La racionalidad debe primar en la UNT

16 Agosto 2007
La intolerancia es la falta de respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. El 24 de julio pasado estalló nuevamente el conflicto en en el seno de la Universidad Nacional de Tucumán. Se puso marcha el reencasillamiento del personal administrativo de la casa de estudios -llamado no docente-, cuya implementación estaba pendiente desde 2004 (fue homologado en 2006) y que significaba, en la mayoría de los casos, un reacomodamiento de funciones. La disposición implica, entre otras cuestiones, el cambio en la pirámide jerárquica de los no docentes, que actualmente va de la categoría 11 (directores) a la uno (la más baja), y que desde ahora tendrá sólo siete escalones, del cual el primero es el de más jerarquía. El proceso de reencasillamiento de los no docentes de la UNT fue dispuesto por el Gobierno nacional y el Consejo Interuniversitario Nacional sobre la base de la paritaria acordada por el Ministerio de Educación de la Nación con el gremio que agrupa al personal administrativo de las universidades públicas (Fatun), cuyo representante en Tucumán es la Asociación del Personal de la UNT (Apunt).  
Un sector importante del personal, denominado “no docentes autoconvocados”, se pronunció en contra de este reencasillamiento por considerarlo arbitrario e injusto y amenazó con realizar presentaciones ante la Justicia Federal. Luego, decidieron declarar la nulidad del proceso de paritarias y desautorizar a la comisión directiva gremial para realizar cualquier tarea, por no sentirse representados por sus delegados. Ante la gravedad del conflicto, el rector decidió anular la resolución por la cual había homologado la decisión de la paritaria local de cómo se efectuaría la reubicación escalafonaria y reemplazó a los tres representantes de la UNT por otros negociadores. Mientras proseguían las tratativas, el sector disconforme con la medida que desconocía además la representatividad del sindicato inició medidas de fuerza, que consisten en el quite de colaboración, pero sin recurrir a la violencia. El martes, cerca del mediodía, unos 300 no docentes que apoyan la posición de Apunt, que se habían mostrado reticentes a dar marcha atrás en el reencasillamiento, tomaron el Rectorado y colocaron un candado en las puertas de la sede, dejando encerrados a unos 50 empleados, al rector y a 12 decanos que se hallaban reunidos para analizar la problemática. La extrema e intolerante medida se tomó para impedir que sesionara por la tarde el Consejo Superior y se levantó luego de que el rector anunciara la suspensión de la reunión. Ayer, las autoridades universitarias interpusieron ante la Justicia Federal una acción de amparo preventiva contra la Apunt y contra cualquier persona física o jurídica que intentara amenazar, restringir o violentar derechos constitucionales, tales como el de trabajar, aprender o circular con libertad.
Hace 24 años se abrió afortunadamente una nueva etapa democrática en el país, pero parece que aún no hemos aprendido a dialogar civilizadamente para llegar a un acuerdo. Antes del receso invernal, la UNT se vio casi paralizada varias semanas por la discusión sobre el código de convivencia y se llegó incluso a la toma de Facultades. Este conflicto perjudicó el normal desenvolvimiento de las actividades, y ahora se repite la situación. Con actitudes coercitivas no puede haber diálogo ni negociación efectiva, más si ya se ha resuelto revisar todo lo actuado y resolverlo en el menor tiempo posible. Sería conveniente que se depongan las intransigencias y que prevalezca la racionalidad en pos de una solución satisfactoria.

Tamaño texto
Comentarios