03 Julio 2007 Seguir en 
En su paso por el Senado, el mandatario protagonizó varios choques con la principal postulante del oficialismo. Diferencias políticas con el Jefe de Gabinete.
Si la dama troca su papel con el rey, el tablero político evidentemente se modifica; y por más que a nivel nacional se diga que Cristina Fernández es la continuidad del proyecto que encabeza Néstor Kirchner desde 2003, no cabe ninguna duda de que la dama no es lo mismo que el rey. Lo saben algunos funcionarios kirchenristas que ya se consideran futuros desocupados. Es que convertir a la primera dama en Presidenta implica cambios, no sólo en la conducción sino también entre los conducidos. Y es sabido que en un matrimonio no todos los amigos del marido le simpatizan a la mujer. Si esas consideraciones se trasladan al plano institucional, debe concluirse que habrá modificaciones de nombres y de relaciones, de lo contrario estaríamos en presencia de una candidata títere de Kirchner y, por su perfil, Cristina Fernández -a la que algunos consideran más soberbia e intolerante que su esposo- no se muestra como una mujer fácil de manejar. El “cambiar para que nada cambie” no parece ir con la senadora nacional. Con el diseño del nuevo tablero hay que mirar cómo quedan parados algunos tucumanos y la propia Provincia frente a la candidata, única heredera del poder. Desde el domingo, cuando se anunció que será la postulante del oficialismo, todas las miradas se volvieron repentinamente hacia ella. ¿Y Kirchner? Con su decisión salió de la línea de fuego, y también de la casilla del medio, hasta la elección octubre y por los próximos cuatro años, hasta 2011. Después, si el plan se encamina, puede haber un operativo retorno.
Por lo menos en Tucumán, las primeras reacciones públicas se expresarán el 9 de julio, cuando Kirchner y su posible sucesora se presenten en el escenario que se levantará en el Hipódromo. ¿Con quién creen que querrán sacarse la foto los políticos tucumanos ese día?, ¿alguien atenderá el discurso del Presidente? Por más que se haya anunciado que el 19 de julio será el acto central de lanzamiento de la candidatura de la senadora, en el mitín del lunes los estribillos aludirán a su postulación. Kirchner tal vez le alce la mano a su esposa, y tal vez el gobernador José Alperovich quiera sumarse a esa foto. ¡Cuánto valor tendrá esa postal para los comicios provinciales del 26 de agosto¡ especialmente para el mandatario tucumano, por varias razones.
Primero debe levantar un aplazo frente a la propia Cristina Fernández de su época de senador (2001-2003), ya que votó en favor del diploma de Luis Barrionuevo (por pedido de Eduardo Duhalde) cuando la cabecilla del movimiento opositor al ingreso del catamarqueño a la Cámara Alta era la ahora ungida candidata presidencial. La derogación de la Ley de Subversión Económica también los encontró en veredas opuestas. Pero los rumores hablan de algún encontronazo verbal en una reunión de bloque, en la cual la senadora le habría espetado su pasado radical. Son versiones, claro. Alperovich jura que la relación entre ambos es excelente. Lo cierto es que, como dijo el mandatario, hay que quedar bien ante el matrimonio, más ahora cuando se conoce cuál de los dos peleará por la presidencia. Fiesta para uno el 9 de julio. ¿Adivinen para quién?
Pero hay otros elementos que debe sopesar seriamente el gobernador a causa de esta candidatura. Los que conocen de las simpatías de la senadora sostienen que quien entrará en desgracia será el ministro de Infraestructura, Julio de Vido, -y por ende su equipo de colaboradores- y que el que subirá peldaños será el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Por el primero de los casos, Alperovich deberá rehacer una relación con los que eventualmente reemplacen a De Vido para que Tucumán siga siendo recibiendo recursos económicos para obras públicas. Con el Jefe de Gabinete la situación es más complicada, ya que los separan diferencias políticas de peso. Alberto Fernández fue el que alentó a la dupla Fernando Juri-Stella Maris Córdoba para que se enfrenten con Alperovich en la interna del PJ. ¿Por qué? Los rumores -siempre los rumores- dicen que a los oidos de Fernández le llegó la versión de que el gobernador tucumano soñaba con la presidencia de la Nación en 2011. Por eso motorizó el apoyo al jurismo. Ahora, con la posibilidad de que Kirchner se postule para 2011, el sueño de Alperovich -si es que existió- se desdibuja.
En síntesis, Alperovich deberá comenzar a reconstruir su relación con Cristina Fernández. El 9 de julio el gobernador tendrá la ocasión para dar un primer paso y el 28 de octubre tendrá una segunda chance. Ese día Tucumán elegirá cinco diputados nacionales, además de votar por el presidente. ¿Con quién consensuará Alperovich los candidatos a diputados?, ¿a quién le ofrecerá que cubra los cargos en las boletas? Se podrá hablar de la continuidad del proyecto, pero la Presidenta será -si gana- Cristina Fernández. Como lo dijo el propio Kirchner, el rey será “primer damo” y la dama, “rey”.
A Alperovich le queda recurrir a vasos comunicantes con la senadora para mejorar la relación personal, política e institucional. Para eso puede recurrir a la primera dama local, a la sazón presidenta del PJ, Beatriz Rokjés. Las damas avanzan y los reyes dan pasos al costado. Así es el juego.
Si la dama troca su papel con el rey, el tablero político evidentemente se modifica; y por más que a nivel nacional se diga que Cristina Fernández es la continuidad del proyecto que encabeza Néstor Kirchner desde 2003, no cabe ninguna duda de que la dama no es lo mismo que el rey. Lo saben algunos funcionarios kirchenristas que ya se consideran futuros desocupados. Es que convertir a la primera dama en Presidenta implica cambios, no sólo en la conducción sino también entre los conducidos. Y es sabido que en un matrimonio no todos los amigos del marido le simpatizan a la mujer. Si esas consideraciones se trasladan al plano institucional, debe concluirse que habrá modificaciones de nombres y de relaciones, de lo contrario estaríamos en presencia de una candidata títere de Kirchner y, por su perfil, Cristina Fernández -a la que algunos consideran más soberbia e intolerante que su esposo- no se muestra como una mujer fácil de manejar. El “cambiar para que nada cambie” no parece ir con la senadora nacional. Con el diseño del nuevo tablero hay que mirar cómo quedan parados algunos tucumanos y la propia Provincia frente a la candidata, única heredera del poder. Desde el domingo, cuando se anunció que será la postulante del oficialismo, todas las miradas se volvieron repentinamente hacia ella. ¿Y Kirchner? Con su decisión salió de la línea de fuego, y también de la casilla del medio, hasta la elección octubre y por los próximos cuatro años, hasta 2011. Después, si el plan se encamina, puede haber un operativo retorno.
Por lo menos en Tucumán, las primeras reacciones públicas se expresarán el 9 de julio, cuando Kirchner y su posible sucesora se presenten en el escenario que se levantará en el Hipódromo. ¿Con quién creen que querrán sacarse la foto los políticos tucumanos ese día?, ¿alguien atenderá el discurso del Presidente? Por más que se haya anunciado que el 19 de julio será el acto central de lanzamiento de la candidatura de la senadora, en el mitín del lunes los estribillos aludirán a su postulación. Kirchner tal vez le alce la mano a su esposa, y tal vez el gobernador José Alperovich quiera sumarse a esa foto. ¡Cuánto valor tendrá esa postal para los comicios provinciales del 26 de agosto¡ especialmente para el mandatario tucumano, por varias razones.
Primero debe levantar un aplazo frente a la propia Cristina Fernández de su época de senador (2001-2003), ya que votó en favor del diploma de Luis Barrionuevo (por pedido de Eduardo Duhalde) cuando la cabecilla del movimiento opositor al ingreso del catamarqueño a la Cámara Alta era la ahora ungida candidata presidencial. La derogación de la Ley de Subversión Económica también los encontró en veredas opuestas. Pero los rumores hablan de algún encontronazo verbal en una reunión de bloque, en la cual la senadora le habría espetado su pasado radical. Son versiones, claro. Alperovich jura que la relación entre ambos es excelente. Lo cierto es que, como dijo el mandatario, hay que quedar bien ante el matrimonio, más ahora cuando se conoce cuál de los dos peleará por la presidencia. Fiesta para uno el 9 de julio. ¿Adivinen para quién?
Pero hay otros elementos que debe sopesar seriamente el gobernador a causa de esta candidatura. Los que conocen de las simpatías de la senadora sostienen que quien entrará en desgracia será el ministro de Infraestructura, Julio de Vido, -y por ende su equipo de colaboradores- y que el que subirá peldaños será el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Por el primero de los casos, Alperovich deberá rehacer una relación con los que eventualmente reemplacen a De Vido para que Tucumán siga siendo recibiendo recursos económicos para obras públicas. Con el Jefe de Gabinete la situación es más complicada, ya que los separan diferencias políticas de peso. Alberto Fernández fue el que alentó a la dupla Fernando Juri-Stella Maris Córdoba para que se enfrenten con Alperovich en la interna del PJ. ¿Por qué? Los rumores -siempre los rumores- dicen que a los oidos de Fernández le llegó la versión de que el gobernador tucumano soñaba con la presidencia de la Nación en 2011. Por eso motorizó el apoyo al jurismo. Ahora, con la posibilidad de que Kirchner se postule para 2011, el sueño de Alperovich -si es que existió- se desdibuja.
En síntesis, Alperovich deberá comenzar a reconstruir su relación con Cristina Fernández. El 9 de julio el gobernador tendrá la ocasión para dar un primer paso y el 28 de octubre tendrá una segunda chance. Ese día Tucumán elegirá cinco diputados nacionales, además de votar por el presidente. ¿Con quién consensuará Alperovich los candidatos a diputados?, ¿a quién le ofrecerá que cubra los cargos en las boletas? Se podrá hablar de la continuidad del proyecto, pero la Presidenta será -si gana- Cristina Fernández. Como lo dijo el propio Kirchner, el rey será “primer damo” y la dama, “rey”.
A Alperovich le queda recurrir a vasos comunicantes con la senadora para mejorar la relación personal, política e institucional. Para eso puede recurrir a la primera dama local, a la sazón presidenta del PJ, Beatriz Rokjés. Las damas avanzan y los reyes dan pasos al costado. Así es el juego.







