01 Agosto 2007 Seguir en 
LOS ANGELES, Estados Unidos.- Britney Spears no da pie con bola: todavía no terminó la polémica por su grosero comportamiento durante una entrevista concedida a una revista estadounidense y la cantante volvió a protagonizar un papelón. Esta vez ocurrió en la filmación de su último video, "Give me more" ("Dame más"), en la que la ex rubia ejecuta sensuales poses subida a un caño.
Según contaron los técnicos y los bailarines extras contratados para el tape, la errática conducta de Spears los desconcentró y asustó a la vez. Aseguraron que la joven se mostró muy tosca en el trato con sus compañeros y que no paraba de fumar y de tomar latas enteras de una bebida energizante. "Consumió alrededor de 20", relató, asombrado, uno de ellos.
Eso no fue lo peor: aparentemente, Britney se vio avergonzada por las candentes miradas de los hombres presentes en el estudio mientras ella se movía alrededor del caño. Al parecer, el acoso visual fue tal que la diva irrumpió en sollozos. Cada vez que el director intentó rehacer la escena para lograr la secuencia completa de la coreografía, la ex princesa del pop interrumpía sus órdenes con más y más llantos.
Sin embargo, faltaba todavía la actitud que más desconcertaría al grupo que acompañó esa tarde a Spears: en un momento del rodaje, Britney soltó el caño y corrió a abrazar a su perrita, sin ningún motivo aparente.
La cantante se quedó largo tiempo acariciando a su mascota, con la mirada perdida en un punto indescifrable. Atrás, la música todavía sonaba. Finalmente, el director del video decidió cortar por lo sano a las insólitas ocurrencias de la diva y dio por concluida la filmación. (Especial)
Según contaron los técnicos y los bailarines extras contratados para el tape, la errática conducta de Spears los desconcentró y asustó a la vez. Aseguraron que la joven se mostró muy tosca en el trato con sus compañeros y que no paraba de fumar y de tomar latas enteras de una bebida energizante. "Consumió alrededor de 20", relató, asombrado, uno de ellos.
Eso no fue lo peor: aparentemente, Britney se vio avergonzada por las candentes miradas de los hombres presentes en el estudio mientras ella se movía alrededor del caño. Al parecer, el acoso visual fue tal que la diva irrumpió en sollozos. Cada vez que el director intentó rehacer la escena para lograr la secuencia completa de la coreografía, la ex princesa del pop interrumpía sus órdenes con más y más llantos.
Sin embargo, faltaba todavía la actitud que más desconcertaría al grupo que acompañó esa tarde a Spears: en un momento del rodaje, Britney soltó el caño y corrió a abrazar a su perrita, sin ningún motivo aparente.
La cantante se quedó largo tiempo acariciando a su mascota, con la mirada perdida en un punto indescifrable. Atrás, la música todavía sonaba. Finalmente, el director del video decidió cortar por lo sano a las insólitas ocurrencias de la diva y dio por concluida la filmación. (Especial)





