02 Agosto 2007 Seguir en 
Los de previsión, planificación y organización parecen ser conceptos esquivos en nuestra idiosincrasia. La improvisación termina, por lo general, ganando la batalla y generando malhumor en una buena parte de la ciudadanía. Un ejemplo de ello es el caos en el tránsito que se padece, en los últimos días, en el microcentro a causa de diferentes obras públicas.
En San Miguel de Tucumán se están realizando cinco obras de repavimentación en calles muy transitadas. Ello ocasiona un desorden importante, porque las vías laterales reciben el aluvión de vehículos que deben desviarse. En Santa Fe y Balcarce continúa la repavimentación de la bocacalle y del cordón cuneta de la primera calzada. Los conductores que circulan por Sarmiento hacia el oeste, si quieren ingresar al centro, sólo pueden hacerlo por Rivadavia. El tránsito se desvía por Avellaneda, Monteagudo, Corrientes y Sarmiento. En Congreso primera cuadra también se están realizando obras; además, cuando la arteria sea reabierta el tránsito será restringido. Prosigue, por otro lado, la repavimentación de Maipú y Marcos Paz. En Córdoba y Rivadavia el tránsito fue liberado el martes y, hay que reconocerlo, se descomprimieron los notables embotellamientos que se producían en la zona aledaña. Hasta el lunes, los vehículos habían sido desviados por Santiago del Estero. El viernes, la Municipalidad concluyó las obras de repavimentación en la trocha sur de la Mate de Luna, entre Pueyrredón y avenida Colón, y el lunes cortó el tránsito en el sector que va desde Ernesto Padilla hasta Pueyrredón. En consecuencia, los vehículos que circulan de oeste a este por Mate de Luna deben doblar al llegar a Ernesto Padilla y seguir su recorrido por Crisóstomo Alvarez.
El viernes pasado fue uno de los días más dramáticos. El auto de nuestro diario hizo una prueba y sus ocupantes pueden dar fe de que se generó un gigantesco embotellamiento: en un horario pico, cuando los alumnos salían de los colegios, tardó 40 minutos para cubrir el tramo entre la Legislatura, ubicada en avenida Sarmiento, y los Tribunales, La Madrid al 400. Recorrió 25 cuadras, es decir 10 más que si lo hubiera hecho normalmente por Maipú, sin desvíos. Durante el recorrido fue posible observar discusiones y protestas; y muchos peatones también se vieron afectados por esta situación, a causa de que los taxistas decidieron no ingresar al microcentro.
La Municipalidad argumentó que los trabajos forman parte del mantenimiento permanente que se hace de las calles del centro, que son las que mayor desgaste padecen a causa de la intensa circulación. Las autoridades indicaron también que las bocacalles son las áreas más afectadas, por las frenadas o las maniobras de los rodados, y que por esas razones se deterioran. Sin embargo, dada la situación caótica, que ya lleva varios días, decidieron postergar la iniciación de la repavimentación de la esquina de San Juan y avenida Avellaneda, que iba a causar modificaciones en el recorrido de 13 líneas de ómnibus.
Es cierto que las obras de repavimentación y de mantenimiento deben hacerse en forma constante, pero habría que efectuarlas con planificación. Se sabe que el microcentro está saturado de vehículos, de modo que no es necesario pensar demasiado para darse cuenta de que los cortes simultáneos en diferentes ochavas profundizarán el caos ya habitual. Tal vez lo más conveniente sería iniciar y terminar una obra, antes de pasar a otro sector. Además, debería haber siempre inspectores municipales en los lugares clave para ordenar el tránsito. La organización es un elemento indispensable para que una comunidad pueda progresar. Sería bueno que lo entendiéramos de una buena vez.
En San Miguel de Tucumán se están realizando cinco obras de repavimentación en calles muy transitadas. Ello ocasiona un desorden importante, porque las vías laterales reciben el aluvión de vehículos que deben desviarse. En Santa Fe y Balcarce continúa la repavimentación de la bocacalle y del cordón cuneta de la primera calzada. Los conductores que circulan por Sarmiento hacia el oeste, si quieren ingresar al centro, sólo pueden hacerlo por Rivadavia. El tránsito se desvía por Avellaneda, Monteagudo, Corrientes y Sarmiento. En Congreso primera cuadra también se están realizando obras; además, cuando la arteria sea reabierta el tránsito será restringido. Prosigue, por otro lado, la repavimentación de Maipú y Marcos Paz. En Córdoba y Rivadavia el tránsito fue liberado el martes y, hay que reconocerlo, se descomprimieron los notables embotellamientos que se producían en la zona aledaña. Hasta el lunes, los vehículos habían sido desviados por Santiago del Estero. El viernes, la Municipalidad concluyó las obras de repavimentación en la trocha sur de la Mate de Luna, entre Pueyrredón y avenida Colón, y el lunes cortó el tránsito en el sector que va desde Ernesto Padilla hasta Pueyrredón. En consecuencia, los vehículos que circulan de oeste a este por Mate de Luna deben doblar al llegar a Ernesto Padilla y seguir su recorrido por Crisóstomo Alvarez.
El viernes pasado fue uno de los días más dramáticos. El auto de nuestro diario hizo una prueba y sus ocupantes pueden dar fe de que se generó un gigantesco embotellamiento: en un horario pico, cuando los alumnos salían de los colegios, tardó 40 minutos para cubrir el tramo entre la Legislatura, ubicada en avenida Sarmiento, y los Tribunales, La Madrid al 400. Recorrió 25 cuadras, es decir 10 más que si lo hubiera hecho normalmente por Maipú, sin desvíos. Durante el recorrido fue posible observar discusiones y protestas; y muchos peatones también se vieron afectados por esta situación, a causa de que los taxistas decidieron no ingresar al microcentro.
La Municipalidad argumentó que los trabajos forman parte del mantenimiento permanente que se hace de las calles del centro, que son las que mayor desgaste padecen a causa de la intensa circulación. Las autoridades indicaron también que las bocacalles son las áreas más afectadas, por las frenadas o las maniobras de los rodados, y que por esas razones se deterioran. Sin embargo, dada la situación caótica, que ya lleva varios días, decidieron postergar la iniciación de la repavimentación de la esquina de San Juan y avenida Avellaneda, que iba a causar modificaciones en el recorrido de 13 líneas de ómnibus.
Es cierto que las obras de repavimentación y de mantenimiento deben hacerse en forma constante, pero habría que efectuarlas con planificación. Se sabe que el microcentro está saturado de vehículos, de modo que no es necesario pensar demasiado para darse cuenta de que los cortes simultáneos en diferentes ochavas profundizarán el caos ya habitual. Tal vez lo más conveniente sería iniciar y terminar una obra, antes de pasar a otro sector. Además, debería haber siempre inspectores municipales en los lugares clave para ordenar el tránsito. La organización es un elemento indispensable para que una comunidad pueda progresar. Sería bueno que lo entendiéramos de una buena vez.







