Las miradas no van más allá de octubre

Muchos dirigentes políticos utilizarán los comicios para medir sus chances para la elección de diputados nacionales. Por Juan Manuel Asis - Redacción de LA GACETA.

29 Julio 2007
En cuatro domingos más las urnas revelarán más que un resultado electoral: dirán dónde están parados exactamente el oficialismo y la oposición. Sin embargo, la lectura fina de las cifras no será para deducir qué se hará en los próximos cuatro años en favor de Tucumán a partir de la ubicación que la ciudadanía disponga para cada bando. No hay sueños ni visiones estratégicas a largo plazo, sólo miradas cortas que abarcan 63 días, entre el 26 de agosto y el 28 de octubre, de uno y de otro lado. No hay estadistas, sólo políticos. Por eso, según la ubicación en la grilla definitiva, algunos de los que aspiran a ser gobernadores, y también a legisladores en primer término, mirarán con cierta expectativa la posibilidad de pelear una diputación nacional dentro de dos meses. Total, aún seguirán manteniendo la chapa de electos y, por lo tanto, tendrán chances de volver a la contienda electoral. Es fácil deducir de quiénes se habla, el sayo sólo les cabe a los opositores.
Eso es así a partir de los resultados de las últimas elecciones provinciales (de diputados en 2005 y de convencionales constituyentes en 2006), donde el oficialismo barrió sin piedad a la oposición. Y hasta el momento no se percibe una fuerza de oposición que asome como la alternativa al oficialismo; son demasiadas las expresiones políticas que se codean entre sí en la vereda del frente, y en el mismo espacio. No es el sistema el que perjudica las chances de la franja opositora, porque se dispersa el voto de los descontentos con la gestión, sino el buen aprovechamiento que hace el Gobierno de la estructura estatal y del principal partido que lo sostiene: el PJ. Quedó en evidencia en los más de 380.000 sufragios que consiguió en las dos últimas elecciones, una cifra sorprendente.
¿Hay alguna otra organización que pueda lograr semejante cantidad de sufragios en agosto? ¿Quién puede seducir de esa manera a los tucumanos? En el Poder Ejecutivo quieren superar esa cifra y han apostado fuerte para lograrlo, asentados en el acople electoral, el nuevo sistema que sólo beneficia al gobernador, José Alperovich, porque todos le suman.

En broma, pero en serio
Eso es así, más allá de lo que dispone el mecanismo, por una razón basada en la necesidad política que tienen los que quieren llegar a ser intendentes -los que van por la reelección y también los que aspiran a desplazarlos yendo acoplados- de mostrar lealtad al mandatario. La única manera de demostrarlo es sacando menos votos en sus distritos que el propio Alperovich. "Si por casualidad sacamos más votos que José, nosotros mismos empezaremos a las anular las mesas donde ganemos", se escuchó decir a dos intendentes del sur. ¿Broma?, para nada. Sería una forma de decirle al gobernador, con números en la mano, que han trabajado más por la candidatura del titular del PE que por las propias.
Una rara forma de entender la lealtad y que pone en evidencia el régimen de clientelismo político-institucional que funciona a la perfección en este gobierno, una copia menor de lo que sucede a nivel nacional, donde las provincias son rehenes de los dineros nacionales. Tal cual si el oficialismo se hubiera adueñado de aquella frase que acuñó hace un par de lustros Antonio Bussi cuando habló de verticalismo consensuado para explicar por qué todos en FR aceptaban sus órdenes. El peronismo es verticalista por historia, de nacimiento, pero en el oficialismo han llevado hasta la máxima expresión ese concepto.
Pero Alperovich trata bien a sus jefes de campaña municipales. Vaya una muestra: les duplicó los montos (de $ 70.000 a $ 150.000) para que puedan hacer contrataciones directas para realizar obras públicas.
La pregunta que sigue es si el PJ, sus candidatos y los acoplados le garantizan al gobernador nuevamente el caudal de sufragios de un par de años atrás. La maquinaria electoral se puso en marcha para repetir y para tratar de superar ese tope.

Especulaciones
Sin embargo, si llegara a perder 200.000 votos, aún los valores seguirían siendo significativos en el enfrentamiento electoral con los opositores. De buenas a primera, el diputado nacional Esteban Jerez (Coalición Cívica por la Resistencia) y el senador Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) -únicamente por sus antecedentes electorales de 2005- podrían aspirar a usufructuar esa eventual pérdida y sumar algo a los más de 100.000 votos que sacaron cada uno cuando se presentó como candidato a gobernador.
Para sus desgracias y para sonrisas en el Ejecutivo, no sólo ellos son los que juegan en la franja opositora; tendrán que compartir el voto negativo hacia Alperovich entre varios soñadores: Mario Marigliano (UCR), Ernesto Padilla (Recrear) y Osvaldo Cirnigliaro (Partido Laborista), entre muchos otros.
Mal que les pese pelean por los mismos votos, lo cual afecta sus propias chances. Todo esto esto dicho más allá de las valoraciones que haga el electorado sobre la gestión de cada uno, oficialistas y opositores, ya que hasta aquí la interpretación es más que nada matemática: hay 945.000 electores y 12 aspirantes al sillón de Lucas Córdoba. Sólo uno tiene la casilla de medio por tener una estructura envidiable: los recursos del Estado.
Los indicios revelan que todos los candidatos han hecho sus apuestas de manera pragmática, esperando descifrar qué pueden ganar y con ese rédito qué apuesta pueden hacer después. Pero, como se dijo al inicio, las señales que se observan muestran que se juega en agosto para saber si se apuesta, y cómo, en octubre.
Con los números de 2005 (385.000 obtenidos por el alperovichismo) y por la cantidad de bancas de diputados nacionales que se renovarán el 28 de octubre (5), se deduce -si las cifras oscilan en aquellos valores- que para resultar electo se necesitarán, de mínimo, 77.000 sufragios para entrar en quinto lugar. El antecedente de Jerez -tras salir segundo en 2003 se presentó como candidato a diputado y accedió al Congreso-, refuerza la idea de que el resultado del 26 de agosto develará quiénes pueden mostrar sus caras de nuevo en las boletas de octubre.

La prueba de amor
Los desafíos están más que claros para la clase política de la provincia: para Alperovich, superar los números de 2005 (sus colaboradores sueñan con romper la barrera de los 400.000 sufragios), aunque para afuera reconoce que lo significativo, después de cuatro años de gestión, sería igualar esos valores. Tiene razón. Para los opositores es reto es aún mayor: tratar de convertirse en el polo opositor de referencia, pero no agotando sus objetivos para el 28 de octubre, sino ir pensando desde ya en 2011, caso contrario seguirán practicando la política de hacer oposición desde una mesa de café.
Sin embargo, así como sus intendentes no quieren sacar más votos que él en sus distritos para jurarle una lealtad interesada; Alperovich también debe mirar mirar hacia arriba; a Cristina Fernández de Kirchner. Está obligado a darle una prueba de amor y de fidelidad el 28 de octubre y deberá esforzarse para conseguirle 500.000 votos a la primera dama en los comicios de octubre. Ya los está pidiendo y no sólo por la ayuda que necesita Tucumán, según repite constantemente.

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