he dedicado el suficiente tiempo a mi familia. Pero también debo decir que soy muy unido a ella. He tenido la posibilidad de elegir la profesión y trabajar en lo que más me gusta, la docencia. Tengo una particularidad: toda mi actividad está entrelazada, mezclando lo social, lo político y lo profesional. No me puedo quejar, pero siempre digo que es muy duro ser político amateur, salvo los cuatro años que fui legislador.

-¿Qué diferencia hay entre esta y otras elecciones?
-Se va perdiendo cada vez más la calidad institucional. Me acuerdo que en los procesos electorales de los 60 o los 70 éramos auténticos políticos de brocha gorda que, luego de cenar en alguna casa amiga, salíamos a pintar las paredes y a pegar afiches. Ahora todos te piden plata para hacer esta tarea. La cultura fue cambiando.

-Si le dieran un pasaje de regreso al pasado, ¿qué le gustaría cambiar o hacer?
-Me hubiera gustado tener una mayor influencia en la actividad política, sin dudas. Siempre he militado en un partido relativamente pequeño en materia electoral. Me hubiera gustado modificar la realidad práctica.

-Dice que ha logrado tener un estudio jurídico respetado, ¿qué sintió al ver a uno de sus hijos traspasar la puerta de ese estudio como abogado y acompañarlo en esa profesión?
-Siempre me fascinó ver abogados con sus hijos trabajar juntos. No tenemos discordias; trabajamos en unión. Y en este caso también me alegra porque voy a tener una continuidad en el estudio si debo dejar el ejercicio de la profesión para asumir algún cargo.

-¿Se imagina qué hará las horas siguientes a las elecciones o el lunes 27 a la mañana?
- Y andaremos controlando el escrutinio. Tenemos mucha fe en esta elección, pese a la distancia que nos aleja de las posibilidades del oficialismo que tiene un manejo tremendo de recursos. Calculamos que el oficialismo gasta decenas de millones de pesos en la campaña. A mí no me da vergüenza ser candidato a gobernador y a legislador. Se trata de una cuestión añeja, legitimada por la ley.

-¿Si tuviera la llave que abre las puertas a las decisiones, cuál sería la primera medida que adoptaría?
-Mi primera acción sería ocuparme del sector más desprotegido de la sociedad: los jubilados. Trataría que el sistema previsional vuelva a la provincia y reconocería el famoso 82% móvil. Además, sustituiría los planes sociales por emprendimientos productivos.

-¿Después de tantos años de lucha, alguna vez pensó en dejar la política?
-Jamás. Mientras pueda seguiré siendo político y, si no lo soy activamente, lo seré como consultor. No concibo mi vida sin la política. Se metió profundamente. Fijate que un católico como yo, en lugar de abrazar algunas de las actividades apostólicas de varios movimientos, encontró en la política un lugar. Es mi misión en la vida, claro que antes está la familia. La política es vocación de servicio y en este camino estuve, estoy y estaré.