Cartas de lectores

31 Julio 2007
DERECHOS HUMANOS
A lo largo de la historia, la infancia y la vejez han ido ocupando diferentes lugares en la sociedad. Desde un tiempo en el que los niños no tenían ningún tipo de privilegios frente a los adultos y los ancianos eran considerados claves como transmisores de la cultura y la historia de la comunidad, hasta nuestro tiempo, en el que los niños devienen consumidores privilegiados y los viejos son excluidos porque no ingresan en esa lógica. No resulta extraño, por tanto, que diferentes movimientos internacionales vengan trabajando desde hace un tiempo en el reconocimiento de los derechos de ambos sectores de la población. Nuestra provincia acaba de sumarse a esos movimientos, tras la sanción de dos leyes fundamentales que obligan al Estado y a la sociedad en general a respetar y proteger los derechos de los adultos mayores y de los niños, las  niñas y los adolescentes. Este reconocimiento implica, sencillamente, la valoración de los derechos humanos de quienes representan la historia y el futuro de nuestra sociedad y nuestra cultura. Es cierto que la sanción de una ley no necesariamente conduce a la modificación de las costumbres. Sin embargo, se nos han proporcionado las herramientas adecuadas. Ojalá sepamos, como Estado, utilizarlas.

Daniel Lescano
Barrio 360 Viviendas
(Manz. “D” - Casa 28
S. M. de Tucumán


BAILANDO POR UN SUEÑO
Lo que estamos pasando los jubilados transferidos se parece al programa “Bailando por un sueño”, de Marcelo Tinelli. Nosotros tenemos un sueño: el 82% móvil. Tal como enl “Bailando...”, tenemos nuestro jurado: un presidente (el titular de la Corte), quien gestionó ante organismos nacionales el 82% para el POder Judicial,  y un émulo del estricto Jorge Lafauci (Legislatura) nos engañó con la ley de movilidad arreglando con la producción antes de que finalice el certamen (26 de agosto). Pasamos al baile del caño (caño que nos dio la Policía en la plaza); aprobamos el “stripdance” (quedamos desnudos de ropas y de esperanzas), pero estamos sentenciados. Necesitamos que el público (los activos) nos salve con su voto y el nuevo representante de la producción (el ministro de Gobierno). Los activos exigen el blanqueo de sus remuneraciones, porque si hoy su necesidad tiene cara de hereje (cobran unos pesos más), mañana sus jubilaciones tendrán cara de miseria. Ah, me olvidaba; de tanto padecer, perdí de vista a la Constitución. Ella dice tajantemente: “todos somos iguales ante la ley”.  Si algún juez o un legislador o un funcionario del Ejecutivo la encuentra, le ruego devolverla en la plaza Independencia, aunque no creo que les interese leerla.

Marta A. Quiroga
Bº San Martín
(Manz. “Ñ”-Casa 24)
S. M. de Tucumán


ESCUELA RIVADAVIA
Pasar por 24 de Septiembre y Salta me recuerda a los paisajes de los tugurios que se ven en las escenas de películas sobre el bajo mundo. Grave ofensa a la niñez que concurre a la escuela Rivadavia. Obviando conceptos sobre el tema, sugiero a los padres de los chicos que, un día sábado a la tarde, por ejemplo, se arremanguen con brocha en mano y un poco de pintura y cambien la vista que ofrecen las paredes. A quienes se postulan para sentarse en el Palacio Legislativo o en el Concejo Deliberante, les pregunto si no les sobra un poquito de pintura para que sus empleados le den una mano al citado establecimiento educativo. Respecto de la conservación de la limpieza en las paredes, la Policía también tiene los medios para que los vándalos no hagan de las suyas. Y hablando de limpieza, personalmente designo ciudadano ilustre de San Miguel de Tucumán al australiano Warwick Legget, a quien le digo: ¡gracias, hermano, por la limpieza de la plaza Alberdi! Nos diste una excelente lección a los tucumanos. Muchas gracias.

Eduardo Sánchez
Laprida 2.323
S. M. de Tucumán


QUEMA DE CAÑAVERALES (I)
La cuestionable y desaprensiva actitud de muchos cañeros y la respuesta del gobierno, merecen ponderarse a la luz de los severos daños provocados por la reciente catástrofe climática. Ante situaciones similares, gobiernos de otros países -enteramente comprometidos con sus productores- han salido inmediatamente en su ayuda, para evitar que caigan en situaciones desesperadas. Un ejemplo son las distintas refinanciaciones de deudas rurales otorgadas por el gobierno de Brasil, que desde 1995 a la fecha representaron un costo de R$ 10.400 millones para el Tesoro de ese país. Lamentablemente aquí, hasta ahora, sólo se han visto amenazas de castigo, en lugar de respuestas de fondo que eviten llevar a un estado del sálvese quien pueda.

Santiago José Paz
Chubut 2.900
Yerba Buena (Tucumán)


QUEMA DE CAÑAVERALES (II)
Para evitar la quema de caña no es necesario aumentar las actas de infracción, ni el monto de las penalizaciones, ni “concientizar” a los productores, ni controlar cada finca. Basta con prohibir la recepción de la caña quemada en la puerta de los ingenios. Con esta medida económica simple y focalizada, que tendrá gran eficacia, se evitará la hipocresía de los que atacan impunemente la salud de la población. Seguramente también se acabarán esos chicos “pícaros” y esos turistas “descuidados” que prenden fuego a los  cañaverales.

Carlos Eduardo Raya
Av. Adolfo de la Vega 177
San Miguel de Tucumán


LAS ARMAS
Nuestra ya saturada capacidad de asombro llegó a colmarse con la sanción de la Ley de Canje de Armas. El poder público y sus vetustos códigos, responsables directos de la creciente inseguridad, aparecen demandando, sin convencer a una sociedad autoencarcelada por el miedo, la entrega de sus armas no canjeando sino prácticamente regalando, la última y única línea de defensa vecinal al frente a una delincuencia que perfecciona constantemente sus armas y sus tácticas. El colmo de la ironía es que este alarde de imaginación legislativa tenga como fundamento aumentar la seguridad. Si la costumbre hace la ley, esta nada tiene que ver con costumbres que muestran 21 accidentes diarios de tránsito, un auto robado cada dos minutos, miles de asaltos desde los despachos ministeriales hasta los boliches de barrio y una ola aterradora de secuestros, violaciones y asesinatos. Otro aspecto irreal de la ley, es que no tiene en cuenta que un auto en manos de un menor, un tomacorriente, una garrafa o un simple brasero, usados sin conocimientos y sin prudencia, son mucho más peligroosos que tener un arma. Las armas no son buenas ni malas en sí misma, sino conforme a quiénes y para qué se usan.  “Ronda Nocturna”, una obra de Rembrandt de 1642, muestra a un grupo de vecinos armados patrullando su barrio, lo que podría inspirar a algún legislador en la búsqueda de los elementos para crear una cultura de la autodefensa vecinal que nos enseñe cómo, cuándo y dentro de qué límites puede y debe usarse un arma en cumplimiento del primer derecho y el primer deber de  un hombre, el de defender la vida de su familia y la propia en una sociedad donde, desgraciadamente, el hombre sigue siendo “el lobo del hombre”.

Dante Diambra Caporaletti
Av. Sarmiento 947
S.M. de Tucumán


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