15 Agosto 2007 Seguir en 
"Fue un asalto. No hay ningún motivo para pensar que haya sido un ajuste de cuentas". Así se expresó Teresa Ganem de Perea, la madre de Pablo Esteban Perea, el muchacho de 28 años que se recupera en el Centro de Salud de las quemaduras que sufrió en el 15% de su cuerpo. La mujer aseguró que su hijo, que es ingeniero en sistemas, no manejaba grandes cantidades de dinero, y contó que está buscando un trabajo estable.
Según le contó Perea a la Policía, el martes fue secuestrado por dos hombres, luego de que fue a hacer un trámite en la city bancaria. Fue interceptado cerca de las 15, cuando estaba por subir a su auto Ford Orion Ghia. Los dos hombres lo llevaron, siempre según su versión, bajo amenazas, hasta El Cadillal, y allí lo maniataron e incendiaron el auto. Las llamas se extendieron a la ropa de Perea, que sufrió quemaduras en el cuello, en los hombros, en la espalda y en las piernas.
En un primer momento, Perea le dijo a la Policía que le habían robado, además de $ 900 que llevaba en la billetera, un cheque por $ 20.000. Pero ayer su padre, Ramón Antonio Perea, afirmó que el muchacho hizo esta declaración en estado de shock, y que no tenía un cheque por esa suma de dinero.
Los investigadores tratan de ahondar en algunas contradicciones en la versión del muchacho. Para empezar, tres testigos dijeron que lo vieron transitar solo en El Cadillal. Tampoco se conoce la procedencia del cheque y se espera que hoy un banco conteste un oficio sobre ese tema.
Según le contó Perea a la Policía, el martes fue secuestrado por dos hombres, luego de que fue a hacer un trámite en la city bancaria. Fue interceptado cerca de las 15, cuando estaba por subir a su auto Ford Orion Ghia. Los dos hombres lo llevaron, siempre según su versión, bajo amenazas, hasta El Cadillal, y allí lo maniataron e incendiaron el auto. Las llamas se extendieron a la ropa de Perea, que sufrió quemaduras en el cuello, en los hombros, en la espalda y en las piernas.
En un primer momento, Perea le dijo a la Policía que le habían robado, además de $ 900 que llevaba en la billetera, un cheque por $ 20.000. Pero ayer su padre, Ramón Antonio Perea, afirmó que el muchacho hizo esta declaración en estado de shock, y que no tenía un cheque por esa suma de dinero.
Los investigadores tratan de ahondar en algunas contradicciones en la versión del muchacho. Para empezar, tres testigos dijeron que lo vieron transitar solo en El Cadillal. Tampoco se conoce la procedencia del cheque y se espera que hoy un banco conteste un oficio sobre ese tema.







