El pesado silencio de Chávez
El triunfo de Gioja en San Juan, que logró la reelección, no fue suficiente para aplacar la tensión que existe por la falta de respuesta de Chávez por la crisis del avión con dólares. Por Angel Anaya - Columnista.
14 Agosto 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La rotunda victoria de José Luis Gioja -con más del 60% en el escrutinio provisorio- en San Juan no alcanza para despejar la inquietud que en la Casa Rosada provoca el silencio de Hugo Chávez ante las demandas de Kirchner para que alguien explique oficialmente en Caracas el contaminante episodio de la caja-valija. Por tercer día consecutivo, el portavoz de esa preocupación ha sido Alberto Fernández, especialmente acuciado por la primera dama y candidata presidencial, quien esta tarde debe presentarse en el Luna Park junto a la pareja electoral, Julio Cobos, para iniciar formalmente su campaña con vistas al comicio de octubre.
La victoria de Gioja, por lo demás, acumula la derrota del candidato del Frente para el Cambio, otra visión del kirchnerismo con la que el Presidente y su esposa atesoran un caudal electoral sanjuanino sin precedentes en el resto del país. Tal espectro ciudadano debe hacer pensar igualmente a la pluralidad opositora nacional.
La insistencia del jefe del Gabinete, al comenzar la jornada del lunes, en volver al vuelo de la valija antes que a la victoria de Gioja se debe tanto a las órdenes de Kirchner como a la de su esposa, aunque las razones sean diferentes, pues lo que está en juego, inclusive a riesgo de oscurecer las relaciones con Caracas, es la suerte del ministro Julio de Vido.
Una bocina peligrosa
Nunca como a partir del episodio de la caja-valija el ministro de Planeamiento Federal estuvo tan en la picota pública; al extremo de que no sólo la clase política esté pidiendo su renuncia, sino cuanta audición audiovisual enfoca una y otra vez el tema remitiendo y acumulando recuerdos de su pasado como administrador de fondos sin el debido control. Ese jaleo llega, sin duda, al hogar presidencial, donde el poder se comparte entre dos fuertes personalidades que esperan seguir haciéndolo como hasta ahora.
La aparición de Luis D?Elía defendiendo a Chávez mediante el burdo argumento de culpar a la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) produjo de inmediato una reacción previsible de la candidata presidencial, que ordenó silenciar a ese embajador del modelo chavista, sospechado de ser eventual receptor de fondos de la caja-valija. En el entorno presidencial hay pocos reparos en difundir habitualmente que D?Elía es financiado en sus frecuentes incursiones a Venezuela y otros países ideológicamente afines con recursos del chavismo, al cual defiende ardorosamente y aun a costa de sus relaciones con el kirchnerismo. La idea de denunciarlo desde las cercanías del Presidente es harto peligrosa, pues el lenguaraz piquetero y rentista de sus militancias podría fabular de forma muy peligrosa. El largo tiempo que llevan ya esos manejos personalistas del poder han terminado por ponerlo cautivo de sus "colaboradores" más impredecibles. (De nuestra Sucursal)







