Puntos de vista en una provincia patas arriba
Las obras públicas que el Gobierno presenta como grandes emprendimientos están sospechadas de ser grandes negociados. Ya ni en las estadísticas se puede confiar. Por Alvaro José Aurane - Redacción LA GACETA.
16 Agosto 2007 Seguir en 
“Hoy en día, ya la gente no respeta nada. Antes, poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley… La corrupción campea en la vida americana de nuestros días. Donde no se obedece otra ley, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando este país. La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. (Revista Liberty del 17 de octubre de 1931, fragmento de una entrevista del periodista Cornelius Vanderbilt Jr. al mafioso Al Capone)El relativismo, coherente consigo mismo, puede ser entendido de dos maneras. Como tesis ética, según la cual no puede decirse que algo es bueno o malo, o como tesis epistemológica, según la cual, todas las llamadas “verdades” son relativas. Una y otra acepción entronizaron el “punto de vista”. Y, según se vea, puede acordarse con Eduardo Galeano que el ombligo puede estar en la espalda, la cabeza, en los pies, en la derecha, en la izquierda.
El escritor uruguayo reúne reveladores “puntos de vista” en su libro “Patas Arriba. La escuela del mundo al revés”, dedicado a su esposa, la tucumana Helena Villagra. Así, por ejemplo, desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno. Y desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa. Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno. Y donde el Gobierno provincial presenta discursivamente Lomas de Tafí como un proyecto histórico para darles vivienda a los tucumanos, la oposición ve, documentadamente, la mayor colección de actos de corrupción (supuestos, claro está) a la que los tucumanos hayan asistido. Donde algún exagerado oficialista llegó a ver el mayor emprendimiento habitacional de América latina, un abogado mira la edición tucumana de Yacyretá.
La obra, que sigue en calidad de promesa, no se licitó, porque había urgencia por recibir los fondos y encarar los trabajos. Fue revaluada en un 16% entre abril de 2005 (las 3.000 viviendas costaban $ 210 millones) y abril de 2006 (pasaron a valer $ 240 millones). A la par, hay funcionarios nacionales y provinciales denunciados penalmente por avalar sobreprecios (presuntos, es obvio), ya que las casas se entregarán sin piso, sin cielo raso, sin muebles de cocina y sin pintura ni puertas interiores.
Ahora, la Provincia enfrenta una demanda por $ 327,2 millones (es decir, por más dinero que el pautado para las 3.000 viviendas), porque un particular sostiene ante la Justicia que es propietario de las tierras sobre las que el Gobierno construye el gran barrio (LA GACETA 14/08/2007). Pero el Ejecutivo sólo ve denuncias políticas.
Según pasan los años
Desde el punto de vista del nativo -advierte Galeano-, el pintoresco es el turista. Para el oriente del mundo, el día del occidente es noche. En la India, quienes llevan luto visten de blanco. En la Europa antigua, el negro, color de la tierra fecunda, era el color de la vida; y el blanco, color de los huesos, el de la muerte. Y en Tucumán, hay riesgo de hallar la muerte en la traza alternativa a la “Ruta de la Muerte”. Una familia española pasó de largo con su auto en una zona no señalizada y se salvó de milagro. Y de milagro, el oficialismo aún no alienta la sospecha de que la oposición les haya pagado para que empañen la inauguración de la obra.
La semántica del subtrópico encierra una riqueza inacabable: no hay carteles en la cartelizada obra pública argentina. No había ni siquiera una lata pintada en ese sector del tramo donde el kilómetro costó la friolera de $ 3,2 millones. Y ese es el precio de oferta de 2004: para los restantes 72 kilómetros, se actualizaron los costos a 2007 con una fórmula compleja: multiplicar por tres. El kilómetro, ahora, cuesta $ 9,4 millones. Ojalá alcance para cortar el pasto de la banquina.
Donde el Gobierno ve una provincia mimada por la Nación, también puede observarse una provincia sospechada de ser unidad de negociados con fondos federales.
Cuestión de referencias
El autor rioplatense consigna que, desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre. Y que, desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe 1.000 dólares y otra no recibe nada, cada una aparece recibiendo 500 dólares en el cómputo del ingreso per cápita.
Correlativamente, en Tucumán, se espera que las estadísticas oficiales digan que la desocupación es del 9,8% para el tercer trimestre de este año: unos 33.000 tucumanos de la población económicamente activa. Lo curioso es que, en otro ámbito, aparece la misma cifra: 29.300 comprovincianos son beneficiarios del plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, y hay otros 3.200 tucumanos en el Seguro de Capacitación y Empleo. Es otro 9,8%. Pero el Gobierno no dice que la desocupación (ya que uno más uno es dos) roza el 20%, porque considera que muchos de esos beneficiarios tienen “trabajo precario”. Desde el punto de vista de los burócratas bien pagados, vivir de changas, sin cobertura social ni aporte jubilatorio, no es desocupación.
Galeano recuerda que, en una pared de San Francisco, una mano escribió: “si el voto cambiara algo, sería ilegal”. La política provincial es una “escuela del mundo al revés” si ese graffiti es una síntesis de nuestra realidad. Y si las declaraciones de Al Capone, en lugar de una desvergonzada tomada de pelo a la sociedad, suenan a una referencia de humanismo y calidad institucional, Tucumán está “patas arriba”. Desde todo punto de vista.







