14 Agosto 2007 Seguir en 
Un informe dejó helados a los investigadores. A través de una nota enviada por un banco de capitales extranjeros, la fiscal Adriana Giannoni confirmó que en la cuenta que poseía José Ignacio González, el empleado de la Secretaría de Educación que se encuentra desaparecido desde hace poco más de un mes, se producían movimientos casi diarios de hasta $ 600.000.
Por segunda vez en pocos días, la fiscal Giannoni confirmó que González manejaba importantes sumas de dinero que no se condecían con su situación financiera.
El hombre no sólo habría perdido su casa como consecuencia de un juicio por falta de cancelación de una deuda sino que, además, le habían embargado parte de su sueldo por no haber pagado las cuotas de un crédito personal de escaso monto.
Una fuente judicial indicó que en una cuenta a nombre de González se depositaban en efectivo grandes sumas de dinero y que muchas veces, estas eran retiradas durante la misma jornada.
Lo que no se precisó hasta el momento es si el propio González era quien realizaba los depósitos en efectivo. Tampoco se estableció si el dinero era extraído o si, a través de sus cuentas, se realizaban transacciones financieras.
Por ese motivo, la fiscal citaría a declarar en los próximos días a los empleados del banco a fin de que aporten precisiones. Giannoni no descarta que a través de la cuenta de González se haya lavado dinero de dudoso origen. Si se confirmara la hipótesis, la causa pasaría a la órbita de la Justicia Federal.
Antecedente
Para los pesquisas no es llamativo que González haya prestado su nombre para que se efectúen sospechosas operaciones bancarias. El viernes pasado, un individuo que fue llevado a declarar por la fuerza ante la Justicia, confirmó que el empleado de Educación había abierto una cuenta a su nombre para que él depositara sumas importantes. De acuerdo con la versión de los investigadores, en esta cuenta en pocos meses se habrían depositado por lo menos $ 600.000.
El testigo confirmó ante Giannoni que él le entregaba entre $ 20 y $ 50 semanales por hacer uso de una cuenta bancaria que estaba a nombre de González. Según trascendió, en ella depositaba el dinero que provenía de comercios que el testigo tiene en diversos puntos de la City.
La fiscal espera que en las próximas horas diversas entidades crediticias envíen informes a fin de determinar si González poseía más cuentas y cuáles eran los montos que manejaba.
Más pistas
Más allá de lo conexión económica que existe en el caso, la fiscal Giannoni continúa tratando de ubicar a González que fue visto por última vez a mediados del mes pasado en un bar la plazoleta Mitre. Aparentemente, el hombre que vivía en una modesta vivienda de barrio Jardín, habría contraído importantes deudas de juego, por lo que no le quedó otra alternativa que recurrir a los servicios de varios prestamistas.
De acuerdo con una versión de Tribunales, la fiscal intentará comprobar si salió de la provincia o del país. Para ello pedirá informes en la Dirección Nacional de Migraciones y en las empresas de ómnibus ya que están obligadas a registrar la identidad de los pasajeros.
Los investigadores no descartan que, asfixiado por las deudas, se haya apoderado de una importante suma de dinero para poder cubrir los gastos de su huida.
Pero los pesquisas saben que, por esa misma razón, González también podría haber sido víctima de un ajuste de cuentas.
Por segunda vez en pocos días, la fiscal Giannoni confirmó que González manejaba importantes sumas de dinero que no se condecían con su situación financiera.
El hombre no sólo habría perdido su casa como consecuencia de un juicio por falta de cancelación de una deuda sino que, además, le habían embargado parte de su sueldo por no haber pagado las cuotas de un crédito personal de escaso monto.
Una fuente judicial indicó que en una cuenta a nombre de González se depositaban en efectivo grandes sumas de dinero y que muchas veces, estas eran retiradas durante la misma jornada.
Lo que no se precisó hasta el momento es si el propio González era quien realizaba los depósitos en efectivo. Tampoco se estableció si el dinero era extraído o si, a través de sus cuentas, se realizaban transacciones financieras.
Por ese motivo, la fiscal citaría a declarar en los próximos días a los empleados del banco a fin de que aporten precisiones. Giannoni no descarta que a través de la cuenta de González se haya lavado dinero de dudoso origen. Si se confirmara la hipótesis, la causa pasaría a la órbita de la Justicia Federal.
Antecedente
Para los pesquisas no es llamativo que González haya prestado su nombre para que se efectúen sospechosas operaciones bancarias. El viernes pasado, un individuo que fue llevado a declarar por la fuerza ante la Justicia, confirmó que el empleado de Educación había abierto una cuenta a su nombre para que él depositara sumas importantes. De acuerdo con la versión de los investigadores, en esta cuenta en pocos meses se habrían depositado por lo menos $ 600.000.
El testigo confirmó ante Giannoni que él le entregaba entre $ 20 y $ 50 semanales por hacer uso de una cuenta bancaria que estaba a nombre de González. Según trascendió, en ella depositaba el dinero que provenía de comercios que el testigo tiene en diversos puntos de la City.
La fiscal espera que en las próximas horas diversas entidades crediticias envíen informes a fin de determinar si González poseía más cuentas y cuáles eran los montos que manejaba.
Más pistas
Más allá de lo conexión económica que existe en el caso, la fiscal Giannoni continúa tratando de ubicar a González que fue visto por última vez a mediados del mes pasado en un bar la plazoleta Mitre. Aparentemente, el hombre que vivía en una modesta vivienda de barrio Jardín, habría contraído importantes deudas de juego, por lo que no le quedó otra alternativa que recurrir a los servicios de varios prestamistas.
De acuerdo con una versión de Tribunales, la fiscal intentará comprobar si salió de la provincia o del país. Para ello pedirá informes en la Dirección Nacional de Migraciones y en las empresas de ómnibus ya que están obligadas a registrar la identidad de los pasajeros.
Los investigadores no descartan que, asfixiado por las deudas, se haya apoderado de una importante suma de dinero para poder cubrir los gastos de su huida.
Pero los pesquisas saben que, por esa misma razón, González también podría haber sido víctima de un ajuste de cuentas.








