27 Julio 2007 Seguir en 
LONDRES.- Como consecuencia de las inundaciones que se registran en Gran Bretaña, las peores en seis décadas, dos personas murieron mientras bombeaban agua de un club de rugby en Tewskesbury, en el oeste de Inglaterra. Ambas murieron como consecuencia de la inhalación de humo provenientes de la máquina de bombeo que funciona con petróleo, ya que en esta zona y en vastas regiones no hay energía eléctrica.
Las copiosas lluvias y tormentas que se registran desde hace una semana en el oeste y centro de Inglaterra, incluida Oxford, dejaron a decenas de miles de personas sin agua potable. La crisis se agrava por el temor a posibles brotes epidémicos de cólera y otras enfermedades contagiosas en las zonas inundadas. Numerosas localidades se han convertido en islas y es prácticamente imposible el acceso por vía terrestre para llevar a las poblaciones medicinas y otros artículos de primera necesidad.
Asimismo, en las zonas inundadas crece el miedo a nuevas lluvias y a las enfermedades que pueda causar el agua estancada. Las autoridades mantienen seis alertas por inundaciones severas: tres en zonas aledañas al río Severn, en Gloucester, Tewkesbury y Worcester; dos cercanas al Támesis, en las proximidades de Oxford, y una en áreas que rodean al río Ock, en Abingdon, condado de Oxfordshire.
Ola mortal de calor
La reciente declaración del primer ministro británico, Gordon Brown, en el sentido de que las inundaciones en el Reino Unidos se deben al cambio climático, fue avalada por expertos que, a su vez, aseguraron que gran parte del continente está sufriendo los efectos del calentamiento global. En efecto, mientras un diluvio azota en Gran Bretaña, el este europeo sufre una canícula con temperaturas superiores a los 40ºC. Miles de hectáreas de bosques fueron consumidas por las llamas en el sur de Europa, donde la ola de calor se cobró ya 600 víctimas y amenaza con destruir parques naturales y espacios protegidos. En Rumania, un día después de la alerta roja decretada en el sur del país, donde las temperaturas máximas alcanzaron ayer los 45ºC, se contabilizan 33 víctimas mortales. Italia se dispone a decretar el estado de catástrofe en las regiones de Mezzogiorno y en Cerdeña. El gobierno de Romano Prodi ha concedido ayudas importantes para las regiones más devastadas por la ola de calor. La organización internacional de defensa del medio ambiente WWF, que denunció un año negro para el patrimonio natural de Italia, indicó que por lo menos 4.500 hectáreas de parques protegidos fueron devastadas por las llamas en las últimas semanas en la península.
En Grecia, la alerta continúa siendo alta y los incendios forestales han destruido ya miles de hectáreas de bosque y amenazan espacios naturales protegidos. (Télam-Reuter)
Las copiosas lluvias y tormentas que se registran desde hace una semana en el oeste y centro de Inglaterra, incluida Oxford, dejaron a decenas de miles de personas sin agua potable. La crisis se agrava por el temor a posibles brotes epidémicos de cólera y otras enfermedades contagiosas en las zonas inundadas. Numerosas localidades se han convertido en islas y es prácticamente imposible el acceso por vía terrestre para llevar a las poblaciones medicinas y otros artículos de primera necesidad.
Asimismo, en las zonas inundadas crece el miedo a nuevas lluvias y a las enfermedades que pueda causar el agua estancada. Las autoridades mantienen seis alertas por inundaciones severas: tres en zonas aledañas al río Severn, en Gloucester, Tewkesbury y Worcester; dos cercanas al Támesis, en las proximidades de Oxford, y una en áreas que rodean al río Ock, en Abingdon, condado de Oxfordshire.
Ola mortal de calor
La reciente declaración del primer ministro británico, Gordon Brown, en el sentido de que las inundaciones en el Reino Unidos se deben al cambio climático, fue avalada por expertos que, a su vez, aseguraron que gran parte del continente está sufriendo los efectos del calentamiento global. En efecto, mientras un diluvio azota en Gran Bretaña, el este europeo sufre una canícula con temperaturas superiores a los 40ºC. Miles de hectáreas de bosques fueron consumidas por las llamas en el sur de Europa, donde la ola de calor se cobró ya 600 víctimas y amenaza con destruir parques naturales y espacios protegidos. En Rumania, un día después de la alerta roja decretada en el sur del país, donde las temperaturas máximas alcanzaron ayer los 45ºC, se contabilizan 33 víctimas mortales. Italia se dispone a decretar el estado de catástrofe en las regiones de Mezzogiorno y en Cerdeña. El gobierno de Romano Prodi ha concedido ayudas importantes para las regiones más devastadas por la ola de calor. La organización internacional de defensa del medio ambiente WWF, que denunció un año negro para el patrimonio natural de Italia, indicó que por lo menos 4.500 hectáreas de parques protegidos fueron devastadas por las llamas en las últimas semanas en la península.
En Grecia, la alerta continúa siendo alta y los incendios forestales han destruido ya miles de hectáreas de bosque y amenazan espacios naturales protegidos. (Télam-Reuter)







