Kirchner reconstruyó las relaciones con México

El Presidente firmó con su par Calderón un Acuerdo de Asociación Estratégica que, dijo, marca un punto de inflexión en la integración bilateral.

SOLEMINIDAD. Cristina Fernández, Kirchner, Calderón y su esposa escuchan con respeto el Himno argentino. REUTERS
SOLEMINIDAD. Cristina Fernández, Kirchner, Calderón y su esposa escuchan con respeto el Himno argentino. REUTERS
31 Julio 2007
Ciudad de México.- Los presidentes de la Argentina, Néstor Kirchner, y de México, Felipe Calderón, firmaron ayer en México un Acuerdo de Asociación Estratégica (AAE) que establece mecanismos para una mayor integración, en distintos ámbitos, entre los dos países. También se anunció que la Argentina apoyará la aspiración mexicana de ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el período 2009 a 2010 y que México respaldará a la Argentina cuando se postule para ese puesto, en el lapso 2013-2014.
Los presidentes, que se calificaron como amigos personales, subrayaron que el AAE es un instrumento que permitirá, además de la integración como Estados de las dos naciones, un mayor contacto entre las organizaciones de la sociedad civil y entre empresarios.
 Calderón subrayó que su gobierno le da especial importancia a una mayor integración con la región y planteó que puede ser a través de la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración para el libre comercio) o de otro mecanismo.
Con anterioridad a la firma del acuerdo, los dos presidentes sostuvieron un encuentro privado y otro acompañado de sus comitivas. Calderón dio la bienvenida a Kirchner, que comenzó así una visita de tres días con su esposa y candidata presidencial, Cristina Fernández, en el Palacio Nacional mexicano.
En el patio de honor, frente a la Plaza del Zócalo, se entonaron los himnos nacionales de ambos países y Kirchner pasó revista a una guardia de honor, antes de expresar en su discurso el deseo de dar un paso superador en las relaciones con México.
Ambas naciones se distanciaron a finales de 2005, cuando en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata quedaron claras las diferencias entre Kirchner y el entonces presidente Vicente Fox, por el proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Kirchner, tras afirmar que México y la Argentina están en el mismo camino, dijo que fue a profundizar el consenso en nombre “de nuestros pueblos y de toda la región”. Al respecto, apuntó que el AAE, es un compromiso que marca “un punto de inflexión importante tanto para la integración latinoamericana como en la relación bilateral”. Y agregó que tras la firma del acuerdo, esa relación entre ambos países “ahora está renovada y fortalecida”.
En otro tramo de su  diálogo con la prensa, Kirchner aseguró que la relación con México será más profunda y previsible porque se empezó a construir un nuevo tiempo, y agradeció al pueblo y a los gobiernos mexicanos por haber refugiado a miles de argentinos durante las dictaturas militares.
Secundado por su esposa, Margarita Zavala, y miembros de su gabinete, Calderón, que a diferencia de Kirchner encabeza un gobierno conservador, destacó los principios compartidos y evocó en su discurso la época de la dictadura militar argentina. Enfatizó que México comparte con la Argentina un mismo ideal: “que en el mundo nunca más se den episodios en contra de la libertad de los pueblos”. “Nuestro Zócalo y la Plaza de Mayo son nobles testigos de la lucha histórica de mexicanos y argentinos por consolidar las instituciones democráticas”, agregó.
El domingo a la noche, Kirchner y su esposa fueron recibidos por una comitiva encabezada por la secretaria (ministra) de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa. La delegación argentina está integrada, entre otros, por los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, y de Economía, Miguel Peirano.
Ayer, tras la ceremonia de bienvenida en el Palacio Nacional, Calderón y Kirchner se reunieron junto con tres representantes de cada país. Por la Argentina estuvieron Cristina, en su condición de senadora, Taiana y el embajador Jorge Yoma. Normalmente, las esposas de los presidentes no participan en esos encuentros privados.
La agenda se completó con una reunión entre las comitivas. Luego, Calderón y su esposa ofrecieron una comida en el Castillo de Chapultepec, antigua morada de los emperadores Maximiliano y Carlota, con 300 invitados, entre ellos argentinos residentes en México, como el técnico José Pekerman.
La jornada terminó con una cena privada entre los presidentes y sus respectivas esposas. (na-DyN)