Macri y su futuro poder en riesgo

El Congreso no trataría en agosto la reforma de la Ley Cafiero, que limitó las facultades de la Ciudad Autónoma. El largo vericueto del control de los fideicomisos. Por Angel Anaya - Columnista.

26 Julio 2007
BUENOS AIRES.- Todas las apreciaciones sobre la actividad legislativa preelectoral están indicando que el Congreso no tratará en agosto la reforma de la Ley Cafiero, que limitó el traspaso de facultades a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, postergando así la decisión sobre la Policía y sus recursos. El problema es mucho más complejo de lo que aparenta, pues Mauricio Macri, que debe asumir el gobierno porteño, no lo haría si se le niega la facultad de asegurar el orden en su distrito, confundido en ese sentido con el federal. Pero si no lo hace por dicha razón, tampoco podría inscribirse como candidato presidencial, pues el plazo estaría vencido. En las últimas horas las estimaciones sobre su candidatura presidencial se han intensificado, pero ninguna de ella explica los motivos que lo impulsarían. El jefe del Gabinete, Alberto Fernández, ha dado instrucciones a sus punteros del Congreso para que trabajen a fin de cumplir con el compromiso de Kirchner con Macri, pero uno de aquellos, la diputada Juliana Marino, estima que lo mejor sería postergar el tema hasta después de las urnas, pues tiene una complejidad que debe ser discutida. El alcalde electo por 22 puntos de ventaja sobre el oficialismo está seguro de que sin Policía propia y lo que ella implica, quedaría prisionero del  poder kirchnerista y de los consiguientes desórdenes y bloqueos en las puertas de su despacho.

De ficción
El poder omnipresente del kirchnerismo tiene esos recursos políticos, como lo ha demostrado en innumerables ocasiones, por más que el rastro que a veces deja su ejercicio conspire contra su imagen y deba recurrir a nuevos atajos. Es también el caso de la creación, por el Enargas, de la Unidad de Coordinación de Fideicomisos, pues ya existen otras entidades con el mismo fin, además de la Sindicatura General de la Nación, donde es síndica adjunta la esposa del ministro Julio de Vido. El largo vericueto del control de fideicomisos que el caso de Skanska sacó a la luz como un gran testimonio de corrupción estructural, no pasa por el Congreso, pues esos fondos de financiamiento exceden el tiempo de los presupuestos anuales de la Nación, siendo bi o trianuales. Más sencillo y seguro sería establecer el control parlamentario de recursos tan contaminados por la realidad y la sospecha, como ocurre en otros países donde la separación de poderes no roza la utopía. El creador de la entidad es el propio interventor de Enargas, Juan Carlos Pezoa, quien responde al jefe del Gabinete y llegó tras el desplazamiento de Julio Madaro por su complicación en el caso de Skanska. (De nuestra Sucursal)