28 Julio 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- El actor Gerardo Romano quien esta semana se incorporó a la tira "La ley del amor" (Telefe) lamentó la escasa presencia de la ficción en la pantalla chica local y sostuvo que "tal vez el destino del televisor sea convertirse en un circuito cerrado de seguridad". "Aunque se hagan programas de calidad y buen rating, la ficción se cae porque ese es el modelo televisivo neoliberal que se impone", denunció Romano.
Desde la misma tónica, el intérprete que brilló en ciclos televisivos como "Zona de riesgo" y "La ley del deseo", opinó que en la TV "pasa igual que en la arquitectura donde se construyen esas torres monumentales que rompen el tejido social".
"Como la televisión se está achicando cada vez más, es un medio del que es preferible no esperar nada", redondeó sobre el soporte al que regresó para encarnar al cura Santiago Duncan en la única telenovela local que Telefe mantiene en su grilla.
Acerca del personaje que le tocó para ingresar a la historia producida por Enrique Estevanez y que se sumó al de Thelma Biral (como su hermana arquéologa de nombre Irene), comentó: "hago de sacerdote y como actor siento que todos los roles que tienen un uniforme son los más divertidos". En ese sentido, confesó: "hacer de una persona que tiene fe religiosa, algo que no es mi fuerte, resulta atractivo como lo es cualquier personaje extremo".
"Los actores -comparó- disfrutamos de las criaturas que están más alejadas de nuestra esencia, aunque tampoco queremos, por ejemplo, hacer de un jefe de cuenta corriente".
Consultado acerca de las características del religioso que asume en la trama que tras el alejamiento de Soledad Silveyra hoy encabezan Raúl Taibo y Carolina Papaleo, comentó: "en las telenovelas al personaje lo vas descubriendo día a día".
Conocedor del paño televisivo, Romano apeló a la ironía y dijo: "como los personajes demasiado buenos duran poco en las telenovelas, para que mi cura tenga más posibilidades de viabilidad quizá debiera romper sus votos y mandarse en alguna cuestión amorosa".
Esa mirada sombría sobre los tiempos, los espacios y los modos de la TV es para el también abogado nacido el 6 de julio de 1946 sólo una parte de una realidad que "en contraposición ofrece bastante teatro". "Para el actor el teatro es más agradable aunque, ciertamente, es menos rentable", relfexionó. (Télam)
Desde la misma tónica, el intérprete que brilló en ciclos televisivos como "Zona de riesgo" y "La ley del deseo", opinó que en la TV "pasa igual que en la arquitectura donde se construyen esas torres monumentales que rompen el tejido social".
"Como la televisión se está achicando cada vez más, es un medio del que es preferible no esperar nada", redondeó sobre el soporte al que regresó para encarnar al cura Santiago Duncan en la única telenovela local que Telefe mantiene en su grilla.
Acerca del personaje que le tocó para ingresar a la historia producida por Enrique Estevanez y que se sumó al de Thelma Biral (como su hermana arquéologa de nombre Irene), comentó: "hago de sacerdote y como actor siento que todos los roles que tienen un uniforme son los más divertidos". En ese sentido, confesó: "hacer de una persona que tiene fe religiosa, algo que no es mi fuerte, resulta atractivo como lo es cualquier personaje extremo".
"Los actores -comparó- disfrutamos de las criaturas que están más alejadas de nuestra esencia, aunque tampoco queremos, por ejemplo, hacer de un jefe de cuenta corriente".
Consultado acerca de las características del religioso que asume en la trama que tras el alejamiento de Soledad Silveyra hoy encabezan Raúl Taibo y Carolina Papaleo, comentó: "en las telenovelas al personaje lo vas descubriendo día a día".
Conocedor del paño televisivo, Romano apeló a la ironía y dijo: "como los personajes demasiado buenos duran poco en las telenovelas, para que mi cura tenga más posibilidades de viabilidad quizá debiera romper sus votos y mandarse en alguna cuestión amorosa".
Esa mirada sombría sobre los tiempos, los espacios y los modos de la TV es para el también abogado nacido el 6 de julio de 1946 sólo una parte de una realidad que "en contraposición ofrece bastante teatro". "Para el actor el teatro es más agradable aunque, ciertamente, es menos rentable", relfexionó. (Télam)







