Cartas de lectores

15 Agosto 2007
LOMAS DEL TAFI
El Instituto Provincial de la Vivienda de la provincia informó que, para acceder a una casa del complejo Lomas de Tafí, es necesario contar con un ingreso mínimo mensual de $ 1.500. Les pregunto a los miembros del Gobierno, ¿cómo pedir esta cantidad de dinero, cuando saben que el ingreso básico en la provincia es mucho menor que ese monto? ¿Y qué hacemos las personas que tenemos que vivir en casa de familiares o que alquilamos? ¿Tendremos que seguir esperando para tener una casa, porque esta vez es solamente para unos pocos privilegiados? El Gobierno tendría que rever esta medida, porque tanto jubilados como madres solteras (con un hijo) y con sueldos medios y mínimos, no pueden aspirar a tener una vivienda, ni siquiera soñar con ello. Entonces, les pido a las autoridades que piensen en las personas que soñamos con una casa y que no tenemos un ingreso de ese valor.

Daiana Guadalupe Fauo
Las Heras 2.300
San Miguel de Tucumán


CAOS VEHICULAR
La propuesta del concejal Cortalezzi de impedir el acceso vehicular al centro de la ciudad a  particulares no es sino otro abuso contra la ciudadanía. Ya se destruyó la noche tucumana con medidas facilistas, y ahora ¿no se da cuenta de que lo hará con todo el centro de la ciudad? Se afectarán las distintas actividades económicas, las inversiones, las guarderías, las empresas, etcétera. Hasta un niño se da cuenta de que el 70% del tránsito constituido por remises y taxis (según los propios datos del edil) aumentaría cuando la gente los aborde para llegar al centro. ¿No cree el concejal que sólo se va a trasladar la congestión a otras calles? ¿Qué sucederá con las personas minusválidas, con los ancianos? ¿Qué, con las personas que adquieran un objeto de más de 15 kg o de dimensiones grandes? ¿Quién absorberá el costo de fletes?  Estas cosas, más allá de asumirlas con la incómoda realidad, hay que dejar que se regulen solas. Pongo como ejemplo: mucha gente empezó a dejar su auto en las cercanías del centro y en el resto del trayecto se moviliza a pie; o muchos dejarán de ir en su auto por tiempo y ahorro de combustible, además de evitar las rabietas.

Jorge Marcelo Huaier
jmh_6644@hotmail.com


EL MUSEO LILLO
Por cuarto año consecutivo he intentado acrecentar la cultura de mis hijos llevándolos a visitar el famoso Museo Lillo de Tucumán. Una vez más, la frustración se ha apoderado de nosotros, pero esta vez con un poco de indignación por la desatención ofrecida “institucionalmente” desde un ámbito de la Administración Pública, como es un museo. Los años anteriores intentamos la visita, pero siempre encontrábamos carteles indicando que el museo estaba cerrado por modificaciones. En esos momentos no se veían señales de obra alguna; sólo encontrábamos portones cerrados, carteles de papel advirtiendo que estaba cerrado o guardias en las puertas impidiendo el acceso al solar. Esta vez mi desilusión fue mayor, no sólo por la tristeza de ver frustradas las expectativas de mis hijos, sino también porque nos pareció inconcebible la falta de preocupación por la cultura, ya que cualquier museo de buen nivel, mínimamente mantiene exposiciones temporales o visitas guiadas en la institución. No es este el caso. Pero lo más triste llegó con nuestra recorrida por la zona, cuando observamos el estado lamentable al que ha sido sometido el hermoso edificio del ex Mercado enfrentado al Lillo. ¿Será que se contagian uno a otro? Lamentablemente, mis hijos han perdido ya la infancia y la posibilidad de tener en sus recuerdos una visita memorable a una institución de la que mucho les hablé. Espero que Tucumán rescate estos pequeños valores que menciono en esta carta, como parte fundamental para crecer en cultura y en turismo.
                      
Eduardo Alberto Montero
Méndez de Andes 426
Capital Federal

ESCUELA NORMAL
Egresada, profesora, capacitadora de la Escuela Normal Superior (ENS). La pregunta de la lectora Báez sobre por qué quieren cambiar algo que está bien y funciona desde hace tantos años (carta del 11/07) motiva esta reflexión. Reconozco que las escuelas están soportando múltiples crisis que es necesario estudiar, a fin de tomar decisiones racionales. Criterios expresados en forma de oposiciones serían un aporte para un eventual plan de mejora. Frente a la fragmentación de los niveles, hay que oponer el trabajo por la unidad compleja; al desguace, el fortalecimiento institucional; al desconocimiento de la identidad, su reafirmación; al autoritarismo, la participación; a la soberbia, el diagnóstico y el consenso de objetivos y estrategias; a la homogeneización por lo mínimo, la diferenciación por lo óptimo; a la privatización de lo excelente, vigorizar el espacio público; a las falacias e improvisaciones, la transparencia y la planificación comprometida; a la violencia, al odio y al espanto, la tolerancia, la construcción y el amor. En síntesis, lo deseable es aunar esfuerzos de autoridades y de actores para mejorar la educación pública, afianzando sus instituciones nobles. No se pueden barrer 132 años de historia de una escuela con proyectos de innovación exitosos, como el celebrado Proyecto 13 o como la intensificación en lenguas, ni disponer arbitrariamente de su edificio, que es un patrimonio histórico. No se puede jugar con una escuela pública y popular en la que están involucrados alrededor de 3.000 alumnos desde los 4 hasta los 17 años, 250 profesores, 30 personas a cargo de administración y maestranza. En sus mejores épocas la ENS demostró que masividad no se opone a calidad. Los tucumanos no nos merecemos este trato.

 María Clotilde Yapur
 cyapur@arnet.com.ar


OBRA PUBLICA
La “anomia” se define como la inobservancia a la ley. La “demagogia”, como la deformación de la democracia. La una permite la otra, subestimando la inteligencia de todos los que no pueden más que ser simples espectadores de toda esta parafernalia. La ley que prohíbe la inauguración de obras públicas 30 días antes de los comicios, duerme el sueño del olvido. Y la obra pública que no se realizó en cuatro años, se la hace ¡justo ahora! (o se la inaugura) para impactar en el electorado. Pero no nos engañemos: la obra pública es la obligación del gobernante, y no su logro. Hay una ausencia de ética total entre los que buscan la reelección, porque mientras están en campaña perciben sus dietas sin cumplir con sus funciones, con un vacío institucional absoluto.  Nuestro tesoro tiene que ser un gobierno con calidad institucional, con una efectiva división de poderes, con transparencia y con austero manejo del dinero de todos.

María Estela López
24 de Septiembre 1.431
Concepción (Tucumán)


DISCAPACITADO
Soy amiga de Marcelo A. Acosta, quien es discapacitado y afiliado al PAMI -Nº155803581306/00-. Está necesitando urgentemente un estudio genético en Córdoba para saber qué medicación puede tomar. Su caso llegó a la Justicia Federal . El juicio se ganó en febrero de este año y tiene orden de libramiento, pero Marcelo sigue esperando que la burocracia administrativa se acuerde de él y le otorgue este pedido y su derecho a la salud.

Marcela S. Vasiliauskas
marcelavasi@hotmail.com

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán  ser entregadas en Mendoza 654 o en
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del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas  por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA  
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