31 Julio 2007 Seguir en 
LOS ANGELES, Estados Unidos.- Que la nieta se embriague de vez en cuando, era algo propio de la juventud. Que conduzca drogada, una picardía arriesgada. Que suba videos eróticos a internet, con ella como protagonista, una osadía incómoda. Pero que pase 23 días en una prisión para mujeres, le pareció demasiado. Harto de los escándalos de la “reina de las fiestas”, el abuelo de Paris Hilton pateó el tablero y tomó una decisión que shockeó a la rubia: la desheredó.
Según informa el sitio News.com.au, la revoltosa de la familia fue la preferida de Barron Hilton hasta hace poco tiempo. Por eso, tanto Paris como su entorno descontaban que la cuantiosa fortuna que el hombre reunió al frente de la lujosa cadena de hoteles (unos U$S 60 millones) iría a parar, en cualquier momento, a manos de la joven.
Eso, hasta que ella metió la pata. O más bien: metió las dos en una pequeña celda de una cárcel para mujeres, adonde fue a parar por manejar ebria. Esa -cuenta el portal- fue la gota que rebasó el vaso. El abuelo Barron se puso rojo de furia y de vergüenza y decidió que no toleraría más muestras de libertinaje por parte de su nieta.
“El está tremendamente avergonzado por cómo Paris ha ensuciado el apellido Hilton. No quiere dejar dinero a quien no lo ha ganado ni lo merece”, explicó Jerry Oppenheimer, quien escribió una biografía acerca del clan.
¿Hacia donde apuntó la fortuna entonces? Los millones serán donados a la fundación Conrad N. Hilton, la casa de caridad que se levantó con el nombre del fundador del negocio familiar. (Especial)
Según informa el sitio News.com.au, la revoltosa de la familia fue la preferida de Barron Hilton hasta hace poco tiempo. Por eso, tanto Paris como su entorno descontaban que la cuantiosa fortuna que el hombre reunió al frente de la lujosa cadena de hoteles (unos U$S 60 millones) iría a parar, en cualquier momento, a manos de la joven.
Eso, hasta que ella metió la pata. O más bien: metió las dos en una pequeña celda de una cárcel para mujeres, adonde fue a parar por manejar ebria. Esa -cuenta el portal- fue la gota que rebasó el vaso. El abuelo Barron se puso rojo de furia y de vergüenza y decidió que no toleraría más muestras de libertinaje por parte de su nieta.
“El está tremendamente avergonzado por cómo Paris ha ensuciado el apellido Hilton. No quiere dejar dinero a quien no lo ha ganado ni lo merece”, explicó Jerry Oppenheimer, quien escribió una biografía acerca del clan.
¿Hacia donde apuntó la fortuna entonces? Los millones serán donados a la fundación Conrad N. Hilton, la casa de caridad que se levantó con el nombre del fundador del negocio familiar. (Especial)





