03 Julio 2007 Seguir en 
Los candidatos a gobernador de la oposición tucumana están casi unánimemente convencidos de que si Cristina Fernández de Kirchner llega a presidir la Nación, no habrá cambios en la política del Ejecutivo Nacional. Según unos, la postulación de la senadora es una muestra de debilidad del oficialismo. En opinión de otros, sólo una vuelta de tuerca a la estrategia de la continuidad en el poder. Y están los que sostienen que se profundizarán los rasgos negativos. Pero, salvo en un caso, todos criticaron la candidatura de la primera dama.
“El Gobierno decidió ponerla a ella para que nada cambie. A causa de los traspiés del Presidente (Néstor Kirchner) en Misiones, en Capital Federal y en Tierra del Fuego, postulan a la esposa para cambiar la imagen, pero no la política. Es una muestra de debilidad, pero también es un proyecto de perpetuidad en el poder del grupo, similar al que tiene aquí José Alperovich”, aseveró Clarisa “Lita” Alberstein, de Izquierda Unida.
En idéntico sentido se pronunció Esteban Jerez, de la Coalición Cívica para al Resistencia. “Estamos ante puro gatopardismo: nada va a cambiar con este cambio. Pensar lo contrario supondría la ingenuidad de creer que el matrimonio no tiene acordado el proyecto de concentración de poder. Ahora bien, si la senadora es electa Presidenta, para Tucumán puede haber un cambio negativo respecto de la Nación, por la pésima relación del gobernador con ella. El quiebre ocurrió cuando Alperovich no acompañó la propuesta de Cristina de expulsar a Luis Barrionuevo del Senado, luego de la quema de urnas en una elección en Catamarca”, recordó.
Complementariamente, Rodolfo Succar, del Partido Socialista, desmiente que vaya a tratarse de una “nueva etapa”, como consigna el oficialismo. “Seguirá lo insolidario, el freno al desarrollo del país y la negación de una coparticipación federal auténtica. No van a impulsar cambios de importancia: a lo sumo, tratarán de aplicar maquillaje mediático”, renegó.
Desde el Frente por la Dignidad, Luis Iriarte afirma que nada de lo que el Presidente hizo, o dejó de hacer, es ajeno a la senadora. “Kirchner cogobernó con su esposa, que es la responsable intelectual de las leyes que sepultaron el federalismo, condicionaron a la Justicia y menoscabaron al Congreso. Ella es, desde lo institucional e intelectual, más peligrosa que su marido. Es menos torpe y más inteligente, pero con idéntica aspiración hegemónica y autoritaria, partidaria de consolidar una Nación rica y prestamista de provincias pobres y mendicantes”, definió.
“El matrimonio Kirchner pertenece al mismo modelo político autoritario y hegemónico. La postulación de Cristina es sólo una cortina de humo para la huida de quienes están implicados en escandalosos hechos de corrupción. En definitiva, están decididos a blanquear la tumba”, lapidó Mario Marigliano, de la UCR. “Este cambio de figuritas es una muestra de debilidad. No hay que hacerse ilusiones: ella mostró aristas tan autoritarias como las de su esposo”, subrayó.
En ese sentido, Ernesto Padilla, de Recrear, asevera que la postulación de la senadora nada cambiará. “Al contrario, se profundizarán aspectos reprochables del gobierno. Ella tiene mucho más vehemencia y soberbia que su marido. En especial, frente a lo que opinan distinto”, puntualizó.
Esa mirada es compartida por Enrique Romero, de Cruzada Peronista. “Se va a profundizar un proceso de despotismo y soberbia, que fracasó en materia de radicación de industrias, trabajo genuino y diversificación de la producción. Sólo están cambiando una figura desgastada por otra que creen menos erosionada, sólo porque la señora vive en pose de diva”, criticó.
“La conozco del Senado y sé que los cambios serán para peor”, sostuvo Ricardo Bussi, de FR. “De triunfar, se profundizarán las posiciones extremistas y los ataques a la Iglesia. Habrá promoción del aborto y más agresiones a las instituciones, como el Ejército. También se profundizarán la crisis energética y la inflación, porque no tienen un plan. Y deberán huir en el mismo helicóptero que de Fernando de la Rúa”, describió.
La excepción
Sólo Osvaldo Cirnigliaro, del Partido Laborista, saludó la candidatura de la senadora. “La postulación de Beatriz de Alperovich nace de la exigencia de una sociedad familiar. Pero Cristina es dirigente desde su juventud: su candidatura es políticamente incuestionable. “Sin dudas, ella forma parte del proyecto político e ideológico del Presidente. Aún así, se debe conservar la esperanza de que, siendo mujer, pueda poner más énfasis en las cuestiones sociales”, propuso.
“El Gobierno decidió ponerla a ella para que nada cambie. A causa de los traspiés del Presidente (Néstor Kirchner) en Misiones, en Capital Federal y en Tierra del Fuego, postulan a la esposa para cambiar la imagen, pero no la política. Es una muestra de debilidad, pero también es un proyecto de perpetuidad en el poder del grupo, similar al que tiene aquí José Alperovich”, aseveró Clarisa “Lita” Alberstein, de Izquierda Unida.
En idéntico sentido se pronunció Esteban Jerez, de la Coalición Cívica para al Resistencia. “Estamos ante puro gatopardismo: nada va a cambiar con este cambio. Pensar lo contrario supondría la ingenuidad de creer que el matrimonio no tiene acordado el proyecto de concentración de poder. Ahora bien, si la senadora es electa Presidenta, para Tucumán puede haber un cambio negativo respecto de la Nación, por la pésima relación del gobernador con ella. El quiebre ocurrió cuando Alperovich no acompañó la propuesta de Cristina de expulsar a Luis Barrionuevo del Senado, luego de la quema de urnas en una elección en Catamarca”, recordó.
Complementariamente, Rodolfo Succar, del Partido Socialista, desmiente que vaya a tratarse de una “nueva etapa”, como consigna el oficialismo. “Seguirá lo insolidario, el freno al desarrollo del país y la negación de una coparticipación federal auténtica. No van a impulsar cambios de importancia: a lo sumo, tratarán de aplicar maquillaje mediático”, renegó.
Desde el Frente por la Dignidad, Luis Iriarte afirma que nada de lo que el Presidente hizo, o dejó de hacer, es ajeno a la senadora. “Kirchner cogobernó con su esposa, que es la responsable intelectual de las leyes que sepultaron el federalismo, condicionaron a la Justicia y menoscabaron al Congreso. Ella es, desde lo institucional e intelectual, más peligrosa que su marido. Es menos torpe y más inteligente, pero con idéntica aspiración hegemónica y autoritaria, partidaria de consolidar una Nación rica y prestamista de provincias pobres y mendicantes”, definió.
“El matrimonio Kirchner pertenece al mismo modelo político autoritario y hegemónico. La postulación de Cristina es sólo una cortina de humo para la huida de quienes están implicados en escandalosos hechos de corrupción. En definitiva, están decididos a blanquear la tumba”, lapidó Mario Marigliano, de la UCR. “Este cambio de figuritas es una muestra de debilidad. No hay que hacerse ilusiones: ella mostró aristas tan autoritarias como las de su esposo”, subrayó.
En ese sentido, Ernesto Padilla, de Recrear, asevera que la postulación de la senadora nada cambiará. “Al contrario, se profundizarán aspectos reprochables del gobierno. Ella tiene mucho más vehemencia y soberbia que su marido. En especial, frente a lo que opinan distinto”, puntualizó.
Esa mirada es compartida por Enrique Romero, de Cruzada Peronista. “Se va a profundizar un proceso de despotismo y soberbia, que fracasó en materia de radicación de industrias, trabajo genuino y diversificación de la producción. Sólo están cambiando una figura desgastada por otra que creen menos erosionada, sólo porque la señora vive en pose de diva”, criticó.
“La conozco del Senado y sé que los cambios serán para peor”, sostuvo Ricardo Bussi, de FR. “De triunfar, se profundizarán las posiciones extremistas y los ataques a la Iglesia. Habrá promoción del aborto y más agresiones a las instituciones, como el Ejército. También se profundizarán la crisis energética y la inflación, porque no tienen un plan. Y deberán huir en el mismo helicóptero que de Fernando de la Rúa”, describió.
La excepción
Sólo Osvaldo Cirnigliaro, del Partido Laborista, saludó la candidatura de la senadora. “La postulación de Beatriz de Alperovich nace de la exigencia de una sociedad familiar. Pero Cristina es dirigente desde su juventud: su candidatura es políticamente incuestionable. “Sin dudas, ella forma parte del proyecto político e ideológico del Presidente. Aún así, se debe conservar la esperanza de que, siendo mujer, pueda poner más énfasis en las cuestiones sociales”, propuso.







