Un aporte que beneficia al deporte amateur tucumano

30 Julio 2007
Un innegable oxígeno acaba de recibir el deporte amateur de Tucumán: a través del programa “Viva mi Club”, se distribuirán $2 millones. A partir de un convenio firmado entre el Gobierno provincial y la Caja Popular de Ahorros, cada uno aportará $1 millón para el proyecto. La iniciativa tiene un fin ambicioso: permitir que aquellas entidades cuyas prioridades sean las actividades masivas muevan sus estructuras para consolidar -en algunos casos- o volver a tener -en otros- una función de contenedores sociales. Esto, bajo la premisa de que el deporte es un vehículo educativo y de disciplina para niños y jóvenes.
Desde la Caja Popular se anunció que lo que se busca es revalorizar las instituciones deportivas de nuestra provincia, desde el club más humilde hasta el más importante, tanto de la capital como del interior. Ahora, son las instituciones, muchas de ellas en situación muy precaria, las que tienen la responsabilidad de aprovechar al máximo la ayuda que recibirán dentro de un programa que, se pregona, será de mediano y de largo plazo.
Esto último es relevante: si bien es cierto que con los $2 millones insuflados se podrá solucionar una parte de los problemas de los clubes, no arrancará de raíz las complicaciones. Por ello será importante que sus iniciadores le den continuidad y calidad al emprendimiento. Y que en forma paralela, los dirigentes de las entidades beneficiadas deberán trabajar de manera seria y responsable para lograr resultados que le permitan al programa su permanencia.  En ese sentido, serán clave los resultados de la primera evaluación que se hará a fin de año.
Un punto importante es que el dinero irá a los clubes que normalizaron su situación ante la Dirección de Personería Jurídica. En total, unos 50 -de los 150 inscriptos como tales- se verán beneficiados con $4.000 cada uno para que sus dirigentes puedan realizar obras. Este detalle no es casual: existe en Tucumán un elevado índice de entidades de cuya existencia apenas se tiene una hoja membretada como referencia . En general, estas agrupaciones desarrollan actividades fuera de las leyes o no se dedican al deporte, objetivo para el cual fueron formadas. También hay otras que no hacen bien su trabajo en varios aspectos y que ofrecen, en consecuencia, un marco de improvisación y de informalidad a quienes, sin embargo, asisten a sus instalaciones, generalmente por vivir cerca del sitio donde están emplazadas.
Un punto interesante del plan es que promoverá el interés de los niños por el deporte, a partir de la presencia de profesores idóneos, salidos de la Facultad de Educación Física de la UNT y seleccionado por concurso. Estos, además de su tarea específica, tendrán la misión de monitorear el trabajo que se efectúe como parte del proyecto, lo que en particular les permitirá obtener una visión más amplia de la problemática de la actividad y, en general, le dará un sesgo de mayor seriedad al asunto. Por otro lado, y como desprendimientos del plan, asoman el intercambio de estudiantes con los clubes y la detección de talentos.
Hay un punto claro que debe animar y movilizar a esta iniciativa: no sólo hay que levantar a los clubes sino también mantenerlos. Por ello, para llegar al objetivo que se persigue con este inédito programa, preparado con esmero por la Subsecretaría de Deportes, se tienen que superar necesariamente distintas fases, en las que el trabajo concatenado de benefactores y beneficiados debe ser prioridad. Las buenas intenciones y las ideas deben estar acompañadas por la acción. De lo contrario, no sólo se perderá tiempo y dinero, sino también oportunidades.

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