01 Agosto 2007 Seguir en 
La fiscal Adriana Giannoni no perdió el tiempo en la investigación del crimen de José Luis Salas. Después de haber solicitado que se le dictara la prisión preventiva a Luis Pichinetti y a Silvia Raquel Lai bajo el cargo de homicidio agravado, ordenó que se exhumara el cuerpo de la víctima para realizar una nueva autopsia.
A partir de la nueva autopsia, Giannoni buscaría confirmar o descartar que la víctima también haya recibido un disparo en alguna parte del cuerpo, como adelantó de manera exclusiva LA GACETA el 20/07.
Personal de la Brigada de Investigaciones Norte, al mando del comisario Carlos Páez, se trasladó ayer al cementerio de Trancas para exhumar el cuerpo y trasladarlo hasta la morgue judicial.
Hasta el momento, la muerte de Salas, según la primera autopsia, se debió a que recibió tres golpes en la cabeza, presumiblemente asestados con un objeto contundente, como una mancuerna de las que se usan en los gimnasios.
Otro de los estudios que ordenará realizar la fiscal Giannoni es determinar si es que Salas fue sedado antes de ser asesinado en su casa.
Los análisis que realizaron los peritos tucumanos no confirmaron ni descartaron esa posibilidad. Ante esta situación, la fiscal recurriría a los especialistas del Poder Judicial de la Nación.
Por otra parte, Giannoni solicitó ayer oficialmente al juez Víctor Manuel Pérez que les dictara la prisión preventiva a los dos acusados, ya que les imputó el delito de homicidio agravado.
Según la hipótesis de la fiscal, Pichinetti fue el que acabó con la vida de Salas de manera alevosa, mientras que Lai, además de planificar el crimen, fue la que le permitió a su supuesto amante el ingreso en su vivienda para que, aparentemente, concretara el crimen. Pérez tiene cinco días hábiles para resolver si acepta el planteo realizado por la fiscal.
Durante esos días, la fiscal Giannoni profundizará la investigación para determinar si del hecho participó otra persona. Por tal motivo, citará a declarar a varios allegados de la familia de la víctima y del acusado.
El crimen, que se produjo el 15 de julio, conmocionó a la ciudad de Trancas, ya que el principal acusado era el dueño del único gimnasio de esa localidad, y tenía gran cantidad de alumnos.
La víctima era un conocido comerciante y aficionado a las riñas de gallos.
A partir de la nueva autopsia, Giannoni buscaría confirmar o descartar que la víctima también haya recibido un disparo en alguna parte del cuerpo, como adelantó de manera exclusiva LA GACETA el 20/07.
Personal de la Brigada de Investigaciones Norte, al mando del comisario Carlos Páez, se trasladó ayer al cementerio de Trancas para exhumar el cuerpo y trasladarlo hasta la morgue judicial.
Hasta el momento, la muerte de Salas, según la primera autopsia, se debió a que recibió tres golpes en la cabeza, presumiblemente asestados con un objeto contundente, como una mancuerna de las que se usan en los gimnasios.
Otro de los estudios que ordenará realizar la fiscal Giannoni es determinar si es que Salas fue sedado antes de ser asesinado en su casa.
Los análisis que realizaron los peritos tucumanos no confirmaron ni descartaron esa posibilidad. Ante esta situación, la fiscal recurriría a los especialistas del Poder Judicial de la Nación.
Por otra parte, Giannoni solicitó ayer oficialmente al juez Víctor Manuel Pérez que les dictara la prisión preventiva a los dos acusados, ya que les imputó el delito de homicidio agravado.
Según la hipótesis de la fiscal, Pichinetti fue el que acabó con la vida de Salas de manera alevosa, mientras que Lai, además de planificar el crimen, fue la que le permitió a su supuesto amante el ingreso en su vivienda para que, aparentemente, concretara el crimen. Pérez tiene cinco días hábiles para resolver si acepta el planteo realizado por la fiscal.
Durante esos días, la fiscal Giannoni profundizará la investigación para determinar si del hecho participó otra persona. Por tal motivo, citará a declarar a varios allegados de la familia de la víctima y del acusado.
El crimen, que se produjo el 15 de julio, conmocionó a la ciudad de Trancas, ya que el principal acusado era el dueño del único gimnasio de esa localidad, y tenía gran cantidad de alumnos.
La víctima era un conocido comerciante y aficionado a las riñas de gallos.







