09 Abril 2002 Seguir en 
BOGOTA.- La Iglesia colombiana volvió a ser blanco de la violencia este fin de semana, con el asesinato de un sacerdote -hecho que fue condenado por el papa Juan Pablo II- y el secuestro de otros dos en la frontera con Venezuela.
Estos dos últimos religiosos se hallan en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Por otra parte, la explosión de un coche bomba, el domingo, en Villavicencio, que dejó 12 civiles muertos, hace temer una escalada de violencia a menos de 50 días de las elecciones presidenciales. Este atentado fue atribuido por el gobierno a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
El papa Juan Pablo II envió un telegrama de pésame al clero colombiano por el asesinato, el sábado, del sacerdote Juan Ramón Núñez, cuando oficiaba una misa en la localidad de La Argentina (sur), en el departamento de Huila, y rechazó en el escrito la violencia, que calificó de pertinaz, feroz, injustificada y deleznable contra los sacerdotes.
Por otra parte, los padres Saulo Carreño y Luis González fueron secuestrados el domingo por el ELN, cuando acudían a una cita con estos para mediar en la liberación de siete políticos retenidos hace diez días en Arauca. El ELN, la segunda organización guerrillera del país, con unos 4.000 efectivos, se halla comprometido en una negociación de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana, con el que discute los términos de una eventual tregua. En tanto, el sacerdote Gersaín Paz, un cercano colaborador del asesinado obispo de Cali, monseñor Isaías Duarte, anunció su intención de salir del país ante las reiteradas amenazas contra su vida. (AFP/TELAM)
Estos dos últimos religiosos se hallan en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Por otra parte, la explosión de un coche bomba, el domingo, en Villavicencio, que dejó 12 civiles muertos, hace temer una escalada de violencia a menos de 50 días de las elecciones presidenciales. Este atentado fue atribuido por el gobierno a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
El papa Juan Pablo II envió un telegrama de pésame al clero colombiano por el asesinato, el sábado, del sacerdote Juan Ramón Núñez, cuando oficiaba una misa en la localidad de La Argentina (sur), en el departamento de Huila, y rechazó en el escrito la violencia, que calificó de pertinaz, feroz, injustificada y deleznable contra los sacerdotes.
Por otra parte, los padres Saulo Carreño y Luis González fueron secuestrados el domingo por el ELN, cuando acudían a una cita con estos para mediar en la liberación de siete políticos retenidos hace diez días en Arauca. El ELN, la segunda organización guerrillera del país, con unos 4.000 efectivos, se halla comprometido en una negociación de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana, con el que discute los términos de una eventual tregua. En tanto, el sacerdote Gersaín Paz, un cercano colaborador del asesinado obispo de Cali, monseñor Isaías Duarte, anunció su intención de salir del país ante las reiteradas amenazas contra su vida. (AFP/TELAM)







